Las lesiones más comunes cuando corremos (evitalas):

 

Es común observar en los corredores una marcada participación del sistema osteomuscular. Este fenómeno ha determinado la aparición de diversas lesiones en los músculos, tendones y huesos y para ello resulta vital conocer cómo evitarlas.

 

El correr es quizá uno de los placeres más simples de la vida. Pero para disfrutarlo es necesario tomar en cuenta una serie de consejos y tomar precauciones para evitar las molestas lesiones que suelen aparecen después de un tiempo entrenando o tras disputar alguna competencia.

A continuación te entregamos un breve resumen de las lesiones más comunes en los corredores o runners.

 

Fascitis plantar

Es una de las lesiones más frecuentes del corredor y se produce por la inflamación de la membrana que recubre la musculatura de la planta del pie y la zona insercional en el talón. Se estima que el 80 por ciento de los casos se resuelven en menos de un año. En casos extremos es necesaria la intervención quirúrgica.

“Esta lesión aparece cuando sometemos al talón a un estrés repetido, en los caso de uso frecuente de un calzado inadecuado, cuando se trota o corre sobre terrenos o superficies duras, cuando hay inexistencia de una preparación física correcta, a lo que se suma una mala elongación y  al sobrepeso de la persona, entre otras causas”.

Cuando el dolor no desaparece

El tratamiento más habitual para el dolor son los antiinflamatorios orales. “En algunos casos se requiere rehabilitación con electroterapia para aplicar calor a un nivel más profundo. Si a pesar de esto el dolor es agudo, se puede recurrir a las ondas de choque y si es necesario a la infiltración local con corticoides” añade Chernilo, quien además sostiene que en casos extremos se puede llegar a realizar una fascistomía, es decir, cortar la fascia plantar para relajarla.

Tendinosis Aquiliana, un enemigo silencioso

Los tendones no se lesionan de un día para otro, sino que son la consecuencia de lo que se denomina “microtrauma repetitivo”. Esto significa que al mantener una exigencia sobre un tendón, que supera su capacidad de adaptación y reparación, va produciendo cambios estructurales en él.

“No se debe confundir una Tendinitis (proceso inflamatorio) con una tendinosis (proceso degenerativo). Ambas son etapas de la enfermedad cuando un tendón ha sido sometido a sobreuso y puede llegar hasta la ruptura. La palabra tendinitis debiera ser reemplazado por Tendinopatía”, aclara el médico traumatólogo y especialista en pie, Dr. Julio Botello.

 

En general las patologías del tendón de aquiles son lesiones por sobreuso que afectan principalmente a personas que realizan actividades como correr y saltar, llegando a tener una incidencia de hasta 10% en los corredores de alta competencia.

“La tendinosis es un proceso esencialmente degenerativo multifactorial, que conduce a alteraciones en la estructura y composición del tendón. La carga repetida del tendón de aquiles durante la actividad deportiva y laboral está relacionada como el principal estímulo patológico que lleva a la tendinopatía.

¿Cuál es el tratamiento?

El mejor tratamiento es la prevención y quizás la única y gran recomendación es la consulta médica oportuna. El tendón es un tejido cuyo metabolismo es lento, por lo tanto, su capacidad biológica de reparación también lo es.

Bursitis

La bursitis es la inflamación de la bursa, una estructura en forma de bolsa, que se sitúa entre huesos, tendones y músculos, y que facilita el movimiento de dichas estructuras entre sí. La función que cumple una bursa es facilitar el movimiento y reducir la fricción entre las partes que se mueven.

 

Las causas más frecuentes de bursitis son las de origen traumático y se dan con mayor frecuencia en la zona de las rodillas, en especial la que afecta la banda Iliotibial, indica el médico traumatólogo:”Este tipo de inflamación afecta el lado externo de la rodilla. La banda Iliotibial está compuesta de tejidos, que con el correr permanente y el roce produce una inflamación formando una bursitis. En esos casos ideal es parar de entrenar unos 10 días y realizar tratamiento kinésico, toda vez que de no cuidarse, el dolor puede permanecer largos meses”.
El uso excesivo de una articulación, con el consiguiente aumento del roce ya sea por esfuerzo, repetición o posición disfuncional, o simplemente la combinación de todos estos factores, puede significar una carga mecánica que supera la capacidad de absorción de energía de la bursa, ocasionando daño un estructural, seguido de inflamación y acumulación de líquido, sostiene el especialista.

 

Fractura por estrés: Cuando la sobrecarga ataca la tibia

Las fracturas por estrés en los corredores son lesiones producidas por el microtrauma repetitivo, y ocurren más frecuentemente en la tibia y metatarsos.
Un dolor localizado sobre una superficie ósea que esté relacionado con un incremento de la actividad física es una señal para el diagnostico de una fractura por estrés. Sin embargo, esta puede no ser diagnosticada correctamente.

“En términos sencillos, una fractura por estrés es una falta  de  continuidad  en el  tejido  óseo,  grieta muy delgada que se puede producir en los huesos después de un uso repetido o prolongado, y entre los maratonistas o corredores, los sitios más comunes donde se produce es en la  tibia, hueso  de la pierna (pantorrilla)”,

Causas

Dentro de las causas de esta lesión se cuentan el practicar sobre superficies duras, el desarrollo de una técnica inapropiada de entrenamiento, uso de calzado rígido, anormalidades biomecánicas, y un pobre acondicionamiento físico. “La fatiga de los músculos en atletas mal acondicionados o entrenados en forma incorrecta crea un aumento del estrés tensil sobre el hueso, resultando la fractura por estrés”, precisa el facultativo.

Cuándo volver a la competencia

No existen plazos fijos de retorno, toda vez que cada recuperación es individual y todo dependerá de la consolidación de la fractura, sin embargo, esta podría fluctuar entre 6 a 12 semanas.

 

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