Fabio Rigueira, amputado de una pierna a los 9 años, termina su segundo IRONMAN Brasil

Este fin de semana se ha disputado IRONMAN Florianópolis, donde los pros buscaban uno de los tres slots que estaban en juego para Kona. Entre ellos, los locales Igor Amorelli, Thiago Vinhal, Frank Silvestrin y otros. Finalmente fue Andrew Potts, a sus 42 años, quien acabó llevándose el Ironman de Florianópolis en 8h02m57s, ante el delirio de miles de aficionados que llenaron las calles de Jureré Internacional y alrededores.

Pero la historia de hoy no trata de slots para Kona, sino de una de esas historias de superación que nos deja con la boca abierta. Su nombre es Fabio Rigueira y tienes 46 años. Su infancia transcurrió rodeado de amigos y jugando en la calle. Hasta que un buen día, cuando Fabio tenía tan solo 9 años sufrió una caída que le dolió más de lo normal. En el hospital le hicieron una radiografía y el resultado hablaba por sí solo: osteosarcoma, un tipo raro de cáncer de hueso que comienza en las células que forman los huesos. La enfermedad es más común en niños y adolescentes y los principales síntomas, que al principio pueden no ser constantes, son el dolor y la hinchazón en la pierna, lo que puede retrasar el diagnóstico entre los más jóvenes.

La familia empezó a buscar médicos especialistas de manera urgente, pero las fuertes sesiones de quimioterapia no funcionaron y la medicina no estaba lo suficientemente avanzada como para evitar la amputación de la pierna izquierda para que el cáncer no se propagara a otros órganos. Fabio continuó con el tratamiento incluso después de la cirugía. Pero tampoco funcionó. Casi tres años después de la operación, se le identificó metástasis en el pulmón derecho, lo que provocó la pérdida de dos tercios del órgano. «Lo que me fortaleció en aquel momento fue el poder de ser un niño, era más feliz de lo que muchas personas podrían ser en esa situación», dice Rigueira.

Sus comienzos en el deporte

«Para evitar la situación de dolor que estaba viviendo, mi padre intentaba alegrarme y cada año me regalaba una bicicleta nueva», dice Fabio. Su tío era un amante del ciclismo y se convirtió en un gran triatleta y referente para su sobrino. «Sólo a los 20 años empecé a entrenar con él. Empecé a nadar y en dos o tres años conseguí algunos títulos, como el de vice-campeón Grande Salvador (son 14 km de natación en el mar)», recuerda. Las distancias en bicicleta, que empezaron siendo cortas, sólo para divertirse o para desplazarse, se convirtieron en largos viajes turísticos, sumando entre 400 y 900 km por ruta. «Incluso sin darme cuenta, ya estaba de camino al triatlón, pero cuando el sueño de completar realmente una carrera se hizo realidad, tenía dudas sobre cómo podría introducir la carrera a pie.

Fabio Rigueira

Foto: Instagram // Fabio Rigueira

Una invitación por casualidad para participar en un partido de fútbol para un equipo con personas amputadas resolvió la incógnita. Fabio se dio cuenta de que podía correr y que necesitaba un entrenamiento específico. Buscó entrenadores de atletismo y encontró a Eduardo Filho, un profesional de la educación física que lo conocía desde la infancia y que le apoyó en su idea de terminar un Ironman.

Por fin, un IRONMAN

Después de haber terminado algunos triatlones y con 45 años, Fabio se enfrentó a seis meses de fuerte entrenamiento y se convirtió en finisher de Ironman Florianópolis en 2018, una prueba que terminó en 14 horas y 46 minutos. Se convertía así en el primer atleta brasileño en terminar una prueba de larga distancia en un día usando muletas. Para Fabio terminar esta prueba le dio más fuerza para creer en sus metas. «Significó que en la vida podemos hacer que cualquier sueño se haga realidad, sí, sólo tienes que saber lo que quieres y creer en ti mismo. Vengo de una dura batalla desde que era muy joven, así que sé lo que es hacer un esfuerzo. Es posible conseguirlo, sólo hay que buscar a las personas adecuadas».


Este fin de semana Fabio es enfrentaba a su segundo IRONMAN de Florianópolis, intentando buscar una marca mejor que la de 2018. «El reto sigue siendo enorme, pero ya he roto el hielo y quiero poner a prueba mis límites aún más. Si consigo bajar 10 segundos, será una gran victoria». Y lo consiguió, Fabio Rigueira terminaba en 13 horas, 56 minutos y 12 segundos (1:07:11 en la natación; 6:40:09 en bici, y la carrera a pie con muletas en 5:50:05).

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