Una corredora de maratón habla abiertamente sobre los estereotipos físicos corporales

Probablemente cuando uno piensa en el cuerpo de un corredor, siempre se le viene a la cabeza la imagen de alguien extremadamente delgado, aunque fuerte. Hoy queremos contar el caso de  la corredora de maratón neozelandesa Lydia O’Donnell, que compite como élite y fue vigésima en la última edición del Maratón de Nueva York de 2018. Lydia, además, es varias veces campeona nacional de pista, cofundadora del club de corredores de salud mental One Step y entrenadora.

Siempre dudó de sí misma, no porque no creyera en su capacidad para competir o para entrenar. No era lo que su cuerpo podía conseguir, sino cómo se veía su cuerpo. Aunque le gustaba correr y era bastante buena, nunca se veía a la altura del resto de atletas mundiales femeninas simplemente porque no era alta, ni delgada ni típicamente «flaca». Y desgraciadamente, incluso cuando era adolescente, pensaba que para ser rápida tenía que cumplir alguno de esos «estereotipos», si no todos.

Correr es algo muy bonito. Duro y complicado, pero bonito. Y para Lydia O’Donnell, las corredoras representan la personificación de la fuerza y la belleza combinadas. La determinación para obtener éxito como corredor tiene que venir de alguna parte de nuestro fuero interno. Y para Lydia esa determinación viene de ser una joven atleta que creció en los años 90. La naturaleza competitiva que se fue fraguando en las pruebas de atletismo escolar, los fines de semana en las primeras carreras de 10K, el sueño de conseguir estar un equipo olímpico y representar a tu país, son solo parte de lo que le hizo enamorarse de este deporte. Pero también hubo malos momentos y no todos los recuerdos de crecer como atleta femenina fueron todos positivos.

La presión

La presión de ganar, la presión de ser la más fuerte, la más rápida y la presión de encajar en un molde de lo que la sociedad considera que debe ser una corredora.

A lo largo de su adolescencia Lydia empezó a pesarse. Se subía al peso todos los días para compararse con sus mejores amigas que corrían. Y así continuó hasta los 20 años, sólo que ya no era con mis mejores amigas con los que me comparaba, sino con las mejores atletas del mundo. Con el fuerte impacto de las redes sociales, la presión para adaptarse a un molde determinado es algo innegable. Comparar su cuerpo con el de las mejores corredoras femeninas de pista y maratón le hizo pensar que nunca podría conseguir lo que ellas. Comparó sus tiempos con los de ellas y se convenció de que eran más rápidas porque eran más delgadas.

Y no fueron sólo los medios sociales los que contribuyeron a la presión. También sintió la necesidad de perder peso para impresionar a su entrenador, para obtener la aprobación de los seleccionadores de los equipos, para que se fijaran en ella cuando iba a las pruebas y le tomaran en serio en el mundo de las carreras.

Realmente pensaba que había una forma corporal perfecta para correr, y que esa forma corporal no era la mía.

Afortunadamente, aunque sentí la presión de encajar, sabía cuáles podrían ser los efectos de estar por debajo del peso, especialmente para una atleta femenina. Al crecer nos enseñaron acerca de la triada de la atleta femenina, es decir, las interrelaciones entre disponibilidad energética, función menstrual y densidad mineral ósea, pudiendo llegar a manifestarse con consecuencias clínicas tan severas como los trastornos de la conducta alimentaria, amenorrea funcional hipotalámica y osteoporosis. Algo que podría impedirle a una atleta correr por completo. Pero en lugar de celebrar el hecho de que no sufría de nada de eso, perdió aún más confianza como corredora.

Lydia pensaba que sólo eras un atleta seria si estabas lo suficientemente delgada como para perder tu período, o sufrir fracturas por estrés, y porque no tenía ninguno de las dos, pensó que nunca sería lo suficientemente buena.

Lydia Odonnell

Foto: thewolfferine

Una corredora de aspecto fuerte y saludable

Lydia siempre ha sido una corredora de aspecto «fuerte», una corredora de aspecto «saludable». Dos palabras que ella misma ha despreciado hasta hace poco porque indicaban que era más grande que las demás. Pero ahora es evidente que saludable y fuerte representa sostenible y consistente. Dos cosas que necesitamos ser para tener una larga trayectoria en el mundo de la carrera.

Corrió su primer maratón en 2015, terminando segunda en el Maratón de Melbourne, un momento que le hizo abrir los ojos por fin a su situación. Por fin se dio cuenta del valor de su cuerpo y de lo que podía hacer. Al ver su cuerpo pensaba que no podía ser rápida, que ni siquiera parecía una corredora de maratón. Nunca pensó en una segunda plaza. Reflexionando, se dio cuenta de que lo importante no era solo la posición, sino que ese cuerpo era capaz de hacerla correr durante 42 kilómetros y la fuerza de lo que su mente podía hacer era mucho mayor que las presiones externas del mundo de los cánones del atletismo.

La imagen corporal en el atletismo

La imagen corporal es un tema polémico y controvertido en el mundo del atletismo de élite. Los buenos resultados de Allie Kieffer ha sido algo que ha inspirado a muchas corredoras. Allie es muy conocida por su énfasis en resaltar este asunto, máxime tras quedar quinta en el Maratón de Nueva York de 2017 y séptima en 2018. Allie habla abiertamente sobre su tipo de cuerpo y es defensora de #strongnotskinny. Aunque Allie se ha tenido que enfrentar a algunas críticas a sus mensajes, es otra de las grandes atletas que no encajan en el molde.

Allie Kieffer

Foto: Michael Schott

El éxito de Allie y sus tiempos increíblemente rápidos, corriendo en 2h28:12 en 2018, afianzaron la idea de que no hay un cuerpo «perfecto» para correr, que todos somos atletas diferentes. Todos tenemos fortalezas y debilidades, y para avanzar muchas veces hay que olvidarse de comer siempre por debajo del límite para poder competir con la élite femenina.

Como mujer, no sólo los atletas pueden sentir que su valor está ligado a su aspecto físico. Pero como corredora, las presiones sociales en torno al tipo de cuerpo pueden ser perjudiciales para la confianza de un atleta y por su amor por el deporte, su longevidad y su potencial carrera deportiva.

La forma en como se muestran nuestros cuerpos y la forma en que se mueven no está correlacionada. La habilidad de una atleta femenina está en su determinación para entrenar y competir duro, y no en la apariencia de su físico.

El cuerpo perfecto para correr pertenece a cualquiera que corra.

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