IRONMAN 70.3 Oceanside 2025 fue mucho más que un regreso a lo más alto para Lionel Sanders. Su cuarto triunfo en esta cita icónica no fue solo una remontada desde el puesto 33 tras el agua, ni un cierre con el mejor medio maratón del día. Fue, según él mismo reconoce, una transformación interior.
«En cada uno de los veinte vídeos que hice antes de Kona, nunca creí en mí. Ni una sola vez. Ni siquiera internamente me atreví a pensar que podía ser competitivo», ha confesado él mismo en su último vídeo de Youtube. Ese punto de partida, admite, fue clave para su bajo rendimiento: «Mente débil, entrenamientos débiles, cuerpo débil, actuación débil».
En Oceanside, sin embargo, todo cambió. El golpe de realidad llegó semanas atrás, cuando Trevor Foley le adelantó con fuerza durante un entrenamiento. «Venía metiendo 340 vatios en plena tirada larga y me dijo: “Vamos, estoy tirando 340”. Y yo pensé: yo antes era como él».
Aquello activó algo. Le recordó lo que era tener energía y estar centrado. «En diciembre hicimos un vídeo que lo deja claro: ganar empieza en la mente». Reconoce que durante años subestimó esa idea: «Me parecía algo cursi, de frases vacías. Pero es la base de todo».

Una teoría informada, un plan ejecutado
Antes de Oceanside, el de Canyon tenía claro qué necesitaba hacer para pelear por la victoria. Su enfoque fue directo: «Tenía que cerrar la brecha con los de cabeza. ¿Cómo lo haces? Mínimo 400 vatios. ¿Durante cuánto tiempo? No lo sé, pero mucho».
A pesar de haber progresado en bici y a pie, fue consciente de que había bajado su nivel en el agua: «Mi peor disciplina en Oceanside fue la natación, y en Kona fue la mejor. No se puede tener todo: puse el foco de nuevo en bici y carrera».
La natación volvió al centro de su atención hace unas semanas, tras un mal día entrenando con Mark Dubrick. «Me dobló en un 200. Ahí pensé: vale, es hora de dejar de lado la natación no». .
Sobre su rendimiento en frío, admite que no se siente cómodo: «No nado bien en agua fría. No me va bien el frío. Pero estoy contento: mi bici y mi carrera han vuelto a niveles aceptables».
El día de la prueba, su progresión fue constante. Entró en T2 a 2:47 del líder y desde ahí comenzó la remontada. A falta de ocho kilómetros, ya era cuarto. Dos más adelante, se puso en cabeza, para un poco después escaparse sin respuesta por parte de Von Berg e Iden y cruzar la meta en solitario con un espectacular 1:11:28 en el medio maratón.
Pero no se detiene ahí. El análisis sigue. «El lunes revisaré cuánto tiempo perdió Kristian con el pinchazo. Quiero saber qué habría hecho falta para ganarle si no hubiera tenido ese problema». El noruego, que sufrió un percance mecánico en bici, terminó muy lejos del podio. Aun así, para Lionel, sigue siendo una referencia: «Quiero ser el mejor. Y para eso hay que medirse con los mejores. Y si no les ganas, analizar qué habría hecho falta para hacerlo».
Sabe que parte del entrenamiento es medirse en estas competiciones. Y que, si se pierde, hay que sacar lecciones. «Ese es el proceso. Lo sabía hace diez años. Pero he tardado diez años en volver a entenderlo».
La mirada está ahora en Texas. Hay tiempo, pero no mucho. «Todavía me queda algo de entrenamiento. Necesito un par de tiradas largas más. Este esfuerzo ha sido un gran estímulo y necesito asimilarlo bien».
La clave, esta vez, será la paciencia. «Voy a ser conservador. Estoy en buena forma. No quiero sobrepasarme. Me doy seis días para recuperarme y después haré un bloque de siete u ocho días de carga».

El enfoque no es nuevo, y menos en Lionel, pero ahora -parece- lo aplica con convicción. «La mayor parte del trabajo ya está hecho. Quedan detalles. Y pondremos un par de vídeos más antes de llegar a Texas. Allí, volvemos a enfrentarnos al mismo grupo de PROs».
Más allá de los resultados, su principal objetivo sigue claro: «Correr para ganar» explica. «Y quiero demostrarme a mí mismo que puedo salir a ganar cada vez».
Y mientras se prepara, lanza una frase final que da sentido a todo lo anterior: «Cada vez que veáis la cabeza agachada, es que estoy rezando. Cuando me doy la vuelta, es lo único que quiero que se vea».
