Hayden Wilde acorta plazos y competirá en tres semanas

Hayden Wilde ha decidido que su historia de 2025 no terminará en un hospital de Tokio. Después de romperse seis costillas, dañarse un pulmón y pasar por el quirófano para reparar la escápula izquierda, el neozelandés ha sido confirmado en la start list del T100 de Londres. Si nada se tuerce, el próximo 10 de agosto estará de nuevo en una línea de salida apenas tres meses después de su brutal accidente en Japón.

«Mi enfoque está en ir día a día, sin marcarme una fecha concreta para volver», decía hace unos días. Sin embargo, su inclusión en la lista masculina publicada por la PTO y World Triathlon despeja cualquier duda. Wilde apunta a la capital británica como escenario de su reaparición, y lo hará en un cartel de primer nivel: Jelle Geens, vencedor en Vancouver y segundo en el ranking Race to Qatar, estará en Londres. También Rico Bogen, ganador en San Francisco, además de nombres como Mika Noodt, Vincent Luis, Antonio Benito, Youri Keulen, Fred Funk o Leo Bergère.

Hayden Wilde
Foto: IRONMAN

El entorno no puede ser más simbólico: salida en aguas del Royal Victoria Dock, circuito urbano a varias vueltas por el corazón de Londres y final explosivo dentro del ExCel Centre. Una puesta en escena a la altura de lo que se espera del actual subcampeón olímpico, que debutó en la T100 con victoria en Singapur antes del accidente.

La cita será doble: tanto la carrera femenina como la masculina se celebrarán el sábado 10 de agosto, con cobertura en directo en más de 195 territorios. Pero la expectación va mucho más allá del espectáculo televisivo. Wilde simboliza el regreso de uno de los grandes del triatlón mundial a una serie que se le resistía desde su creación. Y lo hace con el mismo estilo que le ha granjeado el respeto de aficionados y rivales: directo, ambicioso y sin miedo a ir a fondo, aunque duela.

De las montañas de Andorra a los docks de Londres

Durante las últimas semanas, Wilde ha documentado con naturalidad su recuperación. Lo vimos pedalear en los Pirineos andorranos, hablar con su fisioterapeuta sobre sensaciones que por fin volvían, y lanzarse a nadar con ambos brazos como si nunca se hubiera roto la escápula. En su vlog más reciente, incluso se graba saliendo del neopreno, como queriendo recordar al cuerpo qué se siente al competir.

«Cada día me siento más fuerte, más en forma y más confiado», afirmaba. Una frase que puede sonar a tópico, pero que en su caso resume la progresión desde el fondo del pozo físico hasta el punto en el que correr a 2:59/km en cinta es solo un test más.

Hayden Wilde
Foto: IRONMAN

Que vuelva en Londres tiene sentido. Es una prueba con peso, con caché y con rivales que pueden medir hasta qué punto está realmente listo. Pero también es, en cierto modo, una carrera sin presión. Wilde ha declarado que su objetivo para este año es ir paso a paso. Londres puede ser eso: un paso, no necesariamente una declaración de ambición por el título. Aunque con él nunca se sabe.

De lo que no hay duda es de que su regreso marca uno de los grandes momentos del año para la T100. La serie, que arrancó en abril en Singapur y pasará por Valencia, Francia, Wollongong, Dubái y Doha en los próximos meses, ha echado en falta figuras mediáticas como la suya. Con Marten Van Riel en cabeza del ranking masculino y una lucha abierta por los puntos, el retorno del kiwi añade una variable más a una ecuación ya cargada de talento.

El calendario sigue avanzando y los slots para el Mundial de Qatar están cada vez más caros. Pero más allá de clasificaciones o premios —que en Londres alcanzan los 250.000 dólares entre hombres y mujeres—, el simple hecho de ver a Hayden Wilde de nuevo en acción es, ya de por sí, una victoria. La suya. Y también la del triatlón.

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