Logan Thomas, 18 años y con autismo, termina la maratón de Richmond en 2h55

En los últimos kilómetros de un maratón es cuando el límite de la condición humana se pone de manifiesto en su máximo esplendor: agotamiento, desesperación y euforia. Pero lo que nunca solemos ver es el gesto de la foto de cabecera, el de dos jóvenes prácticamente desconocidos para todos nosotros, corriendo de la mano a 4’10 el kilómetro.

Y esto es lo que sucedió exactamente en los últimos kilómetros del Maratón de Richmond, celebrado en noviembre del año pasado: Logan Thomas, a la derecha de la foto, de 18 años, cogiendo la mano de Chris Hauger y éste llevándole a alcanzar la gloria del maratón.

Pero Logan no es un corredor cualquiera. Además de su extraordinaria juventud para una distancia como la maratón, Logan Thomas estaba intentando convertirse en el segundo corredor masculino de las Special Olympics en clasificarse para el Maratón de Boston. Special Olympics es una organización deportiva internacional que organiza eventos deportivos con personas con discapacidad intelectual teniendo como meta desarrollar la confianza en sí mismas y sus habilidades sociales mediante el entrenamiento y la competición deportiva.

Logan Thomas, en el espectro del autismo

Logan, el mayor de los cuatro hijos de Darek y Elaine Thomas, se encuentra en el espectro del autismo. Diagnosticado a la edad de un año, el mayor retraso de Logan es la comunicación. Aunque puede hablar sin problema, expresas los pensamientos en palabras es un verdadero desafío para él. Sin embargo, la capacidad de Logan para absorber todo lo que escucha es superior a la de cualquier otra persona. Cuando descubrió los tutoriales de idiomas en YouTube, fue capaz de aprender a leer y escribir 25 de ellos, incluyendo el chino.

Con 16 años debutó en media maratón (1h27)

Logan estudia en una escuela de educación especial en Baltimore. Allí se sintió especialmente atraído por el club de atletismo. Cuando empezó a entrenar, sus padres notaron cómo no solo era muy bueno corriendo, sino que también le sentaba bien y le calmaba. Con solo 16 años, Logan corrió el Baltimore Half Marathon con su padre y ganó su grupo de su edad con un tiempo de 1:27. También corrió dos maratones completas antes de la Maratón de Richmond, con una marca personal de 3:14 en la Maratón de York el pasado mes de mayo.

Para el padre de Logan, sus logros van más allá de mostrar su talento innato para correr. Darek cree que Logan puede ayudar a cambiar la percepción hacia los niños con necesidades especiales. Logan es un gran atleta, como ha demostrado hasta ahora, sin embargo sus límites físicos son difíciles de predecir: carece de la comunicación necesaria para dar información sobre sus esfuerzos en carrera. Sin embargo, cada vez corre más rápido.

Por eso, el padre de Logan le puso a su hijo el objetivo de bajar de las 3 horas en la maratón de Richmond en noviembre y clasificarse para Boston. Y aunque Darek era un buen un corredor y triatleta, sabía que no podía seguir el ritmo de su hijo en maratón. Por eso, buscó una buena liebre que pudiera marcar a Logan un ritmo de 4’10/km.

Chris Hauger, la liebre de Logan

La llamada de Darek encontró rápidamente respuesta en el equipo de corredores de Faster Bastards de Baltimore. Fue Chris Hauger, que acababa de correr en 2:54:39 cinco semanas antes, el que se ofreció para ayudar a Logan con el apoyo de algunos otros corredores en los primeros kilómetros.

Logan antes de la prueba. Foto: Believeintherun

Cuarto de su grupo de edad: 2h55:28

El plan de la carrera iba a ser el siguiente: El padre de Logan, Darek, iría en bici supervisando la carrera. Chris trataría de marcar el ritmo a Logan para bajar de las 3 horas, tiempo de clasificación para Boston en su grupo de edad. Pero probablemente necesitarían un 2:57 para darle a Logan más posibilidades de ser admitido en el cada vez más competitivo Maratón de Boston.

Todo eran incógnitas antes de la carrera por la falta de conocimiento entre corredor y liebre. Sin embargo, cuando llegó la mañana de la carrera, tanto Logan como Chris estaban tranquilos en la línea de salida y dispuestos a marcar ese ritmo para un 2:57. Un gran trabajo el de Chris durante los 42 kilómetros, facilitándole todo el trabajo a su pupilo, cogiéndole agua en los avituallamientos, resguardándole del viento detrás de otros corredores y haciendo todo lo que pudo para que fuera cómodo.

Foto: Digging deep

Llegados los kilómetros finales es cuando el maratón se muestra con toda su crudeza. Y Logan no iba a estar exento de pasar por ese momento. Pero ahí estaba Chris para descubrir de lo que era capaz y siguió tirando de él sin bajar de ritmo. Llegado el momento de máximo sufrimiento, cuando tu cabeza te dice que te pares, Logan pidió a Chris que le tomara la mano durante unos segundos durante los últimos kilómetros. Cuando Logan cruzó la línea de meta en 2:55:28, mantuvo la misma emoción que había mostrado durante toda la carrera, pero no pareció comprender el significado del tiempo que acababa de hacer.

Logan Thomas y Chris Haug. Foto: Believeintherun

El padre de Darek no pudo evitar el romper a llorar al ver la magnitud del logro de su hijo, que no podía darse cuenta de la hazaña conseguida. Este registro de 2:55:28 sitúa a Logan en la historia de esta prueba y con una muy probable clasificación a la histórica Maratón de Boston de 2021. Algo que muy pocos corredores conseguirán nunca. La prueba está en las clasificaciones finales y es solo el principio de su historia: Logan es un atleta con mucho más talento y habilidad que discapacidad.

Fuente: Megan Viviano

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