Catalina Corró y su lucha contra la enfermedad para volver a la élite

La historia de Carolina Corró, uno de los valores de la natación española, empezó a torcerse hace algo más de dos años. En marzo del 2017, la joven nadadora mallorquina de 24 años empezó a sufrir mareos y cuadros que le causaban desmayos. Sin previo aviso, su cuerpo se desconectaba y sus músculos no reaccionaban. Carolina tuvo que pasar por el quirófano de inmediato donde le extirparon casi la totalidad de un tumor cerebral, pero no de forma completa para evitar daños irreversibles. Los médicos le dijeron que tardaría casi un año en poder volver a nadar, pero en cuatro meses ya estaba entrenando y poco después, ganaba la final de los 400 metros estilo en los Juegos Mediterráneos en Tarragona.

En una revisión rutinaria hecha en septiembre de 2019 detectaron que el tumor había vuelto a crecer más de lo previsto en poco tiempo y que nuevamente necesitaba ser intervenida de urgencia.

Dos operaciones en dos años

Dos operaciones por un tumor cerebral en dos años te hacen cambiar la perspectiva de las cosas y más para una nadadora de élite. El orden de prioridades cambia completamente y la forma de valorar las cosas también. Probablemente ya no tiene el mismo valor su marca en los 200 metros estilos que le habría colocado directamente en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 con ese crono de 2’12”.

Ahora mismo, Catalina se conforma con completar la distancia sin fatigarse mucho, ya que su sistema nervioso todavía no está recuperado al cien por cien. La buena noticia es que la segunda operación realizada el pasado 23 de octubre en Mallorca fue todo un éxito y la probabilidad de que se reproduzca es apenas del 90% . Esta vez ya estaba nadando en mes y medio tras la operación, pero con mucha tranquilidad.

Como explica Alex López, entrenador del Sabadell, en El País, antes de pasar por el quirófano, la rutina de Corró incluía 70 kilómetros semanales de piscina, junto a sesiones de cardio y ejercicios de fuerza. “Ahora, para recuperarme de un entreno fuerte necesito tres días, y antes me bastaba con una noche”, indica. La rutina de baja intensidad supone 50 kilómetros semanales, en series cortas y sin ir a tope. Algo que cuesta asumir cuando has tenido Tokio al alcance de la mano.

Foto: Instagram // Catalina Corró

Las cosas vienen como vienen

Se define como una persona autoexigente y rehúye la aflicción: “No quiero dar pena a nadie. Lo único que trato de transmitir es aceptación; las cosas vienen como vienen”.

Y lo que viene este verano son los Juegos Olímpicos de Tokio, que ella parecía tener en la punta de los dedos antes de tener que pasar por el quirófano. “Es un sueño ir a los Juegos, pero no es ninguna obsesión”, remata. Ojalá podamos verla muy pronto recuperada y volviendo a su nivel de siempre.

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