La maleta ya está deshecha, pero en la cabeza de Marta Sánchez solo hay una idea: ordenarlo todo en las próximas horas para llegar con calma a la línea de salida.
Este domingo, la catalana disputa IRONMAN Lake Placid, última gran cita de larga distancia de las IRONMAN Pro Series antes del Campeonato del Mundo de Kona. Será su primera vez compitiendo un larga distancia en suelo norteamericano. Y, aunque nadie lo diría por el tono con el que lo cuenta, es uno de los nombres a tener en cuenta.
«Llego a tope, contenta, con ganas», resume desde Nueva York. Pero la frase no es solo una formalidad. Marta lleva cuatro semanas concentrada en Sierra Nevada, firmando lo que define sin rodeos como su bloque más exigente hasta la fecha. «Ha sido un mes completo. Podría decir que el de mayor volumen e intensidad hasta el momento», afirma.
Sabe que ha hecho los deberes, pero no lo convierte en promesa. «Los números a priori están mejores, pero como siempre, pues toca demostrarlo el día de la carrera».

No es una pose. Marta Sánchez no necesita vender humo. Hace tiempo que dejó de ser la que llegaba a ver qué pasaba. Desde que en 2024 ganó IRONMAN Sudáfrica y IRONMAN Barcelona y se metió sexta en el Mundial de Niza, su nombre aparece de forma constante entre los primeros puestos.
Esta temporada ha seguido en la misma línea: segunda en el IRONMAN Sudáfrica en marzo, sexta en el ranking de las Pro Series a estas alturas del año y un perfil que, sin levantar la voz, se cuela siempre en las quinielas. Sin alardes. Con constancia.
“Este ha sido el mes más duro que he hecho”
En el triatlón profesional, el éxito no es cuestión de días buenos. Se construye en lo invisible: acumulando horas, tolerando cargas, afinando cada pieza. Ahí es donde Marta y su entrenador, Javier Sola, han puesto el foco. «Ha hecho un bloque de altitud muy bueno, con muy buenos test y buenos resultados», explica él. No hay prisa ni necesidad de etiquetas. «No me gusta decir ganar o podio. Lo importante es que tenga buen rendimiento y saque los máximos puntos posibles».
Lake Placid reparte 125.000 dólares en premios y hasta 5.000 puntos para el ranking. Es una de las citas con mayor peso del calendario. Por eso están todas. Marta lo sabe: «Siendo la última de las IRONMAN Pro Series de larga distancia antes de Kona, pues están todas las chicas que están allí peleando por ello». El trazado no engaña a nadie: lago, desnivel, calor y una lista de salida que podría confundirse con una final mundial.
Ahí aparece Solveig Løvseth, que firmó 8h12 en Hamburgo con avería incluida. También Lotte Wilms, Jackie Hering, Lisa Perterer y Danielle Lewis, vigente campeona en esta misma prueba.
«Yo creo que la principal rival es Løvseth», apunta Marta, que no rehúye el análisis. Y añade con sorna: «¿Quién me va a tocar las narices? Pues todo el mundo». Entre ellas también estará Holly Lawrence, que debuta por fin en larga distancia tras regresar a la competición este año, después de ser madre en 2024.

Una española entre gigantes
A sus 33 años, Marta Sánchez se ha convertido en la única triatleta española que pelea en el top10 del ranking IRONMAN Pro Series. Una clasificación que no premia una sola carrera, sino la regularidad a lo largo del año.
En esa batalla, la catalana se ha ganado un hueco con resultados, sin ruido, rindiendo en escenarios muy distintos. Este domingo, además, compartirá panel de PROs con algunas de las grandes figuras de la serie. No es una invitada. Es parte de la conversación.
Lake Placid también contará con otros nombres conocidos. Nacho Villarruel —al que entrevistamos recientemente— compartirá recorrido con Vicenç Castellà y un pelotón profesional masculino donde destacan Trevor Foley, Matt Hanson o Matthew Marquardt.
Será, como siempre en esta prueba, una carrera áspera, larga, con el viento cambiando de sitio y un público entregado a cada paso. En total, más de 2.800 triatletas, entre profesionales y grupos de edad.
Para Marta, el reto no es nuevo. Lo es el escenario, no el papel. «El objetivo es estar lo más adelante posible y sumar el máximo». No se aferra a los resultados pasados, pero sabe lo que tiene entre manos. En su voz hay madurez, confianza y un punto de ambición comedida. Como quien no necesita demostrar nada, pero lo va a hacer igual. «Pero como siempre, esto es un IRONMAN. Muy largo. Y nunca se sabe».
Lake Placid puede ser muchas cosas. Un test antes de Kona. Un golpe de efecto en el ranking. Un paso más. O el día en que Marta Sánchez confirme, de nuevo, que ya está entre las que cuentan. Porque lo está.
