El 25 de septiembre de 2024 Anne Haug saltaba a las aguas del Mediterráneo como gran favorita para el Campeonato del Mundo de IRONMAN. Lucy Charles había anunciado horas antes que no tomaba la salida, y eso dejaba la prueba como un duelo entre Laura Philipp y ella.
Sin embargo, sus opciones se iban al traste apenas un kilómetro después de comenzar el segmento ciclista. Tenía problemas con la cámara de la rueda trasera y se veía forzada a abandonar.
Desde entonces, la trayectoria de la triatleta alemana ha sido una sucesión de intentos frustrados, carreras inconclusas y señales preocupantes. En 2025 ha abandonado en las dos pruebas en las que ha figurado en la start list: primero en Challenge Salou, donde un accidente doméstico le impidió salir a correr -tras liderar la carrera durante el segmento ciclista-, y ayer en IRONMAN Vitoria-Gasteiz, donde se vio forzada a abandonar en el kilómetro diez del maratón final.

Ayer, en Vitoria, su primera prueba de larga distancia del año, se vio superada por el inesperado empuje de Julie Derron, quien lideró la prueba desde la natación y acabó firmando una de las actuaciones más dominantes que se recuerdan en la ciudad vasca: 8:21:48 de tiempo total y más de 30 minutos de ventaja sobre la segunda clasificada.
Haug llegó a colocarse en persecución directa de la suiza durante la segunda mitad del sector ciclista, pero en la carrera a pie se detuvo pronto. Sin información oficial por parte de su equipo, su abandono se suma a una mala racha en una temporada que, hasta ahora, no despega.
Solo queda Kalmar
Y no será por falta de experiencia o bagaje competitivo. A lo largo de 2024, Haug completó cinco pruebas del circuito T100.
Su mejor resultado fue un sexto puesto en Ibiza (91.65 puntos PTO), pero en el resto de citas —Londres, Dubái, Las Vegas— no logró entrar en el top 8. En Niza, en septiembre, volvió a quedarse fuera de carrera. Solo una actuación sobresaliente rompió la dinámica: la victoria en Challenge Roth, con un tiempo de 8:02:38 y una maratón de 2:38:52, en una jornada que recordó a la mejor versión de la campeona del mundo en 2019.

Pese a todo, su clasificación para el Campeonato del Mundo de IRONMAN de este año sigue en el aire. Al haber ganado la prueba en 2019, conserva el derecho a clasificarse de forma automática siempre que finalice una carrera IRONMAN dentro del periodo de validación.
Pero ese margen ya solo ofrece una opción: IRONMAN Kalmar, el 16 de agosto. La prueba, que reparte 50.000 dólares en premios y una única plaza directa para la ganadora, se convierte así en la última oportunidad para que Anne Haug asegure su presencia en Kona.
No necesita ganar. No necesita un tiempo concreto. Basta con que cruce la meta. Pero si por cualquier motivo no logra finalizar —una avería, un problema físico, una retirada como en Vitoria—, su clasificación quedará descartada.
A sus 42 años, la situación no solo es crítica desde el punto de vista deportivo: también lo es desde la narrativa que siempre ha rodeado a la triatleta alemana. Haug ha sido, durante años, la referencia de la eficiencia, la consistencia y la regularidad.
Y aunque su motor competitivo sigue intacto —como demostró en Roth y en Lanzarote el año pasado—, las nuevas generaciones vienen empujando con fuerza. Julie Derron, que solo ha corrido dos pruebas de larga distancia, ya es una candidata real al podio de Kona tras su exhibición de ayer. Otras como Marjolaine Pierre o Kat Matthews acumulan puntos y buenas actuaciones.
Sin olvidar a una Laura Philipp intratable y a una Lucy Charles que tiene, a sus 31 años, aun mucho que decir.
Sin embargo, en una temporada marcada por abandonos y altibajos, nadie puede descartar aún a Haug. Su experiencia, su capacidad táctica y su fortaleza mental siguen siendo diferenciales. Y si Kalmar sale bien, la historia aún puede tener una última página escrita en Hawái.
