Si en chicos Nacho Villarruel lograba su tercer triunfo en ICAN Gandía, este fin de semana ha venido marcado por la victoria de Patricia Bueno. La malagueña, del Peñota Alusigma Dental, que se impuso con autoridad y firmó su mejor marca personal, parando el crono en 9 horas y 47 minutos.
Discípula de Víctor Arroyo, Bueno repasa ahora cómo vivió una jornada que la consolidó entre las triatletas más regulares del panorama nacional. «Estoy cansada, pero feliz. Ya pensando en Ibiza dentro de dos semanas, así que no hay tiempo para dormirse», explica. Con la serenidad que da el resultado, analiza cada detalle de una carrera que salió exactamente como había planeado.
De la calma en el agua al control absoluto en bici
Desde la natación, Bueno tomó el control. «Sabía que el día iba a ser largo y que era mejor salir fuerte para no tener pies delante. Puse un ritmo alto los primeros metros y cuando vi que nadie se pegaba, ya me fui tranquila con mi ritmo de larga distancia».
La comodidad fue total: «El circuito dentro del puerto es como nadar en una piscina, muy bien señalizado y con el agua perfecta».
En bici, las sensaciones se mantuvieron estables pese al viento que apareció a mitad de carrera. «Son cuatro vueltas y media completamente llanas, con algún bucle y alguna rotonda. Las dos primeras fueron más rápidas porque no soplaba casi aire, pero a partir de la tercera ya se levantó bastante viento», explica.
La clave estuvo en la gestión: «Me centré en mis vatios y fui controlando. En la última media vuelta levanté un poco el pie para bajarme más fresca y salió bien. Mejoré mi tiempo del año pasado en los 180 kilómetros, así que estoy muy contenta».
En el último de los segmentos, la estrategia diseñada con Arroyo también funcionó. «Con Víctor habíamos hablado de ir de menos a más, aunque en un larga distancia nunca se consigue del todo», bromea.
«Puse mi ritmo desde el principio y hasta la media maratón fui superbién. Vi que tenía más de una vuelta de ventaja sobre Ana Camino y me centré en mantenerlo».
El tramo final fue exigente por el viento, pero logró sostener el ritmo sin desfallecer. «No pasé calor en ningún momento y no morí al final, que es lo que me suele pasar en los larga distancia. Esta vez lo controlé mucho mejor».

Una victoria con sabor muy familiar
La carrera tuvo además un componente emocional. Bueno competía el mismo día que su pareja, que debutaba en larga distancia. «Estaba muy pendiente de él y eso me quitó nervios. En carrera también iba pensando en cómo le iría, y eso me dio una motivación enorme».
En meta la esperaban su hermana y su sobrino. «Era su primera carrera viéndome competir, así que fue muy especial».
La triatleta reconoció también que la ausencia de la belga Alexandra Tondeur la liberó de presión. «Era una rival muy fuerte y sabía que batirla iba a ser complicado, así que al ver que no estaba me dio un pequeño subidón». Aun así, no perdió la concentración. «Sabía que un día tan largo siempre pasa factura si te precipitas».
Con la victoria ya reposada, Bueno no dudó en elogiar la organización del evento. «Siempre lo digo: si alguien me pregunta por hacer un larga distancia en España que no sea de marca IRONMAN, recomiendo ICAN o EPIC. No tienen nada que envidiar y son mucho más asequibles». Y añade: «La organización es de diez. Los avituallamientos, el postmeta, la entrega de premios… todo está cuidado al detalle».
Con nueve horas y cuarenta y siete minutos en meta, Patricia Bueno firma su mejor resultado en larga distancia y ya apunta a Ibiza, donde dentro de dos semanas volverá a competir en media con el Peñota Alusigma. «Hay que recuperar rápido», resume entre risas, «que esto no para».
