¿Qué pulso cardíaco hay que tener?

¿Se puede tener pulso bajo siendo una persona sedentaria? ¿Los pulsos altos son malos para competir? En el vídeo de hoy JuanP Vázquez nos da todas las claves sobre la medición y análisis del pulso cardíaco para entrenar.

¿El pulso bajo da más rendimiento que el alto?

Aunque el pulso bajo se relacione con un buen rendimiento porque el corazón es capaz de bombear más sangre con menos pulsaciones, lo único que se traduce de este dato es que la persona tiene un buen corazón, no que sea un buen deportista solo por tener un pulso bajo.

Por esta razón, una persona sedentaria puede tener menos pulso que otra que realice ejercicio físico.

¿Cómo se mide el pulso?

Se puede medir de dos maneras: A través de una aplicación, o colocando los dedos sobre las muñecas o el cuello. En este último caso, lo único que hay que hacer es contar las pulsaciones durante 30 segundos y multiplicar por dos el resultado.

En el caso de la medición mediante aplicaciones, una que te puede ser muy útil es HRV4Training, con la que puedes controlar el pulso colocando el dedo en la parte trasera del teléfono.

La ventaja de este tipo de utilidades es que no solo te hacen un registro, sino que te compara con tu grupo de edad y puedes exportar los datos obtenidos a TrainingPeaks.

Frecuencia cardiaca máxima y mínima

La fórmula más utilizada para averiguar la frecuencia cardiaca máxima de una persona es la de 220 menos la edad del deportista en cuestión.

Por ejemplo, puedes tener la frecuencia cardiaca mínima muy baja, como de 40 pulsaciones por minuto, y una frecuencia cardíaca máxima muy alta, como de 140 y esto no tendría por qué ser malo.

Al contrario, la diferencia entre ambas frecuencias es la frecuencia de reserva, y cuanto mayor sea este rango, mejor será para el deportista.

¿El pulso alto es malo?

El problema radica en que la mayoría de las veces el propio competidor no es capaz de aguantar el pulso alto durante un periodo de tiempo de forma estable porque no puede dominar el mismo ritmo durante toda la carrera.

Llegar puntualmente a pulsos muy altos no te va a convertir en buen atleta. Serás un buen atleta si eres capaz de llegar a pulsos muy altos y los mantienes el mayor tiempo posible.

Medición del pulso destinada a la preparación del entrenamiento

Una prueba de esfuerzo ofrece todos los umbrales para obtener unas zonas de entrenamiento a partir de los resultados.

Para conocer el pulso entre uno y otro día y comprobar la recuperación, lo mejor es coger el pulso por la mañana durante unos tres y cuatro días.

Lo único que tienes que hacer es tomarte el pulso cuando te despiertes durante uno o dos minutos y anotarlo. Haz la media de todo el periodo de días y tendrás el pulso mínimo.

Puedes jugar con el pulso durante los entrenamientos. Por ejemplo, si has tenido un entrenamiento duro puedes levantarte al dí siguiente y cogerte el pulso. Si es mucho más alto que el pulso mínimo, no deberías realizar un entrenamiento fuerte.

Aún así, esto no se suele hacer porque muchos preparadores planifican los entrenamientos de semana en semana ya que la planificación al día es complicada y se añade carga extra al deportista.

Además, con la cuantificación de la carga de entrenamiento ya se sabe más o menos lo que se va a cansar la persona en cuestión.

Sí que lo puedes utilizar cuando te organizas tú mismo los entrenamientos, como es el caso de JuanP.

El preparador explica que en la preparación del 70.3 de Cascais basó el entrenamiento en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, recogiendo los registros al día con la aplicación y aumentando o disminuyendo la carga en función de como se encontrara ese día.

A modo de recordatorio

Como resumen, te recordamos las tres ideas principales:

Un pulso bajo no hace a una persona buena deportista.

Cuanto mas tiempo puedas aguantar a ritmo y pulso alto, mejor.

Tienes que saber tus zonas de entrenamiento, con frecuencias mínimas y máximas.

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