Griselda González, la mejor maratonista argentina de todos los tiempos

La historia de Griselda González es apasionante e interesante por donde se la mire. Desde los recuerdos de sus marcas, como también por sus mensajes claros y enfocados en el atletismo más puro.

Sin rodeos, la mejor maratonista argentina de todos los tiempos reside en Madrid, España, pero no pierde el contacto con la Argentina. Sus raíces, lo admite, la movilizan y la obligan a diario a estar en contacto con los suyos, con sus afectos que, con los años, no han variado mucho.

Su vida laboral está lejos del atletismo, pero las amistades sí. Lo mismo con el deporte. Griselda no deja de correr, aunque no lo hace todos los días. “Si un día no salgo, no pasa nada, pero hasta hace unos años atrás, los siete días corría, hacía series y gimnasio”, reconoce con una sonrisa.

En diálogo telefónico con Más Aire, la mejor maratonista argentina de todos los tiempos comparte: “Cuando eres atleta, lo sigues siendo toda la vida”. Su acento, claro, dejó atrás los modismos de Buenos Aires y, hoy, casi son más afines a un español nativo. Por ello, la charla se funde en un castellano con mezcla de palabras “españolizadas”, pero con conceptos muy transparentes y genuinos.

“Argentina se extraña…”, reconoce a miles de kilómetros, “pero cuando puedo, intento volver y visitar a amigos y a la familia”.

Griselda cuenta con 9 maratones Sub 2h40m y 5 están por debajo de 2h35m. En 21k, la mejor marca es 1h11m40s.

“Hecho mucho de menos a mi familia, amigos, pero no puedes traértelos a España. Aunque hoy en día, si me voy de aquí, también extraño y deseo volver a Madrid, por lo que tengo el corazón dividido en dos”, remarca.

Su mejor marca fue 2h30m32s en Turín, un 11 de mayo de 1997. Suena curioso mencionar, en tiempos de redes sociales y noticias al instante, que por ejemplo, el Diario Clarín informara recién dos días después de la hazaña, un 13 de mayo, no por desinterés, sino por lo complejo que era obtener la información en ese momento donde la inmediatez dependía de muchos factores y no de una conexión a internet.

Asimismo, fue la primera argentina en correr en un Juego Olímpico (NdeR: los 42k tuvieron la rama femenina recién en Los Ángeles 1984). En Sidney 1996, su marca fue 2h35m12s y finalizó en el puesto 19.

-¿Estás al tanto de las noticias?
-Hasta hace un año estuve siguiendo bastante el atletismo, pero luego, por motivos personales me alejé de las redes sociales y encima, tuve operaciones (se fracturó el húmero). Entre la rehabilitación y querer leer un poco, o tener que estudiar, me terminé distanciando de los medios por los que me informaba.

-¿Y cómo ves al presente?
Durante muchos años estuve atenta al maratón argentino. Se han hecho muy buenas marcas y se lograron bajar tiempos. Ahora veo una renovación y resta que se terminen dando los tiempos. Pero si tengo que hablar de maratonianos, te voy a mencionar a Marita (María de los Ángeles Peralta). No es que no hable de los actuales, sino que seguía más al detalle a la generación anterior.

-¿Tenés chances de cruzarte con los nacionales?
-Cuando vienen los atletas argentinos a Madrid, o están vinculados a mi entrenador (Antonio Serrano), podía compartir alguna charla. Por ejemplo, tuve la oportunidad de estar cerca de las [hermanas Florencia y Mariana] Borelli o de [Belén] Casetta cuando han venido.

-¿Hoy tenés algún maratonista preferido?
-Kipchoge sobresale sin lugar a dudas, ¡hombre! Ha intentado bajar las dos horas en maratón, aunque reconozco que no estuve muy de acuerdo a esa carrera, porque no son las condiciones que se dan en una competencia, liebres cambiantes… no consideré esa jornada como algo normal.

-¿Y el resto?
-Hay tantos maratonianos keniatas y etíopes que hacen menos de dos horas y cinco minutos, que muestra que esos países cuentan con una cantera de atletas formidable. Es imposible dar nombres por la gran cantidad que son. Son de primera categoría.

-¿Qué recordás de tu carrera en Turín? (La mejor marca argentina de todos los tiempos en damas)
-Aquella vez tenía planeado ir a Rotterdam, pero como no me confirmaron el cupo, decidí cambiar a Turín. Sin dudas, la primera carrera te daba más currículum que la de Italia, pero hoy en día no te modifica en nada donde corras, sino la marca que consigues.

 

Admito que me hubiera gustado hacer mejores registros en Holanda, pero por diferentes motivos nunca se me dio allí. En Turín, en la segunda ocasión, venía de Osaka con la preparación pero no me sentía en condiciones ideales. Logré 2 horas y 30 minutos, pero si me hubiera sentido bien, podría haber hecho un mejor tiempo.

-¿Cuál es el motivo por el que te desvelaba ir a Rotterdam?

 

-A nivel mundial, es una de las maratones más rápidas. Pero en ocasiones, no es el lugar, sino cómo te sientes.

-¿Crees qué con la tecnología y forma de entrenar de la actualidad hubieras hechos mejores tiempos?

-Hoy en día, la gente vive obsesionada con las marcas, los GPS, la ropa deportiva de gran tecnología y los relojes, pero se olvidan de lo más importante, que es el entrenamiento. No creo que ni en la mitad de los países de África tengan la mitad de las condiciones que hay en los países desarrollados. Lo más importante de todo es el entrenamiento.

A veces, el entrenar en condiciones desfavorables te mejora. Nosotros no teníamos esa tecnología. Corríamos con las zapatillas que comprábamos en oferta. Nuestras pistas eran de tierra. No le daba mucha vuelta a las circunstancias. Mi entrenador tenía el reloj y me marcaba el ritmo. Hoy veo que la gente pone sus tiempos y la distancia…¡es una tontería! La gente se obsesiona con los tiempos… y se olvidan de entrenar y de los trabajos específicos.

-¿Y de los Juegos qué te quedó?

De los tres Juegos Olímpicos, el que más me marcó fue Atlanta. No llegué en mis mejores condiciones porque venía de una lesión, pero me sentí bien y corrí la maratón llegando en el puesto 19. Hubo calor, subidas y bajadas, pero fue la que más conforme me quedé. En Barcelona… ¡mejor ni recordarlo! Mucho para decir…pero en Argentina sólo se preocuparon por ciertos detalles y yo prefiero no entrar en ese tema (NdeR: González fue la designada para competir, mientras que Ana María Comaschi estuvo con la delegación pero no participó de la maratón a pesar de tener la marca mínima. Años después, la atleta que no corrió le ganó un juicio por no poder correr al Comité Olímpico Argentino).

Y en Sidney fui con España y fueron otras sensaciones, sentimientos, edades y hasta el color de la camiseta que representaba.

Fotos: Facebook personal, LN Corre, Locos por Correr.

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