Nuestra Sana Adicción. ¿Y vos …. Por que Corres?

Nuestra Sana Adicción

Por Vanesa Carballo

 

Nosotros somos los que salimos sin importar el clima;

Somos los que dejamos cumpleaños de lado para asistir a nuestro evento del día.

Somos los que te bancan cuando querés largar todo, y te animás a decir.. No puedo.

Nosotros nos entendemos solo entre nosotros. Somos una especie aparte.

A nosotros nos bardean los de afuera, tildándonos de amargos y aburridos.

Nosotros sabemos que esa amargura, al día siguiente se convierte en satisfacción.

¿De dónde viene eso que sentimos?.. de lo mucho que amamos hacer lo que hacemos.

¿Acaso alguna vez nos preguntamos por qué lo hacemos? ¿Cómo es que nos apasiona tanto? ¿Cómo divido el tiempo para repartirme entre la familia, los amigos, la facultad, y mis obligaciones?

Muchas veces pensamos en las ganas que tenemos de estar haciendo eso, más que quedarnos donde estamos, quietos, aburridos, sin experimentar adrenalina.

Nosotros somos de otro mundo.

Somos corredores.

Y no nos podemos comparar con el resto de los deportistas.

¿Por qué? Tildan al atletismo de solitario, de egoísta, claro, como no se juega en equipo..

¿Cuántos solitarios viste corriendo en medio de una masa de personas que volamos hacia lo que nos espera?.. la llegada.

¿Cuántos egoístas y poco solidarios viste que, cuando un compañero se queda en el camino, paramos sólo para darle ánimo y que siga adelante?

Nos siguen tildando de esta forma, aun así cuando nos ven entrenando en grupo, apoyándonos entre todos, sufriendo con cada kilómetro, porque sabemos lo que cuesta conseguir el objetivo.

Todavía tienen ganas de llamarnos, esos locos que corren.

Si, somos esos locos que corremos.

Corremos porque nos hace bien.

Corremos porque nos conectamos con nuestro interior. Nos conocemos más comos seres humanos y como compañeros.

Corremos para alcanzar metas personales, exigiendo nuestro cuerpo, pero más aún nuestra mente.

Podés ser jóven, atlético, fibroso, pero si la mente no te acompaña, te aseguro que no completas la prueba.

Aún así nos siguen subestimando.

Nos miran como bichos raros cuando pasamos con las calzas, las zapatillas y la remera, empapados del entrenamiento.

Nosotros somos aquellos que los demás ven como sucios, dejados, y nos sentimos Felices de pertenecer a esta manga de locos que corren.

Y sí, estoy sucio, acabo de llegar de las pasadas. ¿Qué querés? ¿Que huela a flores?

¿Cómo le explicas a ese que te mira con asco cuando abrazas al compañero que viene de hacer un carretón, que lo nuestro es pasión? Más allá del tiempo, lo importante es que cumplió, llegó, se ganó a sí mismo.

Muchas veces, pero muchas me preguntaron.. ¿para qué te anotas en todas estas maratones, si no vas a ganar ninguna?

Claramente esas personas no entienden nuestra pasión.

Creo que el 90% de las carreras que hacemos, las hacemos sin pensar en el podio. No está dentro de nuestras imágenes mentales.

Somos corredores comunes, no somos Elite. Y aún sin serlo, todavía tenemos la posibilidad de subirnos y mirar a todos desde arriba, aplaudiéndonos.

¿Para qué nos anotamos? Se los voy a explicar: lo hacemos porque nos encanta superarnos, no solo como atletas sino como personas.

Cada carrera es distinta a la otra, por más que realices el mismo recorrido que durante toda la semana hacés cuando entrenas.

Cada recoveco del recorrido te parece nuevo. Siempre descubrís algo que antes no habías visto, y te motivas.

Cuando vas corriendo ves la cara de las personas, de las que corren, de las que alientan, de las que se llevan la bici para acompañarte hasta que llegues, de los automovilistas que te miran como diciendo: ¡qué manga de boludos!, son las 9 de la mañana y estos tipos no tienen mejor cosa que hacer que cortar la calle para correr.. ¿¿Para qué corren??

A ellos no voy a intentar explicarles. Nunca lo entenderían.

Y no lo entienden, porque ni siquiera tienen el coraje de intentarlo. De calzarse un par de zapatillas y empezar a caminar, después trotar y sin darse cuenta, empezar a correr.

Recordemos por un instante, ese día mágico en nuestras vidas que nos cambió para siempre.

Ese día en que corrimos por primera vez.

Yo me acuerdo patente.

Un día de verano en el Rosedal.

Fue mi momento, mi conexión con la naturaleza, la buena onda de la gente, de esos locos que hacen lo mismo que yo. Que sin conocerme me tiran aliento cuando paro y camino, porque me fallaron las piernas, el aire, la cabeza.

Qué hermoso es ser como somos, Aceptarnos con nuestras sanas adicciones.

Qué lindo es poder correr sin pensar a dónde vas a llegar, correr por el solo hecho de hacerlo, de disfrutar, de ir escuchando como cantan los pájaros, el ruido de las hojas, sentir el viento, el frío, la lluvia que trae ese olor a tierra mojada que es una bendición en pleno verano.

¿Y qué te puedo decir? Si después de todo esto, no te dan ganas de sumarte a nuestra locura.. hacete ver por un cardiólogo.. ¿Por qué? Porque no te llega sangre al bobo!!!

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