Sam Laidlow y cómo retomar la competitividad: «me llevó meses redescubrir mi motivación»

Uno de los que tiene mayor presión para este sábado en Kona es Sam Laidlow. Es lógico que todas las miradas se centren en el vigente campeón del mundo IRONMAN. Tras su impresionante actuación la última vez que se competió en Hawaii, que ya daba avisos de lo que vendría, y su posterior victoria en Niza, el triatleta francés sigue enfocado en su mayor objetivo: conquistar Kona y hacer historia.

El triatleta de Canyon ha sido otro de los triatletas que ha pasado por los micrófonos de Breakfast with Bob, donde ha hablado sobre diferentes momentos claves de su trayectoria, cómo afronto los días después de su triunfo en Niza y qué es importante para dar un buen rendimiento en cada prueba.

Después del éxito, la búsqueda de una nueva motivación

«El segundo lugar en Kona fue como una victoria para mí, pero sabía que aún me faltaba un paso más: el título mundial,» afirma Laidlow sobre lo que pasó hace dos años en ese mismo terreno. Su desempeño en la isla hawaiana fue un momento de llamar a la puerta de la máxima élite mundial, pero lejos de conformarse, sabía que todavía quedaba trabajo por hacer.

Tras su victoria en el Campeonato del Mundo de IRONMAN en Niza, el deportista galo experimentó un inesperado desafío personal. Ganar el título mundial era un sueño cumplido, pero a la vez, despertó una pregunta crucial: ¿y ahora qué?

Sam Laidlow Niza
Fuente: Getty Images

«Después de ganar el título mundial, despertaba sin saber exactamente para qué me estaba levantando… Me llevó meses redescubrir mi motivación,» confiesa, reconociendo haber pasado por un periodo de reflexión tras la victoria en septiembre del año pasado. No obstante, con el paso del tiempo, encontró una nueva razón para seguir en la cima del deporte: inspirar a otros.

«Para mí, ahora ya no se trata solo de ganar carreras, sino de inspirar a los más jóvenes a ver este deporte como algo increíble,» comenta. Creció en una familia vinculada al triatlón, pero quiere que más jóvenes se enamoren del deporte como él lo hizo, y que vean en él una oportunidad de superación y aventura.

El triunfo en Francia, más que especial

El título mundial en Niza tuvo un significado especial para Laidlow, como es lógico al ser francés y crecer a 500 kilómetros de la ciudad de la Costa Azul. No solo fue su primer gran campeonato, sino que llegó tras un año lleno de obstáculos personales y deportivos.

«Ganar en Francia fue especial. Llegué a esa carrera tras un año lleno de dificultades, desde lesiones hasta el COVID-19, pero el público francés me dio alas,» relata, destacando la fuerza que recibió de los seguidores locales que lo apoyaron en cada etapa. Para él, fue un triunfo que llegó en el momento justo y que lo preparó mentalmente para lo que viene.

A pesar de sus logros, el triatleta galo mantiene su enfoque en conquistar la prueba más legendaria del triatlón: Kona. Sabe que la carrera en Hawái es diferente a cualquier otra, y que todo puede cambiar en un segundo.

«He visto días en Kona donde uno sale en bicicleta pensando que va a romper récords, y al final el viento lo cambia todo,» menciona. La imprevisibilidad del clima es uno de los factores que hacen que esta prueba el de HOKA sabe lo que debe hacer: «en Kona, si puedo convertir la carrera en una contrarreloj personal, sé que tengo la mejor oportunidad de ganar.«

Sam Laidlow
Fuente: Simon Gehr / Red Bull Content Pool

La fuerza detrás de su éxito: la familia

A lo largo de su carrera, Sam Laidlow ha contado con el apoyo incondicional de su familia, quienes han estado a su lado desde el principio. Para él, su familia no solo es un pilar emocional, sino una verdadera fuente de inspiración.

«Lo que más me llena es la fuerza que recibo de mi familia, son ellos los que siempre creyeron en mí cuando otros no lo hacían,» dice con orgullo. Este vínculo tan cercano es lo que lo impulsa a seguir luchando, sabiendo que, pase lo que pase, siempre tendrá a su familia para respaldarlo.

Sam Laidlow también ha aprendido a sobrellevar los momentos difíciles en su carrera. Como bien dice: «he aprendido que en este deporte, en esos momentos bajos, es cuando otros deciden rendirse… ahí es donde yo sigo adelante«. Esa resiliencia es lo que lo ha llevado a donde está hoy, y lo que lo mantiene con los ojos puestos en el siguiente reto: ganar en Kona.

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