La II Edición de T100 Singapore volvió a dejar imágenes espectaculares y actuaciones brillantes, pero también algunas de las peores jornadas que se recuerdan para varios nombres importantes.
El calor y la humedad jugaron un papel protagonista que desdibujó completamente a favoritos como Ashleigh Gentle, Julie Derron o Vincent Luis.
La australiana, ganadora en la ciudad asiática el año pasado, no encontró ritmo en ningún momento: «Una natación decente, pero en general un día horrible para mí. No tenía absolutamente nada en la bici ni en la carrera». Reconocía sentirse desubicada: «Estoy triste porque no me sentí yo misma ahí fuera, especialmente en una prueba donde normalmente rindo bien».
Dolores, abandonos y frustración
Flora Duffy, por su parte, también se vio obligada a abandonar: «Un día muy duro para mí en Singapur. Tuve que retirarme en la bici por problemas graves en el glúteo y la cadera. Nunca es divertido abandonar una carrera». Admitía que su cuerpo necesita ajustes: «Tengo que resolver algunas cosas para volver a estar lista».
Tampoco pudo terminar Jelle Geens, víctima de una carrera que se le torció desde la bicicleta: «Tuve que retirarme tras unos calambres estomacales enormes en la carrera» explicaba en su cuenta de Instagram. «Ya noté molestias al final del segmento de bici, pero podía lidiar con ello».

Lo peor llegó tras la T2, cuando «los calambres se hicieron insoportables». El vigente Campeón del Mundo de IRONMAN 70.3, y máximo favorito a la victoria en la previa, lo asumía con madurez: «Estas cosas solo pasan cuando no estás teniendo tu mejor día. Es solo el comienzo de la temporada».
India Lee, por su parte, apenas tenía energía al llegar a la línea de salida. Lo arrastró desde la noche anterior: «Pasé una noche muy rara, con fiebre y escalofríos. Vomitaba cada vez que bebía algo en la bici y al final me quedé sin energía». Lo asumía con resignación: «Competir en Singapur parece ser mi némesis… Muy decepcionada de comenzar así la temporada». Hay que tener en cuenta que en 2024 también abandonó.
Tampoco fue el estreno que esperaba Lucy Byram. La británica apuntaba a una mezcla de factores: «Intenté mantener el optimismo, pero mi cuerpo no respondió». En una prueba así, sin estar al máximo, no hay margen: «Contra este nivel y en estas condiciones no puedes presentarte y esperar rendir si no estás a tope».
El denominador común entre ellos no fue solo el calor. Fue un malestar acumulado, físico y mental, que terminó por hacer de esta carrera un test de supervivencia.
Condiciones que pasaron factura
Más allá de los abandonos, hubo quienes cruzaron la meta arrastrando el cuerpo y la cabeza. Frederic Funk lo vivió desde la primera brazada: «Sabía antes de la carrera que mi estado de forma no era competitivo, pero esperaba al menos estar en la lucha. Por desgracia, los músculos se me agarrotaron nada más saltar al agua».
La situación no hizo más que empeorar «durante toda la carrera, especialmente la zona lumbar. Me debatía entre abandonar o terminar. Fue un esfuerzo mental, pero lo logré». Reconocía que el cuerpo le pedía pausa: «Probablemente necesito más recuperación tras la carga de los últimos tres meses».

Ese malestar físico fue una constante. Vincent Luis no pudo con el calor desde el primer kilómetro del ciclismo: «Me sobrecalenté al empezar el segmento de bici y tuve que aflojar por completo si quería terminar». Se conformó con acabar, aunque no era lo que buscaba: «Quise acabar, aunque fuera en un anecdótico 14º puesto. Sigo aprendiendo sobre nutrición y ritmos en esta distancia».
La suiza Julie Derron, por su parte, también logró terminar, pero lo hizo con la certeza de que estaba lejos de su mejor versión: «No estaba lista para competir al nivel que exige esta carrera con estas condiciones y con este grupo de triatletas». Lo resumía con honestidad: «Lo consideraré como una toma de contacto y volveré mejor».
