Este sábado se disputa el Campeonato del Mundo IRONMAN en Kona. Entre las grandes favoritas está Laura Philipp, actual campeona del mundo tras su triunfo en Niza el año pasado. La alemana ha optado por una preparación minimalista esta temporada: solo tres carreras, tres victorias, y todo orientado al 12 de octubre.
«Estoy en mi training camp en Maui, así que bastante cerca ya de la isla grande. Todo ha ido bien hasta ahora. Es increíble y emocionante estar de vuelta en Hawái», explicaba esta semana en Breakfast with Bob, los tradicionales desayunos previos a la gran cita.
Un año sin errores: tres carreras, tres victorias
Laura llega a Kona invicta. En mayo ganó el IRONMAN 70.3 de Kraichgau. Una semana después se impuso en Hamburgo con un tiempo de 8h03:13, firmando un duelo histórico con Kat Matthews, posiblemente la mejor carrera femenina de la historia. En julio cerró el triplete ganando Challenge Roth con más de 19 minutos de ventaja.
«Durante las ocho horas no llegué a exhalar del todo. Fue tensión constante. Solo podía concentrarme, no cometer errores», recordaba sobre Hamburgo. «Estaba en ese estado de flujo en el que solo piensas en el esfuerzo». Fue en esa prueba donde corrió la maratón en 2h38, el mejor registro de su carrera y uno de los más rápidos jamás vistos en larga distancia.

Aun así, reconoce que Roth fue igual de especial por otros motivos: «Soñaba con tener una carrera allí en la que pudiera disfrutar del ambiente. Creo que estuve sonriendo toda la maratón. Sentía hasta los músculos de la cara».
«Siento que no tengo nada que perder»
Philipp debutó en Kona en 2019 con un cuarto puesto. En 2022 repitió posición, esta vez tras una penalización que condicionó toda su carrera. «Dejé mucha energía mental en la carpa de penalización», recuerda. «Cuando volví a ver la carrera me sorprendí de cómo fui remontando desde la posición 35 hasta acabar cuarta».
Con 37 años y un título mundial ya en el bolsillo, afronta la carrera con otra perspectiva: «Siento que no tengo nada que perder. Tal vez algo más que ganar, pero nada que perder. Te da un poco de libertad».
Su planteamiento es claro: «Obviamente saco mucha confianza porque sé que puedo hacerlo. Lo hice. Así que es posible. Pero también sé que Kona es un recorrido muy diferente, con condiciones climáticas muy distintas y con una competición aún más fuerte».
Philipp sabe que no saldrá delante del agua: «Todo dependerá de cuánto sea esa desventaja y de cómo pueda correr en bici».
Pero tiene claro dónde estará la clave: «Es una maratón muy dura. Hay que ser capaz de correr fuerte los últimos diez kilómetros. Creo que eso no es ningún secreto para nadie».
Y aunque reconoce que Hawái no se adapta tan bien a sus características como Niza, lo asume como una motivación extra: «Cuando planifiqué la temporada pensé que Kona era un recorrido muy distinto y que iba contra mis puntos fuertes. Niza se ajustaba mucho más a mi perfil. Pero precisamente por eso, Kona es el siguiente gran reto. Es lo emocionante».
