La relación entre Club La Santa y IRONMAN llega a su fin. Ambas entidades han anunciado que el complejo deportivo dejará de organizar y dar nombre a la prueba desde 2027. Se cierra así una etapa de más de tres décadas en Lanzarote.
La decisión, comunicada desde Tinajo, pone fin a una colaboración iniciada en 1992. Desde entonces, el evento se consolidó como una de las citas más reconocibles del calendario de larga distancia. El complejo desempeñó un papel clave en la logística y en la identidad de la competición.
El anuncio no introduce cambios inmediatos en la prueba, pero sí abre un nuevo escenario. A partir de 2027, el evento seguirá bajo el paraguas de IRONMAN. Sin embargo, perderá el vínculo directo con Club La Santa, uno de sus pilares durante años.
Un legado construido desde 1992
Durante estos años, Club La Santa ha sostenido el desarrollo de la prueba. Más de 50.000 triatletas han pasado por la isla. Todos se enfrentaron a un recorrido exigente que ayudó a posicionar Lanzarote como destino internacional de deporte de resistencia.
Este crecimiento no depende solo de la dureza del circuito. También responde a una organización sólida y constante. La colaboración permitió consolidar un modelo estable, reconocible y atractivo para profesionales y deportistas populares.
Ambas entidades destacan ese recorrido conjunto como un legado que va más allá del deporte. «La puerta estará abierta a futuras colaboraciones», señalan. La separación no supone una ruptura total, sino el cierre de una etapa concreta dentro de una relación prolongada.
Nombres propios que marcaron una era
El impacto de esta alianza también se refleja en los grandes nombres que pasaron por la prueba. Figuras como Lucy Charles-Barclay o Jan Frodeno eligieron Lanzarote en momentos clave de sus carreras.
Charles-Barclay debutó en el circuito en 2016. Después ganó en 2017 y volvió a hacerlo en 2025, reforzando su vínculo con la isla. Frodeno también compitió en 2016, en plena etapa de dominio internacional.

Su presencia ayudó a reforzar el prestigio del evento. Lanzarote se consolidó como una cita capaz de atraer a la élite mundial. Ese equilibrio entre nivel competitivo y dureza del recorrido ha sido una de sus señas de identidad.
Un recorrido único en el calendario
IRONMAN Lanzarote ha construido su reputación sobre un trazado exigente y reconocible. La natación en Playa Grande abre la jornada en aguas abiertas. A continuación, el segmento ciclista atraviesa zonas como Timanfaya o La Geria.
Ese sector ciclista marca diferencias. La orografía volcánica y el viento obligan a gestionar bien el esfuerzo. No basta con tener potencia; hace falta experiencia en condiciones cambiantes.
La carrera a pie en Puerto del Carmen ofrece un contraste claro. El entorno costero y el apoyo del público generan un ambiente distinto. Esa combinación entre dureza y entorno convierte la prueba en un objetivo habitual para muchos triatletas.
Qué cambia a partir de 2027
El anuncio no altera la presencia de la prueba en el calendario internacional a corto plazo. Sin embargo, sí redefine su estructura organizativa. IRONMAN continuará con el evento, pero sin el respaldo directo de Club La Santa.
Por su parte, el complejo seguirá vinculado al deporte. Lo hará mediante otros eventos y competiciones. Mantendrá así su papel como actor relevante en la isla.
La separación cierra una de las asociaciones más duraderas del triatlón. A partir de ahora, la atención se centra en la evolución del evento. Queda por ver qué identidad adoptará y cómo afectará el cambio a la experiencia de los atletas.
