Mathieu van der Poel volvió a hacerlo. En una jornada pasada por agua, en condiciones dantescas y con la rabia acumulada desde el primer kilómetro, el neerlandés se impuso por segundo año consecutivo en la E3 Saxo Classic, rematando en solitario desde el Viejo Kwaremont una exhibición de fuerza que deja claro que va en serio a por el Tour de Flandes.
Pero lo que debería haber sido una fiesta deportiva para el líder del Alpecin-Deceuninck quedó parcialmente empañada por un gesto inaceptable: un espectador, apostado en plena Karnemelkbeekstraat, le escupió mientras volaba en solitario hacia la victoria.
Las imágenes del incidente no tardaron en hacerse virales. Se ve claramente cómo un individuo lanza un escupitajo a Van der Poel justo cuando el ciclista coronaba en solitario una de las cotas más emblemáticas de la clásica flamenca.
Él, metido en pleno esfuerzo, no lo notó en el momento. Pero al revisar las imágenes posteriores, su reacción fue tan firme como lógica: «Esa gente mejor que no venga a ver la carrera», declaró en una entrevista a Sporza. Directo, como su forma de correr.
Un gesto disgustoso 😡😡😡
Uno spettatore sputa Van der Poel al suo passaggio. Speriamo che questo video aiuti ad identificare quest’uomo 🤨#EurosportCiclismo #E3saxoclassic pic.twitter.com/FyekaHWUy4
— Eurosport IT (@Eurosport_IT) March 28, 2025
Y no es para menos. El ciclista de 30 años venía de dejar atrás a Mads Pedersen a falta de unos 40 kilómetros, tras una primera parte de carrera en la que, según él mismo explicó, tuvo que tirar desde el inicio para recuperar el terreno perdido tras una caída ajena que algunos equipos aprovecharon para ganar posiciones. «Me sentí obligado a rematarlo», dijo tras cruzar la meta. Y vaya si lo hizo.
Pero lo del escupitajo ha encendido todas las alarmas. La policía de Ronse ya ha abierto una investigación para identificar al autor, al que tienen bien localizado gracias a los vídeos grabados por los aficionados.
«Queremos enviar un mensaje claro: no toleramos este tipo de actos», ha declarado el jefe adjunto de la policía local. Y es que el ciclismo, recuerdan, forma parte del patrimonio cultural de Bélgica. «Todos los que lo hacen posible merecen respeto», sentenció.
El padre de Mathieu, el mítico Adrie van der Poel, también se pronunció con contundencia: «Si vas a una carrera con esa intención, mejor quédate en casa. Eso no tiene lugar en el deporte». Y razón no le falta. Porque ya no hablamos solo de civismo, sino de respeto a los propios valores que hacen del ciclismo un deporte tan especial: el esfuerzo, el sacrificio y la admiración mutua entre corredores y aficionados.
Ya ha vivido situaciones parecidas
Lo más triste es que no es la primera vez. En diciembre de 2023, durante la Copa del Mundo de ciclocross en Hulst, fue el propio Van der Poel quien escupió de vuelta a unos espectadores que llevaban toda la carrera increpándole. Reconoció estar harto de los abucheos constantes. «Después de un tiempo, incluso para mí, es suficiente», dijo entonces.
Quindi Van der Poel può sputare, il tifoso no.
Prendo notapic.twitter.com/4a3H0UmKkK— WVA (@_TheDare) March 28, 2025
Y en París-Roubaix del año pasado, otro aficionado le lanzó una gorra a la bici. Aquello acabó sin cargos, pero dejó claro que hay una línea que no se puede cruzar.
Este tipo de actitudes, más propias de un hooliganismo trasnochado que del ambiente festivo que siempre ha rodeado a las clásicas flamencas, no solo ensucian el espectáculo.
Erosiona la relación entre los corredores y su público. Porque si algo tiene el ciclismo —y más en Bélgica— es esa cercanía casi religiosa entre las cunetas y los héroes de la carretera. Un vínculo que merece ser cuidado.
Van der Poel, por su parte, sigue a lo suyo. Aumenta su leyenda, encadena victorias (Milán-Sanremo, Le Samyn y ahora esta E3), y lanza el guante a Pogacar de cara a Flandes: «Haré todo lo posible por ganar», dijo. Un posible cuarto título que le colocaría en los libros de historia.
Mientras tanto, queda claro que la batalla más fea no siempre se libra sobre el adoquín. Y que, si hace falta señalar a quienes manchan el deporte, Van der Poel no va a callarse.
