Ni un solo dorsal libre. A falta de más de dos meses para su celebración, ICAN Gandía ha alcanzado por primera vez en su historia el máximo de inscritos: 1.500 triatletas. Una cifra redonda que consolida a la prueba como uno de los grandes polos del triatlón popular en España, y que adquiere aún más valor por el contexto del que viene.
Hace apenas unos años, la marca ICAN arrastraba una crisis reputacional en otras sedes vinculada a su antiguo fundador, Sunil Bhardwaj. El empuje de la organización local, la apuesta institucional y la profesionalización del evento han conseguido no solo despegar, sino reescribir su relato.
Con 227 inscritos en la distancia Full, 658 en la Half, 500 en el Short y 115 en Aquabike, el evento activa ya sus listas de espera. A partir de ahora, solo podrá accederse mediante baja de otro triatleta. En caso de no entrar antes del 30 de septiembre, se devuelve el importe íntegro. La medida confirma que la edición de 2025 no será solo la más multitudinaria, sino también la más exigente a nivel organizativo.

De la duda al lleno total: el camino de regreso
ICAN Gandía forma parte hoy de un ecosistema único. Lo contamos hace unas semanas: la Comunitat Valenciana se ha convertido en un oasis para el triatlón nacional. En un país donde algunas comunidades pierden pruebas por falta de apoyos o desinterés, aquí se suman dorsales, se refuerzan proyectos y se programa con continuidad. Pero lo de Gandía va un paso más allá.
La prueba, que cumple su duodécima edición, no siempre lo tuvo fácil. Tuvo que reconstruir su identidad tras el desgaste de la marca ICAN en otras ciudades. Y lo ha hecho sobre tres pilares: control organizativo (limitando dorsales para garantizar un formato sin drafting en un circuito urbano), una propuesta de experiencia integral que cuida tanto al triatleta como a sus acompañantes, y un cartel competitivo cada vez más ambicioso.

Este año, más de 40 triatletas PRO competirán en las distancias Full y Half. La salida profesional, combinada con una bolsa de premios de 10.500 euros, ha servido de estímulo para elevar el nivel. Pero la clave sigue siendo otra: el trato. Sede única, family lounge, soporte mecánico, servicios postmeta o alojamiento gestionado directamente por la organización. Una manera de entender el triatlón donde el foco está en quien compite, no en el cartel.
El respaldo institucional también ha sido clave. Generalitat Valenciana, Diputación de València, Ayuntamiento de Gandia y otros cuatro consistorios implicados en el recorrido (Tavernes, Xeresa, Xeraco y Cullera) garantizan el músculo necesario para sostener un evento de esta envergadura. La Universitat Politècnica de Gandia, además, vuelve a ceder su Aula Magna para la entrega de premios. Y marcas como Run&Pro o Nutrisport completan la red logística.
La consecuencia es tangible: a falta de más de dos meses, Gandía ya no busca participantes. Se prepara para acogerlos.
