De tener sobrepeso a ser corredor de elite

Lucas siempre tuvo al deporte como norte en su vida, pero por trabajo y estudio empezó a dejarlo de lado. La carrera de arquitectura y “cero actividad física”, lo llevó a ver que la balanza arrojaba un 100 en su peso. Ahí fue que tomó la decisión de volcarse nuevamente a hacer algo para eliminar, a priori, el sobrepeso.

Más allá del fútbol, lo que se le ocurrió fue salir a correr en la plaza. Casi como un hámster, “salía a dar vueltas”. Empezó corriendo media hora, para luego intentar durar “el mayor tiempo posible”.

“Dependiendo el día, había ocasiones en las que me rendía fácilmente. No tenía el chip en la cabeza y me dolían las rodillas. Pero al hacer deporte toda la vida, uno sabe lo que es sentirse bien, por eso siempre lo elegí”, confiesa Lucas Báez, más conocido como “El Gaucho Runner”, por el uso de una boina al correr.

En diálogo con Más Aire, el atleta de Correr Ayuda y FCmax relató: “Hacer deporte te permite ordenarte en muchos aspectos y cuando comencé a sentir pequeños cambios, te vas motivando más”.

Lucas es una de las revelaciones del atletismo y sus tiempos lo avalan.
El entrenado por Marcelo Perotti cruzó la meta en los 42k de Buenos Aires en el puesto 22, con 2 horas, 22 minutos y 46 segundos, siendo el sexto argentino en llegar.
En su debut en la distancia, en 2016, registró 2 horas y 46 minutos en Berlín.
Luego, año tras año, fue mejorando sus tiempos.

Oriundo de Chacabuco, cuenta: “En las grandes ciudades es más difícil ir a un deporte o hacer algo grupal. Por eso salir a correr era más sencillo. En mi ciudad no hice jamás atletismo, recién hace un par de semanas debuté en pista en los 10.000 metros. Yo arranqué en un running team”.

Hace siete años que comenzó a correr con continuidad. Su hermano estaba en un running team de Nike y le recomendó sumarse. Se enganchó rápidamente y empezó a entrenar los martes y jueves.

“Entrenar en grupo me sirvió mucho. Relacionarte con tus compañeros te hace sentir diferente, es especial, y me gustó. Te vas rodeando de personas que te acompañan en las pasadas, por ejemplo, o el valor del entrenador (Perotti) te marcan un rumbo que antes ni se te pasaba por la cabeza”, expresa.

LA BOINA, UN ÍCONO
Las redes sociales y sus buenas marcas lo catapultaron y su imagen trascendió. El hombre que corre con boina, el “gaucho”, el “paisa”. Lo llamaron de diferentes modos, hasta que le quedó “El Gaucho Runner”.

Entre risas, detalla: “La boina es una linda referencia de donde soy, de donde vengo… de lo que pienso.

Todos me decían ‘gaucho’ y me quedó. También tengo ascendencia vasca, así que la uso cruzada”.

La usé por primera vez en una carrera de trail en Villa La Angostura, y en el recorrido me fueron alentando y gritando cosas muy lindas, lo disfruté y me divertí. Me hizo sentir bien y la adopté.

Es una cábala. Hoy significa muchas cosas”, recuerda el atleta que está apoyado por Nike.

La boina (y Lucas) hará su próxima presentación el 1º de marzo, en la Maratón de Tokio.
Así, completará cinco de seis pruebas (ya hizo Berlín, Chicago, Nueva York y Boston, sólo le restará Londres), combinando su pasión por correr con los viajes, algo que todos aman.

“Estoy enamorado del deporte, lo tomé como una forma de vida. Cuando tenés objetivos ambiciosos, te tenés que enfocar. Mi día a día cambió demasiado, antes ni me quería levantar temprano para correr. Hoy es todo lo contrario”, dice.

Ya lleva bajados 32 kilos y con 30 años, Lucas pasó de tener miedo de correr un 10k a lograr 32 minutos y 30 segundos en esa distancia. Pasó de aspirar a cruzar la meta y a soñar con correr un 21k, a mirar a futuro y a seguir pensando en bajar marcas.

Al mismo tiempo, sabiendo que para continuar mejorando debe estar en todos los detalles, Báez reconoce la injerencia de Marcelo Perotti en su formación: “Hay veces en que tu entrenador te tiene que decir que no y uno debe aceptarlo. Tenés que disfrutar de cada etapa, pero si tenés objetivos grandes, hay que respetar cada momento”

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