El pasado 21 de noviembre Emilio Aguayo tomó la salida en IRONMAN Cozumel con la intención de subirse al podio y romper la barrera de las ocho horas. Sin embargo, las cosas no salieron como todos hubiéramos querido y su viaje acabó con un DNF.
Durante buena parte del transcurso de la prueba, el triatleta del ANb Triathlon Team tuvo su objetivo a tiro, pero, de repente, todas sus posibilidades se esfumaron por completo.
El valenciano ha tardado un mes en hablar sobre lo ocurrido en su viaje a Cozumel, objetivo principal de la temporada: «Me ha costado mucho sentarme a explicar lo que ocurrió, lo que sentí y lo que pienso sobre mi DNF en IRONMAN Cozumel», escribía ayer en su cuenta de Instagram, donde también ha pedido disculpas por «no haber dado señales de vida durante tanto tiempo«.
«No sé 100% el motivo, pero fue un error mío»
Así arranca el vídeo donde Emilio Aguayo se ha sentado ante las cámaras para explicar a todos sus seguidores el motivo de su abandono en el que era su principal objetivo en este 2022.
Todo fue bien a su llegada a México. El campeón de España de media distancia llegó a la isla una semana antes y reconoce que se encontraba «súper bien», tanto en bici como corriendo.

«Hicimos algún test con ropa de competición y también fue muy bien», dice Aguayo para quien «iba todo sobre ruedas» y eso que durante su estancia fueron víctimas de un robo (alguien tomó prestado sin permiso el coche que habían alquilado para recorrer la isla).
Un descuido con el agua
El posible primer error de Emilio Aguayo en Cozumel llegó con una recomendación que habían recibido para su viaje.
«Yo me había tomado muy en serio el hecho de que nos dijeran que no bebiéramos agua del grifo«, explica. «Incluso cocinábamos con agua embotellada».
Sin embargo, «si comprábamos lechuga o fruta la lavábamos con el agua de allí. También nos lavábamos los dientes con ella», relata el triatleta.
¿Y cuál era el problema? Que se estaban exponiendo a «una bacteria de allí que provoca una enfermedad conocida como la Venganza de Moctezuma o el mal del viajero«, explica Aguayo. Un síndrome que provoca nauseas, vómitos, diarrea o dolor estomacal.
«Tuve que parar en el baño y mi cuerpo no volvió a arrancar»
Todo iba bien en IRONMAN Cozumel. Una natación que «fue un trámite» del que Emilio salió en el primer grupo y con «sensaciones muy buenas y de ir muy muy fácil».
Ya en la bici tocó «apretar un poco en los primeros kilómetros para coger el tren de cabeza«, pero después pudo quedarse atrás para «recuperar y ver cómo evolucionaba» la carrera. Desde su posición en el grupo pudo ir controlando o incluso parar en los avituallamientos para coger agua.
Los diferentes acontecimientos del segmento ciclista, entre los que se encuentran unos ataques junto a Ruedi Wild para intentar abrir hueco con los de detrás, dejaron a Emilio Aguayo saliendo segundo de la T2, a unos seis o siete minutos de Blummenfelt.
«Salí a un ritmo muy controlado, porque sabía que corriendo en torno a 4′ se podía hacer podio«. Sus rivales comenzaron a pasarle de un momento a otro, pero Emilio mantuvo la sangre fría y siguió controlando su ritmo.
En el kilómetro 17 decidió parar al baño. «Iba en una buena posición y las sensaciones eran buenas, así que perder un minuto no era peligroso», explica. Sin embargo, aquella decisión supuso el final de sus opciones en Cozumel.
«Desde ese momento mi cuerpo no arrancó, empecé a ir cada vez más lento«, apunta el valenciano. «No sabía por qué, había comido bien, bebido bien, no entendía por qué mi cuerpo no respondía».




Las dudas asaltaban a Emilio, que en ese momento achacó sus problemas a haberse pasado en bici. «Puede que fuera eso, que no estuviera tan en forma como pensaba, que me hubiera pasado corriendo….», dice el de discípulo de Roberto Corujo.
Finalmente, Emilio Aguayo tuvo que decir adiós a la prueba y retirarse en el kilómetros 25.
El de Hoka asegura que no recuerda muy bien cómo fue el momento de su retirada, tras el que decidió irse al hotel.
Allí comenzó un malestar generalizado, frío, vómitos y diarreas que se alargaron durante varios días y fulminaron las que iban ser sus únicas vacaciones en todo el año.
«Estuve enfermo, encerrado en una habitación del hotel, a veces no podía ni moverme de la habitación de la cama«, cuenta.
Tras la mala experiencia, Emilio ya ha vuelto al trabajo y prepara la próxima temporada. «Voy a seguir luchando y dando el 100% para todo«.
