Todo aficionado a este deporte todavía estará vibrando en su casa con el recuerdo que le dejó la prueba de triatlón de los Juegos Olímpicos de París 2024. La lucha entre Alex Yee y Hayden Wilde será uno de los instantes que sigamos teniendo en la cabeza durante años, y uno de los momentos claves de una rivalidad que se presupone que continuará por años.
El tercero en discordia, tanto en esa carrera olímpica como el que quiere romper con ese dúo hegemónico, es Léo Bergère. El francés ha concedido una entrevista en el medio oficial de la supertri donde toca varios temas que le han ocurrido durante este año.
«Lo pasé bien en los Juegos»
Este verano, con un cita tan importante como París 2024, es normal que en el momento en que Bergère cruzó la meta, lo sentimental lo invadió por completo: “después de tener tantas emociones, creo que el cuerpo se apagó un poco en las semanas posteriores a los Juegos Olímpicos”. Esta pausa, sin embargo, no fue eterna.
El atleta tuvo que volver rápidamente a la rutina de entrenamiento porque la Super League Triathlon estaba a la vuelta de la esquina. Aun así, durante ese breve periodo de descanso, el triatleta de Podium Racing aprovechó para pasar tiempo con amigos y familiares, algo que para él fue tan importante como la medalla misma.

Uno de los aspectos más interesantes de la conversación con Bergère es la manera en que lidió con la presión de competir en Francia, su casa. Los Juegos Olímpicos de París eran especiales no solo por la magnitud del evento, sino también porque significaban la oportunidad de hacer historia para el triatlón francés.
En una nación apasionada por el deporte, el deportista sentía el peso de la expectativa nacional. El triatlón francés nunca había ganado una medalla olímpica individual antes, y esto generaba una presión extra sobre sus hombros: «la gente estaba esperando esta medalla desde hace tiempo”, menciona el medalla de bronce.
«Me preocupaba mucho tener que hacer un duatlón»
En los días previos a la carrera olímpica, Bergère tuvo que enfrentarse a varios desafíos mentales y físicos. Entre ellos, la posibilidad de que la carrera se convirtiera en un duatlón debido a las condiciones meteorológicas: «me preocupaba mucho tener que hacer un duatlón porque sentía que no estaríamos haciendo nuestro deporte”, admitió.
Para el deportista de Asics, el triatlón es un equilibrio perfecto entre la natación, el ciclismo y la carrera, y quitar una de esas disciplinas le parecía desnaturalizar el deporte. Sin embargo, a pesar de sus preocupaciones, logró mantenerse positivo y enfocarse en su objetivo.
Cuando llegó ese tan esperado 31 de julio, Bergère recordó las palabras de su entrenador mental, quien le había ayudado a mantenerse enfocado en el presente y no dejarse llevar por pensamientos negativos. En lugar de preocuparse por lo que podría salir mal, decidió centrarse en el momento y en lo que podía controlar: su respiración, su ritmo y su rendimiento inmediato. “Si estoy listo hoy, estaré listo mañana”, pensaba para sus adentros.
El día de la carrera olímpica, Bergère sintió la presión en cada paso que daba. Desde el calentamiento, el rugido del público francés lo hacía sentir que algo grande estaba por suceder. Sin embargo, él y sus compañeros del equipo francés sabían que debían controlar esa presión para no dejar que los afectara negativamente: «la presión puede ser algo bueno, te puede impulsar, pero también te puede hundir si no sabes manejarla”, reflexionó. Este equilibrio fue clave para que pudiera concentrarse y ejecutar su estrategia de carrera con precisión.
Superando los errores
A pesar de su preparación mental y física, no todo salió según lo planeado durante la carrera. Bergère cometió un error en la natación que casi le costó la carrera. “En la segunda vuelta, cometí un gran error con la corriente y perdí muchas posiciones”, recuerda.
Salir del agua de esa manera fue un golpe duro, pero en lugar de desanimarse, Bergère decidió adaptarse. Sabía que todavía tenía tiempo para remontar en el ciclismo y la carrera. Trabajando en equipo con otros triatletas franceses, fue capaz de mantenerse en el grupo y recuperar posiciones clave.
Aquí es donde se hizo evidente uno de los mayores progresos en el último año: su capacidad de mantener una mentalidad positiva incluso en los momentos más difíciles. A lo largo de la carrera, fue capaz de reajustar su estrategia y confiar en su capacidad para recuperarse. Como menciona, en el pasado, podría haberse rendido mentalmente después de un error como el que cometió en la natación, pero gracias a su trabajo mental, supo que aún podía luchar por una medalla.

«Este logro era tanto para ellos como para mí»
Uno de los momentos más emotivos de la carrera fue cuando Bergère se dio cuenta de que estaba cerca de asegurarse una medalla. A pesar de la fatiga y el esfuerzo extremo, no dejó de pensar en el apoyo de su familia y amigos, quienes estaban allí animándolo.
En la última curva de la carrera, cuando sabía que el bronce ya era suyo, soltó todas las emociones que había contenido hasta ese momento: «miré a mi familia y amigos y simplemente dejé que todas las emociones salieran de mí. Este logro era para ellos tanto como para mí”, comenta en esta entrevista.
Sin embargo, lo más conmovedor de su historia es el papel que su pareja, Angelica Olmo, ha tenido en su vida y en su carrera deportiva. ‘Angie’ como la llama el triatleta cariñosamente, una triatleta talentosa, ha estado luchando contra la enfermedad de Lyme, una condición que ha detenido su carrera y ha transformado su vida.
A pesar de sus propios desafíos, ha sido el mayor apoyo del francés durante su preparación para los Juegos Olímpicos: «ella es mi principal motivación. No corro solo por mí, corro por los dos”, afirma el bronce olímpico.
