Cuando no es oro todo lo que reluce: Chelsea Sodaro se sincera sobre su salud mental

El viaje de Chelsea Sodaro, Campeona del Mundo de IRONMAN en 2022, hacia la élite del triatlón no fue ni sencillo, ni premeditado. Nada más lejos, comenzó con una curiosidad innata por explorar los límites de su cuerpo y mente. «Empecé en este deporte para descubrir qué era posible para mi mente y mi cuerpo«, ha confiesa la triatleta en una reciente entrevista en el podcast de Rich Roll, por el que ya pasaron en su momento Gustav Iden y Kristian Blummenfelt.

Criada en Davis, Chelsea se forjó una exitosa carrera en atletismo antes de volcarse al triatlón. A pesar de sus logros en pista y campo, la transición no fue sencilla. Recuerda haber tenido que «ir a donde pudiera entrar«, una muestra de su determinación por abrirse camino en un nuevo ámbito.

Un nuevo entrenador, quien la llevó al triatlón

La de Canyon recuerda un punto de inflexión durante una competición de la Copa del Mundo. A pesar de ganar, se encontraba sola y sin disfrutar, lo que la llevó a replantearse su carrera. «Gané, pero no me divertía«, relata, destacando la importancia del bienestar emocional en el deporte.

Un encuentro con un entrenador durante una sesión de natación en aguas abiertas marcó otro momento crucial. «Chelsea, ven aquí«, le dijo, al tiempo que le transmitió la confianza de que podía triunfar en las competiciones. Esta interacción sembró en ella la semilla de la creencia en sus propias capacidades.

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Foto: Planeta Triatlón

La importancia de la salud mental

La atención a la salud mental es un aspecto crucial en la vida de cualquier atleta, y Chelsea Sodaro lo aborda con una franqueza poco común. Después de su victoria en Kona, enfrentó una montaña rusa emocional. «No estaba en un buen lugar después de ganar el año pasado«, admite, desmitificando la noción de que el éxito deportivo conlleva automáticamente a un estado de bienestar.

Sodaro habla abiertamente sobre su batalla con la ansiedad postparto, un tema raramente discutido en el deporte de alto rendimiento. «Si no lo tratas, se infiltra en todas las áreas de tu vida«, confiesa la atleta. Esta condición llegó a tal punto que le dificultaba subirse a un avión y desarrolló cierta paranoia hacia situaciones cotidianas: «No quería entrar en una tienda, me costaba estar en espacios cerrados«, comparte, mostrando cómo su ansiedad impactaba actividades cotidianas. «Estaba siempre en la sala de espera con Sky, llorando y esperando, siempre buscando salidas y cómo escapar de los lugares«, añade, describiendo el nivel de su angustia.

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Foto: Bob De Wolf // Twitter

Además, la atleta destaca cómo la ansiedad afectaba su identidad y rendimiento deportivo. «Cuando no puedo salir y esforzarme, no me siento como la mejor versión de mí misma«, explica, evidenciando la interconexión entre su salud mental y su capacidad atlética.

Su proceso de sanación incluyó la búsqueda de ayuda profesional, un paso que describe como liberador. «Me enseñaron estrategias y me pusieron en una dosis muy baja de un medicamento contra la ansiedad«, revela, destacando la importancia de buscar y aceptar ayuda.

Esta decisión trajo consigo dudas y temores, especialmente sobre cómo podría afectar su desempeño deportivo. «Tenía miedo de que, al perder esa oscuridad que me impulsaba, pudiera perder el deseo«, explica, abordando una preocupación común entre quienes buscan ayuda para trastornos mentales.»Si con esto empoderé a una persona para que pidiera ayuda, ya está, valió la pena«, reflexiona

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