Sam Laidlow ante el día más importante del año

Sam Laidlow ha vuelto. Lo demostró en Challenge Roth, donde tras meses de silencio competitivo cruzó la meta en 7:29:35 y dejó claro que su temporada no había terminado, sino que acababa de empezar. Pero por mucho que aquella victoria lo devolviera al foco mediático y competitivo, no fue más que un prólogo. El capítulo clave se escribe este domingo en Leeds.

La ciudad británica, debutante en el calendario IRONMAN, acoge una de las últimas oportunidades para lograr el billete al Campeonato del Mundo. Laidlow tiene plaza automática como vigente campeón, pero necesita validarla. Y para eso hay una única condición: terminar.

No se trata de ganar, ni siquiera de hacer un gran papel. Basta con cruzar la meta. Aunque sea andando. Aunque sea último. Pero sin incidentes, sin sanciones y sin abandonar. Solo así podrá evitar repetir el escenario de 2024, cuando IRONMAN tuvo que hacer la vista gorda tras su descalificación en Vitoria. Esta vez, no hay margen para errores.

Sam Laidlow
Fuente: T100 Triathlon World Tour

Una carrera con más tensión que rivalidad

Su presencia en Leeds eclipsa cualquier otro nombre, aunque el cartel no sea menor. Braden Currie, habitual en los mundiales, también figura inscrito, aunque llega tras competir en Lake Placid hace apenas una semana y su participación sigue en el aire.

Algo similar ocurre con Leon Chevalier, tercero en Swansea y cuarto en Roth, que difícilmente tomará la salida tras este fin de semana pasado también haber completado IRONMAN Lake Placid. Todo apunta a que la verdadera amenaza —si es que se puede hablar de amenaza en una prueba donde Laidlow solo necesita acabar— vendrá de Kieran Lindars o Joe Skipper, ambos británicos y con experiencia suficiente para agitar la carrera.

Pero esta vez no se trata de quién gane. La mirada está puesta en Sam. Porque lo que está en juego no es un podio, ni siquiera una clasificación. Lo que está en juego es el futuro. Si logra completar la prueba, podrá competir en Niza y pelear por la corona en el mismo lugar donde la conquistó hace dos años. Si no, se abre un escenario de incertidumbre que nadie, ni siquiera él, quiere volver a experimentar.

Sam Laidlow
Foto: IRONMAN

El recorrido no será sencillo. Desde el arranque en Waterloo Lake, con dos vueltas de natación sin salida australiana, hasta el exigente circuito ciclista por los parajes del antiguo Tour de Yorkshire, pasando por la carrera a pie con cuatro vueltas en Roundhay Park, cada segmento exige atención, resistencia y cabeza. Pero si algo demostró Laidlow en Roth es que ahora compite con otra mentalidad: la del que sabe lo que puede perder.

En Leeds no se juega una medalla. Se juega poder estar donde le corresponde. Validar su título. Y dejar atrás, de una vez por todas, los fantasmas del pasado.

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