Una de las cosas que ha marcado la primera temporada de T100 Triathlon World Tour, y que parece que será así en los años venideros, es la cantidad de intrahistorias y búsqueda en ese ‘más allá de los circuitos’ a través de entrevistas, en su gran mayoría conducidas por Jan Frodeno.
En esta ocasión, la leyenda alemana ha tenido un rato para charlar con una triatleta que tiene un estatus, como mínimo, igual que el de Frodeno: Daniela Ryf. El tricampeón del mundo de IRONMAN y la pentacampeona han estado charlando sobre la decisión que tomó en verano de retirarse y un repaso a una exitosa carrera en este deporte.
Los inicios: el despertar de una pasión
«¿Dónde comenzó todo para ti?», comienza preguntando Frodeno con una sonrisa, dando inicio a un viaje a través de los recuerdos de la carrera de la suiza. Daniela recuerda vívidamente su primer triatlón en un campeonato nacional juvenil, donde sorprendió a todos al quedar segunda.
“Era mi primer triatlón, y prácticamente era la primera vez que montaba en bicicleta”, admite la ‘GOAT’. Pero más allá del resultado, lo que quedó grabado en su memoria fue el ambiente junto al lago y la energía de la competición: «ese día me di cuenta de que era algo en lo que podía destacar, y eso me motivó a seguir”.
Esa motivación inicial tenía un rostro: su mejor amiga, tres años mayor, que se convirtió en su primera inspiración: «mi meta era poder entrenar con ella y estar en su grupo. No tardé mucho en alcanzarla, y aunque ahora se ríe de ello, seguimos siendo mejores amigas”, comparte la suiza, destacando cómo el deporte puede forjar amistades que duran toda la vida.

¿La clave del éxito? La resiliencia
El camino al éxito no estuvo exento de obstáculos para Daniela Ryf. Durante un periodo crítico, enfermó gravemente en Australia y pasó un año lidiando con una infección estomacal debilitante: «no sabía si podría volver a competir, pero algo en mí no me dejaba rendirme”, confiesa.
Este desafío no solo puso a prueba su cuerpo, sino también su mente. Fue en ese momento cuando decidió retomar sus estudios en Ciencia y Gestión de Alimentos, una decisión que le permitió recuperar el equilibrio en su vida: «estudiar me ayudó a encontrar una perspectiva diferente. Volver a la rutina de clases y tener amigos fuera del deporte fue clave para redescubrir mi pasión por el triatlón”.
La triatleta de Red Bull también reconoce que este difícil periodo marcó el inicio de su “segunda carrera” en el triatlón, centrada en la larga distancia: «pasar por esos momentos me enseñó a ser más fuerte y me preparó para enfrentar los retos del futuro”, reflexiona.
«Siempre me he guiado por mis sensaciones y mi ritmo cardíaco»
La conversación se desvía hacia los avances tecnológicos que han transformado el deporte en la última década. Ryf destaca cómo aspectos como los trajes aerodinámicos y las pruebas en túneles de viento han llevado el rendimiento a nuevos niveles. “He ahorrado 40 vatios en los últimos años gracias a la mejora del material, aunque como atleta quizá ya no haya mejorado tanto”, admite.
Sin embargo, a pesar de estas innovaciones, la deportista helvética mantuvo un enfoque más tradicional en su entrenamiento. “Siempre me he guiado por mis sensaciones y mi ritmo cardíaco. Nunca usé medidores de potencia ni velocidad en mis carreras”, revela la suiza algo que se hace en la actualidad como Mika Noodt también ha practicado este año como nos contó en exclusiva.
Este enfoque le permitió mantener una conexión más humana con el deporte: «el triatlón no trata solo de datos; somos humanos, no máquinas”, subraya, destacando la importancia de escuchar al propio cuerpo.
‘Angry Bird’: una mentalidad ganadora
Una de las facetas más conocidas de Daniela Ryf es su apodo: ‘Angry Bird’. Frodeno no pierde la oportunidad de preguntarle por su origen: «Brett Sutton, mi entrenador, comenzó a llamarme así por mi expresión concentrada y casi enfadada cuando entrenaba duro en la piscina”, explica entre risas.
Este apodo encapsula su mentalidad competitiva: «en las carreras, entraba en modo ‘ojo de tigre’, lista para darlo todo. No podía ser amiga de mis rivales más cercanas, porque sabía que eso podría debilitar mi determinación para vencerlas”.
Aunque esa intensidad fue clave para su éxito, Ryf admite que ahora, tras su retiro, siente que puede dejar atrás esa faceta y abrazar un enfoque más relajado hacia la vida: «el triatlón me enseñó mucho sobre mí misma, y ahora puedo ser plenamente feliz, sin la necesidad de competir constantemente”.

Momentos que definen una carrera
Cuando Frodeno le pide que elija su momento más memorable, Daniel Ryf menciona su victoria en Seúl, en las Series Mundiales de 2010 que marcó un punto de inflexión en su trayectoria: «ganar allí, con los mejores del mundo, me hizo darme cuenta de que podía competir al más alto nivel. Fue un momento de mucho orgullo”, comparte.
Sin embargo, esa victoria también precedió uno de los momentos más difíciles de su vida, ya que enfermó poco después: «esa experiencia me llevó a estudiar y, finalmente, a pasar a las carreras de larga distancia. Fue el comienzo de mi segunda carrera”.
Ahora que ha colgado el traje de triatlón, la suiza se encuentra explorando nuevas pasiones: «quiero dedicarme a inspirar a las personas a llevar una vida activa y saludable”, comenta. Aunque no tiene un plan definido, está abierta a descubrir nuevos caminos que la llenen de propósito: «el triatlón me ha dado tanto, y ahora quiero retribuir de alguna manera”.
La conversación concluye con Frodeno agradeciéndole el impacto de la leyenda suiza en el deporte: “gracias, Daniela, por todo lo que has dado al triatlón. Estamos ansiosos por ver qué sigue para ti”. Con una sonrisa, Ryf responde: “fue un placer compartir estos recuerdos contigo. Lo mejor aún está por venir”.
