«Menos mal que nos queda Portugal». Siniestro Total cantaba con ironía sobre la decadencia y los consuelos cercanos. Cuarenta años después, la frase vuelve a cobrar sentido. Esta vez no en la música, sino en el deporte: el triatlón gallego, que un día fue referente en el panorama nacional, se desangra a base de cancelaciones.
Y sin saber si se puede campear el temporal, tal como continuaba la canción de Julián Hernández y los suyos.
En 2025, Galicia se queda sin ninguna prueba de media distancia y con apenas un puñado de competiciones populares. Mientras tanto, al otro lado de la raia, Portugal ofrece lo que aquí ya no queda: calendario, trato y perspectiva.
Un calendario desmantelado
El golpe más reciente llegó ayer: Desafío Islas Cíes anunció la cancelación definitiva de su edición 2025. La falta de inscritos ha hecho inviable su continuidad. La organización, herida de muerte desde 2024, lo expresó sin rodeos al perder el apoyo de Banco Santander: «Aunque la gente no se lo crea, no se cubre con las inscripciones. Es necesario un patrocinador privado o una institución que le interese que esta prueba se realice».
La prueba, que durante más de una década fue una de las referencias del triatlón gallego, había logrado sobrevivir en 2024 gracias a nuevas modalidades como los relevos o el aquabike. Pero el declive económico era evidente: cada vez más gastos, menos ingresos, y escaso margen para innovar.
Pocas semanas antes se confirmaba también la cancelación de Trishark Narón. La cita, prevista para el 26 de julio, se había consolidado como uno de los pocos triatlones celebrados en Galicia en los meses de verano. El club organizador, el Náutico de Narón, anunció su intención de regresar en 2026, pero la edición de este año no se celebrará.

Ambas ausencias se suman a la del NorthWest Triman, que ya en 2024 anunció un parón indefinido. La única prueba de larga distancia en Galicia dejó tras de sí una estela de cariño por parte de los participantes y un importante impacto económico para As Pontes. «Si no se hace será muy negativo, económicamente es muy potente», apuntaban desde la hostelería local por entonces. El lago, que llegó a posicionarse como referente nacional del triatlón, lleva ya dos años en silencio.
En paralelo, otras pruebas más pequeñas también han ido desapareciendo sin hacer ruido: Arteixo, Poio, el olímpico sin drafting de Baiona han dejado de celebrarse. Solo el mítico Triatlón del Miño en Lugo —donde incluso compitieron mexicanos como Crisanto Grajales o Claudia Rivas en su preparación olímpica— se mantiene en el calendario.
Maríajo Vázquez, última campeona gallega de larga distancia, lo resume en una frase demoledora: «No queda nada que no sea sprint». A día de hoy, Ferrol mantiene actividad como sede del Campeonato Gallego y Oleiros sigue en pie, aunque nunca formó parte del circuito oficial.
Portugal escucha al triatleta. Galicia se queda sin voz
El contraste con Portugal es cada vez más evidente. Así lo expresa Adrián Nieto, triatleta compostelano retirado recientemente: «En Galicia estamos perdiendo un push importante a nivel de calendario y pruebas. Nos estamos quedando sin grandes referentes. Ya no hay media distancia, olímpico hace mucho que no tenemos, y el calendario se complica cada vez más».

Nieto, que conoce bien tanto el panorama gallego como el luso, apunta una realidad que muchos comparten: «Portugal está al lado para nosotros, incluso con el cambio horario los viajes son más factibles, y nos ofrece un calendario más extenso. Las competiciones están bien montadas, escuchan al triatleta, hacen mejoras, y tienen patrocinadores que les apoyan».
Portugal ha sabido profesionalizar su circuito nacional, con pruebas de media distancia, olímpicos con y sin drafting, y una política federativa que no penaliza la territorialidad. «Yo he competido en un olímpico sin drafting por 55 euros, con todo muy bien montado. Aquí no se puede competir por menos del doble», explica otro triatleta habitual en ambos lados de la frontera.
Mientras tanto, Galicia asiste a la desaparición de su circuito autonómico. Donde antes había cuatro pruebas clasificatorias para el campeonato gallego, ahora no quedan ni dos. Donde antes existían clásicos como Tui, Oleiros o Pontenafonso, ahora hay vacío. Y lo más grave, según algunos veteranos, es que «nadie parece estar trabajando por reconstruirlo».

Hay quien plantea que bastaría con una persona encargada desde la federación gallega de recorrer los concellos y convencerlos para acoger pruebas sencillas, locales, que nutran un circuito comarcal o autonómico. Pruebas que no necesiten cortar medio municipio, pero que animen el calendario y reactiven la base del triatlón en Galicia. «Antes había pruebas clasificatorias en Tui, en Oleiros, en Poio, en Baiona… ahora, ni dos para clasificar. ¿De verdad es tan difícil recuperar algo así?», se preguntan.
Al mismo tiempo, desde algunos clubes se denuncia la presión que ejerce el modelo federativo nacional: «El cómo están montados los premios y los rankings te obliga a ir a Roquetas, Águilas, Banyoles… si quieres mantener ayudas o competir en la liga. Con tanto viaje y tanto relevo, se vacía el calendario autonómico». Esa centralización, sumada a la escasa inversión local, deja a Galicia sin pruebas y sin una estrategia clara de reconstrucción.
Todo esto sucede, además, después de que la comunidad haya apostado institucionalmente por albergar el Mundial Multideporte. Una inversión importante, que contrasta con el abandono del calendario popular. Galicia, cuna de figuras como Iván Raña, Javier Gómez Noya, Saleta Castro, Pablo Dapena o Gustavo Rodríguez, se ha quedado sin pruebas donde crecer. Sin cantera. Sin futuro.
Y mientras tanto, Portugal.
