Marten van Riel asume su culpa en lo ocurrido el sábado (al tiempo que critica a la organización)

La semana posterior al caos de T100 Dubai ha traído un giro inesperado en el discurso de Marten van Riel.

El belga, que en caliente lanzó una crítica frontal a la PTO y llegó a escribir «creo que lo de profesional podemos quitarlo y llamarlo ‘organización de triatlón’ a partir de hoy», ha publicado ahora un comunicado extenso en el que rebaja el tono y reconoce su responsabilidad.

El campeón del circuito en 2024 explica con detalle cómo se produjo el error, admite que debía conocer las vueltas del recorrido y, al mismo tiempo, señala fallos claros en la gestión durante la prueba.

El contraste entre ambos momentos resume bien lo vivido en Dubái. Van Riel pasó de la frustración inmediata, donde lamentó haber perdido «decenas de miles de dólares» y sentirse «dejado de lado por una organización a la que había intentado apoyar», a una reflexión más matizada.

Su texto repasa lo ocurrido el sábado y plantea una crítica menos visceral, pero igual de firme, hacia la estructura de T100 y la inconsistencia de decisiones entre segmentos. El belga apunta a una cuestión clave: él se equivoca, sí, pero el sistema falla también.

Un comunicado que rebaja el tono y asume errores

Van Riel describe con precisión el punto exacto en el que se desató el problema. Explica que, al final del sector ciclista, se quitó las zapatillas para entrar en T2 y perdió contacto con Mathis Margirier y Hayden Wilde.

Añade que no había vuelta anunciada, ni contador visible, ni personal indicando la entrada a transición, y que su Garmin marcaba 76 kilómetros.

Cuando vio que Wilde y Margirier seguían, continuó detrás de ellos. Según cuenta, si hubiera entrado a T2 y se hubiera equivocado, «habría significado una descalificación inmediata».

Relata que llegó a preguntar a voluntarios y que varios le gritaron que faltaba una vuelta. Nadie frenó al grupo delantero ni redirigió a los tres líderes, pese a que todavía había margen para corregir el error.

Y, aun así, asume su parte: escribe que «la responsabilidad de conocer el circuito y el número de vueltas es mía» y que, por tanto, él es «el culpable».

Marten Van Riel
Foto: Marten Van Riel // Instagram

Su argumento no es liberarse de culpa, sino subrayar que en un recorrido técnico de ocho vueltas «es esencial una guía adecuada por parte de la organización». También dedica unas líneas a reconocer el trabajo de personal y voluntarios, algo que no aparecía en su mensaje inicial.

Críticas a la gestión de T100 y comparación con el caos de la carrera a pie

El centro del comunicado llega cuando compara su caso con el incidente de la carrera. En la misma prueba, casi todos los atletas completaron solo siete de las ocho vueltas del circuito a pie. Van Riel utiliza este ejemplo para cuestionar la consistencia de las decisiones.

Recuerda que, en el caso de la carrera a pie, T100 atribuyó el error al sistema electrónico y trasladó la responsabilidad fuera de los deportistas. Además, reunió a todos los atletas para consensuar cómo resolverlo.

En el caso de la bici, cuenta que no se les convocó ni se les pidió opinión, sino que se tomó «una decisión de jurado siguiendo el reglamento».

Esa diferencia es lo que le incomoda: o se aplica el mismo criterio a ambos casos, o se implica a los atletas en ambos. No oculta que él estaba a favor de no descalificar a trece corredores por el error en la carrera, y añade que habría querido «la misma oportunidad» para evaluar colectivamente el incidente del ciclismo.

Más allá de Dubái, aprovecha para situar su desencanto en un contexto más amplio. Firmó a principios de año con la idea de disputar siete u ocho pruebas del circuito, pero el calendario cambiante le dejó con solo cinco.

Marten Van Riel
Foto: T100 Triathlon World Tour

Sin resultado de descarte, el error de Dubái cerró cualquier opción de luchar por el podio general. Asegura que, de haber conocido el calendario definitivo desde enero, «probablemente no habría firmado el contrato».

El texto se cierra con una reflexión sobre la transparencia y la honestidad en el deporte. Reconoce que podría haberse callado, pero defiende que compartir lo ocurrido puede ayudar a mejorar. Resume el día como «algo que no deseaba» y sobre lo que tanto él como la organización habrían querido otro desenlace.

Su intención, dice, es que deportistas y responsables «continúen aprendiendo y mejorando el deporte juntos».

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