Sara Pérez abría este pasado 27 de diciembre el tradicional carrusel de cambios de bicicleta. Tras años sin ir de la mano de una marca, este lunes se confirmaba su fichaje con Canyon, con cuyos modelos competirá a lo largo de la próxima temporada tanto en corta como en media distancia.
Ha sido un 2021 exitoso, en el que la catalana termina la temporada con buen sabor de boca.
«Por lo general estoy muy contenta» nos ha comentado. Es cierto que esta temporada ha habido altibajos, pero el balance general de la triatleta es positivo.
Un 2021 con altibajos, pero antesala de un horizonte muy positivo
A la primera cita del calendario, Challenge Miami llegó haciendo cacos, es decir, combinar caminar y correr. Pese a todo, supo sacar el máximo partido a sus condiciones y terminar cuarta, tras dar un recital en los segmentos de natación y ciclismo en los que peleó de tú a tú con la mismísima Lucy Charles.
A la Copa del Mundo de Lisboa, en mayo, no pudo llegar por problemas pulmonares -«no podía a penas entrenar» reconoce-.
A partir de ahí, y abandonada la idea de pelear por acudir a Tokio, llegaron los buenos resultados: segundo puesto en Samorin, victoria en Fromista y muy buen papel junto a sus compañeras de Trifluvial.
De vuelta a las Series Mundiales, en Abu Dhabi disfrutó: «Volví a estar rápida y me sentí mucho más cómoda nadando en grupo» comenta «así que el balance es positivo«.
Media vs corta distancia
Si algo ha cambiado en la carrera de la triatleta es que ahora puede vivir de ello.
«Este año he empezado a ganar dinero» nos comenta, «al menos no pago por intentar ser profesional«. La llegada de patrocinadores se lo ha puesto más fácil a la triatleta madrileña.

En este contexto, todo apunta a que Sara tiene más en mente la media distancia que la corta. «Quiero seguir en las pruebas de ITU pero no me da dinero y la media distancia sí» comenta la triatleta.
«Ojalá lo pueda compaginar, me encanta la corta distancia pero si no aporta retorno económico y me perjudica en las carreras objetivo, me tengo que decantar» confiesa.
Dónde quiere estar en 2022
A nivel deportivo el objetivo es claro. «Yo quiero estar donde están las mejores, mi objetivo es pelearme con esta gente» afirma.
«Sé que tengo carencias y sé que es lo que hago bien, entreno para llegar lo más arriba posible» comenta Sara.
Si hay algo que quiere hacer bien es «planificar con tiempo«. Según apunta, llevar un plan de carreras bien estructurado, en el cual se sepa cuáles son para competir y cuáles para entrenar es uno de los objetivos para la próxima temporada. «Ya tengo sacados los billetes para enero y febrero«.




La PTO
Todavía hay algo de desconocimiento respecto a la PTO y el tour plagado de premios. «Desconozco el mundo de la PTO, sé que por el ranking recibiremos algo de dinero, eso motiva» comenta. «Que monten este tipo de pruebas con tanto dinero detrás mola mucho» comenta Sara.
La triatleta espera que las pruebas estén abiertas a más profesionales, y no sean tan exclusivas como la Collins Cup, a la que solo fueron los mejores. «Lo que estaría genial es que llevaran a los 80 primeros, si llevan a los 18 mejores al final se reparte entre los mismos» afirma.
«El que es el mejor del mundo no necesita tanta ayuda como el que es el 20 del mundo» reflexiona. «Parece que el resto del ranking no tienen tanto mérito, pero ¡es que eres el 20 del mundo!» añade.
Daytona y el DNF
En Clash Daytona, donde finalmente se vio forzada a abandonar, Sara luchó dos horas hasta que tiró la toalla. «Mi sentimiento era de vergüenza» confiesa.
Y es que la triatleta le tenía muchas ganas a la prueba, con todo el apoyo y el buen trato que tenía detrás. «Sentí que estaba fallando a la gente que me rodea» comentó.
Tres semanas después, y tras analizar de manera concienzuda junto a su entrenador Jaime Menéndez de Luarca, aún no han encontrado la raíz del problema que motivó esas sensaciones de falta de energía. «Creemos que pudo ser el año como tal, que ha sido muy montaña rusa» concluye, «pero tampoco es el motivo exacto«.
