IRONMAN Sudáfrica 2025 arrancó ayer la temporada de larga distancia internacional con un cartel de alto nivel y una carrera dura de principio a fin.
Magnus Ditlev impuso su ley con una exhibición en el segmento ciclista que pulverizó el récord del circuito. Por su parte, Marten Van Riel aseguró plaza para el Campeonato del Mundo con un segundo puesto de peso y Jonas Schomburg completó el podio en su debut sobre la distancia.
Pero más allá de los focos principales, Nacho Villarruel, vigente bronce en el Campeonato de España de LD firmó una actuación más que sólida, que deja mucho margen de crecimiento y que empieza a confirmar lo que DESAM intuía cuando lo fichó: hay madera.
«No fue la carrera que me hubiese gustado, más que nada por un rendimiento mío, no tal vez por rendimiento de carrera», resume él mismo por teléfono, tras hacerse con la décimo quinta posición en una jornada que rozó los 50 PROs en la línea de salida. «Sé que en un momento de la bici estuve el 40, y con uno atrás. Estábamos casi todos prácticamente», explica, valorando el resultado por encima de las sensaciones.
La semana ya había arrancado torcida desde su llegada a Sudáfrica. «Tenía un alojamiento reservado cerca de la salida, y cuando llegué ahí el martes por la noche me encuentro con que no estaba disponible. El alojamiento ya no existía», detalla. Lo peor es que Booking le cobró igualmente. Acabó alojado a más de cinco kilómetros de la línea de salida, un contratiempo que se repetiría también el día previo a la prueba.
Con ese contexto, la natación tampoco ayudó a enderezar el rumbo. «Salió un poco rara. Nadamos todos bastante lento por el oleaje y la corriente», comenta, en la línea de lo que vivieron las chicas y nos ha contado esta mañana Marta Sánchez.
El ritmo fue inusualmente bajo: «A mí me salió a 1.30 el 100, que eso lo nado nadando espaldas más o menos», reconoce entre risas. Incluso la transición australiana fue un lastre: «No me gusta ni me favorece. Me deja las piernas bastante KO. Siempre me tira para calambre los isquios».
Un segmento ciclista prácticamente perfecto
Donde sí logró ir recuperando fue en la bici: «Fui de menos a más. En las partes de subida, bien, aunque con viento en contra». El circuito, duro y ondulado, con tramos de asfalto roto, no favorecía ritmos constantes. Aun así, sus sensaciones eran positivas: «Creo que hice una buena bici. De hecho, hice mejor bici que el top 10, a los que les saqué como dos minutos».
Lo peor llegaba en las zonas rápidas, con viento a favor: «Iba con todo puesto, a no sé cuánto por hora, y a 200 vatios. No me daban las piernas», confiesa. A pesar de eso, se bajó en posiciones delanteras para afrontar la maratón.

Pero la carrera a pie no fue lo que suele ser para él. «No fue buena» reconoce. «Me bajé por encima del TOP20, creo, a correr. Pero no salió buena», lamenta Nacho.
El parón obligado semanas antes por una lesión en el peroneo le había dejado sin volumen y sin ritmo. «En Graus hacía una semana y media que había vuelto a correr de forma algo decente», recuerda. Y en Sudáfrica, se notó.
El calor también tuvo su impacto: «Se notó el pasar de estar entrenando con 5 o 10 grados y todo nublado, a correr con 23 o 24 grados y mucho sol». A eso se sumó el estómago: «A partir de la hora y media aproximadamente, dijo basta de geles. Fui sobreviviendo a base de Coca-Cola».
La maratón acumuló más de 400 metros de desnivel positivo, algo nada habitual en la franquicia. «Fue una carrera bastante dura en sí», apunta el también entrenador. Y aunque no estuvo en sus rangos habituales, sacó el día adelante: «Ya hice un poco de caminar en los avituallamientos para tomar Coca-Cola tranquilo. Las partes con viento en contra se me hacían muy pesadas, corriendo a 4:50, 4:45».
El resultado, pese a todo, pesa más que las circunstancias. «De rendimiento creo que se puede mejorar bastante, pero la verdad que el resultado lo camufla mucho», admite. Porque entre tantas piezas por encajar, el decimocuarto puesto tiene mérito. Y deja la puerta abierta a lo que está por venir: «Estoy contento, que no es lo mismo que conforme. A seguir entrenando y a seguir buscando mejorar».
La gran apuesta de DESAM
Desde el entorno de DESAM, el sentimiento es claro: la temporada ha empezado con buenas sensaciones. Fernando Barahona, fundador del equipo, explica la filosofía con la que incorporaron al ex de Peñota Alusigma: «El objetivo era darle un toque de calidad a la categoría PRO y meter a algún deportista que cumpliese con los objetivos humanos, personales y deportivos».
Junto a Nacho, también se ha sumado este año Carlos Aznar. Ambos son los buques insignia de un equipo que espera pelear con Peñota Alusigma en el Campeonato de España de LD. La división élite del equipo la completan nombres como Chema Jiménez, Pablo Cueto, Fernando Santander o Álvaro Basagoiti, pero es Villarruel quien lidera en el circuito IRONMAN.
«Podríamos decir que es el más profesional de los que tengo y el que más realmente se va a centrar en el circuito de IRONMAN», afirma Barahona.
La hoja de ruta para 2025 incluye posibles participaciones en Frankfurt, Leipzig o Cozumel. Todo sin perder de vista el Campeonato de España de LD, donde DESAM irá con todo. «Vamos a intentar hacer un buen papel. Intentar estar entre los mejores e intentar ganar», afirma con prudencia.
Porque lo que está claro, como dice el propio Fernando, es que «el equipo se hace grande gracias a los resultados de los deportistas y a lo que aporta cada uno. Ellos son los protagonistas. Cuando ellos ganan, ganamos todos».
