El calendario gallego de triatlón pierde una de sus pruebas más emblemáticas. La organización del Desafío Islas Cíes ha anunciado la cancelación definitiva de la edición prevista para el 21 de septiembre de 2025.
El motivo, comunicado a los inscritos por correo, es claro: el bajo volumen de participantes hace imposible mantener los estándares de calidad y seguridad. A esto se suma la ya conocida falta de apoyo económico tras la pérdida del patrocinador principal. «No ha sido una decisión fácil, os lo aseguro», lamentan desde la organización, que también ha confirmado la devolución íntegra del importe de las inscripciones.
Un referente en Galicia que ya venía tocado
Durante más de una década, el Desafío Islas Cíes fue una de las grandes citas del triatlón gallego. Nació como extensión natural de la travesía entre las islas y la playa de O Vao, impulsado por Ricardo Martínez Abril, y se convirtió en el primer triatlón de media distancia en Galicia.
1.900 metros de natación, 90 kilómetros de ciclismo y una media maratón a pie en un entorno privilegiado entre Vigo y Nigrán. El primer año fue un éxito rotundo y, durante varias temporadas, alcanzó el máximo de 500 inscritos permitido por la limitación de las carreteras. Incluso llegó a contar con el apoyo de Javier Gómez Noya en 2015 y 2016.

En 2023, sin embargo, saltaron todas las alarmas: el patrocinador principal —el Banco Santander— se retiró y la organización anunció que la prueba no podía sostenerse económicamente.
Aquel año se logró salvar in extremis, pero ya quedó claro que sin apoyo privado o institucional, el proyecto pendía de un hilo. En 2024, con más de 300 inscritos y nuevas modalidades como los relevos o el aquabike, el Desafío logró mantenerse como Campeonato Gallego de media distancia. Aun así, la tendencia era clara: más gastos fijos que ingresos, y cada vez menos margen para innovar o crecer.
Galicia, sin pruebas de media distancia en 2025
La cancelación del Desafío Islas Cíes deja a Galicia fuera del mapa nacional de media distancia, igual que ocurre ya con Castilla y León y Extremadura.
Una ausencia que sorprende en una comunidad con gran tradición triatlética, pero que evidencia los problemas estructurales que arrastra el formato. Como explicó en su día el propio organizador, «aunque la gente no se lo crea, no se cubre con las inscripciones. Es necesario la ayuda de un patrocinador privado o de una institución que le interese que esta prueba se realice». Sin ese respaldo, no hay viabilidad, por mucho esfuerzo que se ponga.
En su despedida, la organización ha querido agradecer el apoyo recibido por parte de deportistas, voluntarios e instituciones como el Concello de Vigo, la Diputación de Pontevedra o la Xunta de Galicia. «Hoy cerramos una etapa», concluye el comunicado. Una etapa que, como tantas en el triatlón nacional de un tiempo a esta parte, no muere por falta de ilusión, sino por la dificultad de sostener en el tiempo un modelo que exige mucho y devuelve poco en términos económicos.
