Tensión Mental y Ansiedad en los corredores

La tensión mental tiene muchos y muy diversos efectos en el organismo: aumenta el flujo sanguíneo, la frecuencia cardíaca y la respiratoria, dilata los vasos sanguíneos por lo que se irriga más sangre a los músculos y el hígado libera azúcar, entre otros efectos fisiológicos.

Se puede comprobar fácilmente comparando un día de entrenamiento convencional con un día de carrera popular. Fíjate y recuerda cuánto tiempo o esfuerzo te cuesta ponerte en marcha “de verdad” un día de entrenamiento, y compara con el día de la carrera popular, verás como el esfuerzo para ponerte en marcha notas que es menor en el segundo caso. Efectivamente, un alto grado de tensión mental produce lo llamado efecto calentamiento.

Alto grado de tensión mental

El grado de tensión mental más alto o más bajo depende de diversos factores, y en unos deportes será mejor un grado más alto de tensión mental que en otros. Para el caso que nos interesa, que es correr, un alto grado de tensión mental nos beneficia antes de dar la salida en una carrera para conseguir un rendimiento óptimo. Sin embargo, no debe sobrepasar unos límites, pues un grado demasiado alto de tensión puede inducir a lesiones, dolores de cabeza, náuseas, pérdida de apetito, fatiga, rendimiento reducido o ansiedad.

Si te notas excesivamente nervioso antes de dar el pistoletazo de salida, un truco que funciona es realizar el calentamiento los 20 minutos previos o practicar algún ritual que te mantendrá ocupado y reducirá tu tensión (pero el ritual ya tendrá que estar practicado anteriormente, por ejemplo en los días de entrenamiento, de manera que a la hora de ejecutarlo salga prácticamente automático, sin pensar).

Otro ejemplo practico para no tener más tensión mental de la necesaria es tener planificados los detalles de lo que vas a hacer desde que te levantas de la cama hasta que dan la salida en la carrera.

Bajo grado de tensión mental

Aunque menos común, hay corredores que pueden tener una baja tensión mental, lo que puede conllevar a no rendir tanto. Un ejemplo es, estando en carrera, subestimar al otro corredor que tenemos cerca y estar confiados de que vas a pasar la meta por delante de él.

Para estos casos, si se quiere aumentar la tensión mental no habrá que planificar las tareas que hay que hacer las horas previas a la carrera, aunque siempre es más difícil aumentar la tensión mental que reducirla.

 

Fuente: foroatletismo

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