Barcelona ha tenido que esperar años para ver una media distancia en sus calles, y el estreno no pudo ser más intenso.
La lluvia, el viento y el frío recibieron a los triatletas desde el amanecer en la playa de la Mar Bella, en una jornada que acabó siendo tan dura como memorable. Casi 3.000 participantes, entre ellos más de setenta profesionales, se lanzaron al agua en un domingo que quedará marcado como el de la consagración del triatlón barcelonés.
Challenge Barcelona Triatló 2025 debutaba en formato de media distancia con un circuito que conectaba la capital catalana con Mataró. Un recorrido rápido y urbano que el mal tiempo convirtió en una prueba de resistencia pura.
Bajo un cielo plomizo, la organización logró mantener el programa en pie y las gradas improvisadas del Passeig Marítim del Bogatell esperaron con paciencia la llegada de los primeros atletas.
Entre los que mejor resistieron el temporal estuvieron el sudafricano Jamie Riddle y la suiza Cathia Schär, que se llevaron una victoria marcada por el esfuerzo y el temple. Ambos firmaron un doblete de peso en el estreno de una cita que ya apunta a quedarse en el calendario internacional.
Riddle vuela en bici y se estrena como campeón internacional
La carrera masculina comenzó con el alemán Hannes Butters saliendo primero del agua en poco más de 22 minutos, seguido de Riddle, que ya entonces marcaba ritmo.
En los primeros kilómetros de bici, el sudafricano impuso su ley. «Mi idea era tomármelo con calma y esperar a la carrera a pie, pero hacía tanto frío que la única opción fue apretar todo lo que podía», explicó después en meta. Lo que parecía un día para conservar se convirtió en una exhibición sobre el asfalto mojado.
Riddle abrió hueco antes de Montgat y se marchó en solitario cuando quedaban aún muchos kilómetros por delante. Ni el viento ni la lluvia lo frenaron. «Tenía tanto frío que lo único que me mantenía concentrado era seguir pedaleando. En la T2 me resbalé del temblor que tenía, tardé varios kilómetros en entrar en calor», contó entre risas.
En el tramo final decidió levantar el pie: «A quince del final pregunté a mi entrenador si podía apretar para hacer una media en 1h08, pero me dijo que no, que disfrutara del ambiente».
Cruzó la meta en 3h36:39, su primer triunfo internacional. «Hace cinco o seis años logré aquí mi primer podio fuera de Sudáfrica. Esta ciudad tiene algo especial para mí». Detrás de él, Carlos Oliver fue segundo en 3h41:45 y el austriaco Martin Demuth completó el podio.

Schär resiste el caos y amplía su racha ganadora
Una semana después de imponerse en Peguera, Cathia Schär volvió a ganar. Y lo hizo en condiciones poco habituales para Barcelona. «Fue durísimo, me caí en bici, perdí los bidones y casi no veía las boyas en el agua por las olas», contó la suiza, que acabó con rasguños pero con una sonrisa. «Al principio me costó, pero luego encontré mi ritmo. Fue la misma carrera para todas y lo único que quedaba era aguantar».
La británica Sophia Green lideró el segmento de natación, pero Schär fue recortando diferencias hasta superarla en la parte final de la carrera a pie. «Necesité un kilómetro para sentirme bien corriendo y después pude mantener el ritmo. Me sorprendió poder ir tan rápido durante tanto tiempo».
Detuvo el crono en 4h07:29, dos minutos por delante de Green y cinco sobre la italiana Marta Bernardi.
El ambiente, pese al tiempo, acompañó. La lluvia cesó cuando los primeros pros cruzaban la meta y el público llenó el paseo marítimo entre paraguas y gritos de ánimo. En paralelo, las pruebas sprint, junior, aquatlón y aguas abiertas completaron un fin de semana que reunió a deportistas de más de 65 países.
Con un 35 % de participación internacional, cerca de un tercio de mujeres y la TRIEXPO repleta, el debut de la media distancia deja claro que Barcelona ha encontrado su hueco.
