¿Cómo se llega a triatleta internacional? Roberto Cejuela y su equipo de investigación tienen la respuesta

¿Por qué algunos triatletas consiguen llegar a la élite internacional y otros se quedan en campeonatos nacionales? ¿Qué hay detrás más allá del talento?

Roberto Cejuela, responsable de UA Triatlón y uno de los entrenadores de referencia en triatlón de corta distancia, acaba de publicar un estudio que da respuestas claras a estas preguntas.

El investigador, junto a su equipo, ha seguido durante cuatro temporadas a 33 triatletas de alto nivel, analizando su evolución fisiológica y sus cargas de entrenamiento en el periodo preparatorio general. El estudio, realizado junto a Héctor Arévalo-Chico, Sergio Sellés-Pérez y José Fernández-Sáez, ha aparecido en Journal of Strength and Conditioning Research.

«A raíz de mi tesis doctoral el año 2009 empieza la línea de investigación que estudia el entrenamiento en deportes de resistencia y en ese caso en concreto en triatlón» recuerda Cejuela, en referencia al largo camino de trabajo que ha desembocado en este nuevo avance.

Una de las principales conclusiones es que la velocidad de carrera al máximo consumo de oxígeno (VO₂máx) marca la mayor diferencia entre niveles. Dicho de forma sencilla: los internacionales corren más rápido a máxima intensidad que los nacionales, y eso se traduce en mejores puestos en las carreras.

Pero no es solo una cuestión de intensidad en un test de laboratorio. Detrás hay meses de entrenamiento estructurado, con una capacidad de soportar mayores volúmenes de carga de forma continuada.

«Nuestra propia forma de cuantificar la carga de entrenamiento específica para todos los deportes de resistencia y especialmente en triatlón son los equivalentes de carga objetiva, los ecos» explica el entrenador de Roberto Sánchez Mantecón. Este sistema permite medir no solo cuánto tiempo se entrena, sino también la intensidad real del esfuerzo.

Los triatletas internacionales soportan semanas con muchas más horas y mayor carga objetiva que sus compañeros nacionales. Esto no significa solo entrenar más: significa ser capaz de asimilar ese volumen sin caer en sobreentrenamiento ni lesiones.

Otro dato interesante es que, aunque todos los grupos siguieron una estructura de entrenamiento piramidal —la mayoría del volumen a baja intensidad, y pequeñas proporciones a intensidad alta—, la cantidad de carga total marca una diferencia clara.

¿Qué puede aprender un triatleta popular de este estudio?

El nuevo trabajo liderado por Cejuela no se queda solo en explicar las diferencias de la élite. También ofrece lecciones prácticas para cualquier triatleta que quiera mejorar.

La primera es que la velocidad a la que puedes correr cuando estás cerca de tu máximo es un indicador fundamental de tu nivel. No solo se trata de cuánto oxígeno consumes, sino de a qué velocidad eres capaz de utilizarlo eficazmente.

La segunda enseñanza es que la capacidad de entrenar mucho no se construye de un año para otro. Es el resultado de años de adaptación progresiva, cuidando la planificación, midiendo las cargas y respetando los tiempos de asimilación.

roberto cejuela
Foto: Roberto Cejuela

El responsable de UA Triatlón, entrenador de Marta Pintanel o David Cantero, destaca que «desarrollamos nuestra metodología propia de entrenamiento. El sistema se denomina All In Your Mind», un método que permite monitorizar de forma objetiva la evolución de cada deportista y ajustar las cargas de forma individual.

No todos los triatletas nacionales presentan diferencias fisiológicas brutales respecto a los internacionales en un test puntual. En muchos casos, la diferencia está en el volumen de trabajo que son capaces de acumular y asimilar a lo largo de la temporada.

El entrenador recuerda que «a día de hoy es una franquicia a nivel mundial, sobre todo está muy desarrollada en la zona de América Latina y también una parte de Estados Unidos», señalando el crecimiento de su sistema de cuantificación de cargas más allá del triatlón español.

En definitiva, el estudio de Cejuela revela que la verdadera élite no solo corre más rápido ni nada mejor: también es capaz de entrenar mucho más y recuperarse de ello. Algo que se construye día a día, año tras año, y que va mucho más allá del talento natural.

Para cualquier triatleta popular, entender esto puede marcar una gran diferencia a la hora de plantear su propio camino de mejora: no se trata de entrenar más por entrenar, sino de adaptar las cargas a lo que realmente se puede asimilar y construir una base sólida a largo plazo.

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