En esta escalada sin sentido que venimos viviendo -por ahora en la distancia- en el enfrentamiento entre Rusia y Ucrania, el deporte se ha convertido en una herramienta más de presión.
Primero fueron el fútbol y el baloncesto, que primero obligaron a no celebrar partidos en tierras rusas, y finalmente han comenzado a expulsarles de las competiciones en las que aún peleaban por seguir adelante.
A partir de ahí, han llegado más deportes, y entre ellos, surge la duda de qué va a ocurrir con el triatlón. Ahora mismo la World Triathlon, nuestro principal estamento, no cuenta con pruebas en territorio ruso.
Aunque tradicionalmente sí ha habido citas en el calendario -Sochi, Kazan o la más veterana, Penza-, desde 2019 no hay rastro de competiciones en Rusia. El trasfondo, más allá del bélico actual, son los reiterados casos de dopaje entre sus deportistas: Alexander Bryukhankov, Polyanskiy…
Hasta tal punto ha llegado esta vinculación con el dopaje, que el pasado mes de diciembre se hacía pública la prohibición de celebrar cualquier prueba internacional hasta finales de 2022.

¿Y IRONMAN y Challenge?
Queda por saber qué van a hacer IRONMAN y Challenge con sus competiciones en tierras rusas.
Por el momento, hay dos pruebas en el calendario: IRONMAN 70.3 San Petersburgo, y Challenge Moscú. Ambas son nuevas en el calendario -la primera tuvo que cancelar su primera edición a causa del coronavirus-, y todo apunta a que, en la escalada de tensión, tampoco verán la luz en este 2022.
Independientemente de que el deporte sea una herramienta de apertura, más que de confrontación, parece complicado que ambas pruebas puedan llegar a un número de participantes suficiente como para salir adelante, y sobre todo que haya permiso para que éstos se trasladen a competir.




De hecho, IRONMAN 70.3 San Petersburgo, que se celebra el próximo 22 de julio, no permite más inscripciones. Aunque no tiene un starlist actualizado, en el 2021 se podía ver que prácticamente el 95% de los inscritos eran rusos. Ahora mismo ese otro 5%, con las fronteras y el espacio aéreo cerrados, no podría viajar para tomar la salida.
En Challenge Moscú -26 de junio de 2022- la situación es muy similar: las inscripciones están también cerradas, aunque aparentemente la carrera sigue su curso y por el momento no ha habido comunicados al respecto de un aplazamiento o cancelación.
De hecho, ni IRONMAN ni Challenge han realizado por el momento ningún tipo de declaración al respecto del enfrenamiento entre Ucrania y Rusia. Sí que es cierto que World Triathlon era de las primeras federaciones internacionales en mostrar su repulsa al ataque ruso: «Condenamos de manera enérgica la acción militar», escribían en un comunicado lanzado hace días, al tiempo que ofrecían su apoyo a la familia triatleta ucraniana.
Sí que es cierto que, desde sus cuentas oficiales, Challenge Moscú ha mostrado su condena al conflicto: «Un pueblo, una historia, un dolor«, han escrito en facebook los organizadores de la carrera. «Estamos con el pueblo ucraniano, estamos en contra de la guerra«.
Es de esperar que tanto IRONMAN como Challenge, a tenor de cómo evoluciona el enfrentamiento, también lancen en breve comunicados oficiales para conocer su postura.
