Challenge Roth, uno de los eventos más destacados en el mundo del triatlón, ha dejado una marca imborrable (para mal) en el historial de Víctor Arroyo. El pasado domingo, Arroyo se enfrentó a un desafío que puso a prueba no solo su resistencia física, sino también su determinación mental. Aunque su carrera no concluyó como esperaba, su prueba de lucha y sacrificio para finalizar una carrera legendaria es digna de reconocimiento.
«Desde los días previos antes de la competición, ya ahí en Roth, fueron jornadas muy diferentes. Hubo días de invierno, con lluvia y frío, y hubo días de verano total», comenta Arroyo al recordar la previa al evento. El clima impredecible fue solo el inicio de los desafíos que enfrentaría.
La clave del desfallecimiento puede estar en la hidratación
A pesar de haber llevado una alimentación adecuada, reconoce que subestimó la importancia de una hidratación óptima en condiciones climáticas tan exigentes: «Creo que la hidratación y la comida previa la llevé bien. A lo mejor la hidratación no todo lo perfecto que debería de ser, para el calor que hizo en el evento. Analizándolo y pensándolo, tenía que haberme hidratado más«, reflexiona Arroyo sobre su preparación.

«En la natación ya me pegó un aviso de calambre. Ahí fue cuando ya me di cuenta de que no estaba lo suficientemente hidratado para la carrera», confiesa Arroyo sobre el primer indicio de que algo no iba bien. A pesar de esta advertencia, decide seguir adelante, consciente de que deberá tomar medidas para corregir su hidratación durante la competición.
Reconoce que, a pesar de haber seguido una estrategia nutricional adecuada, debió haber aumentado su consumo de líquidos para evitar la deshidratación: «Durante la carrera, siendo consciente de eso, sobre todo cuando me empieza el dolor de cabeza en la bici, empiezo a beber y sigo tomando la estrategia nutricional de hidratos de carbono, que la llevé perfecta y a lo mejor tenía que haber metido más líquido, que es la conclusión», analiza Arroyo sobre sus decisiones durante la carrera.
«Tuve que bajar tanto el ritmo que me adelantaban los grupos de edad»
El rendimiento extremo y la alta competencia hacen que cualquier error se magnifique, afectando drásticamente el desempeño de los atletas: «Lógicamente, al deshidratarme el dolor de cabeza aumenta, fue a más. La intensidad no es la misma que para un grupo de edad. Salir tan al límite en una carrera como la de ayer donde la gente es muy buena y va muy rápido, hace que eso que si cometes un error de hidratación pues lo pagues caro».
«A las tres horas, el cuerpo no respondía como tenía que responder. Tuve que bajar los vatios tanto que me adelantaban hasta los grupos de edad«, relata Arroyo sobre los momentos difíciles que enfrentó durante la carrera. A pesar de los contratiempos, el del ANb se aferró a la carrera por respeto a la organización y a sus compañeros.
«Aguanté una hora como pude«, revela Arroyo sobre el momento en el que la situación se volvió insostenible. El dolor de cabeza intenso y el agotamiento extremo lo llevaron a tomar una decisión difícil pero necesaria.
«Entonces estaba con un dolor muy fuerte de cabeza. Movía muy pocos vatios y cuando llevaba una hora así, vi una sombra en un césped y ahí en la cuneta me tiré. Ya no podía seguir más, me la estaba jugando», relata Arroyo sobre el momento en que se vio obligado a abandonar la carrera.
«Cuando me paré, el dolor de cabeza era muy fuerte debido a la deshidratación, obviamente. Cuando se acercaron por allí a ayudarme, la verdad que la gente muy maja, llamaron a una ambulancia», narra Arroyo sobre el apoyo que recibió tras su abandono.
