Infinitri Half Peñíscola, una prueba marcada en rojo en su calendario. Así describe Jordi Montraveta su relación con esta prueba que, a lo largo de los años, se ha convertido en mucho más que una simple carrera de inicio de temporada: «fue de los primeros Halfs que hice cuando empecé en la media distancia«, comenta.
Este 6 de abril, Montraveta regresará a Peñíscola para lo que promete ser un nuevo capítulo en su historia de éxitos. Si quieres escuchar las declaraciones completas del triatleta puedes hacerlo en el podcast de Planeta Triatlón, en los canales de Spotify o Ivoox.
Su mejor test para ver cómo encara el año
Para el triatleta del Prosan, la prueba en la localidad castellonense tiene algo especial: «es una carrera que lo tiene todo: buenos circuitos, buena organización, un ambiente espectacular y, encima, está cerca de casa«, explica.
La cercanía geográfica no es lo único motivo por el que Montraveta habla con tanto cariño del primer evento del año de Infinitri Sports. La competición ofrece un circuito variado y desafiante, con carreteras rodadoras y un entorno visual incomparable, que incluye el famoso castillo donde se grabaron escenas de ‘Juego de Tronos’.
Pero no solo el paisaje cautiva al ganador de la pasada edición. Infinitri Half se ha convertido en su ‘prueba test’ para medir el estado de forma con el que arranca la temporada: «por mucho que te sientas bien entrenando, donde realmente ves cómo está el cuerpo es en competición«, afirma. Este año, el objetivo está claro: mejorar su tiempo del año pasado, 3 horas y 43 minutos, y, si es posible, establecer un nuevo récord.

Un historial de éxitos en Peñíscola
Los resultados del catalán en Peñíscola hablan por sí solos. En 2022 logró la victoria con un tiempo de 3 horas y 51 minutos, y en 2023, aunque finalizó quinto, se mantuvo competitivo, bajando la marca con un registro de 3 horas y 50 minutos.
El año pasado regresó a lo más alto del podio con esa victoria que hemos mencionado: «fue una carrera perfecta, pero siempre se puede rascar algo al crono«, asegura de cara al primer fin de semana de abril. La clave estará en el día de la competición: «si no hace mucho viento y el clima acompaña, podemos mejorar«.
Para Jordi Montraveta, estas primeras pruebas del año no solo sirven para medir tiempos, sino también para ajustar la preparación de cara a sus grandes retos de la temporada: «la competición te pone en tu sitio«, afirma. Y con esto en mente, Peñíscola se convierte en el termómetro perfecto para lo que vendrá después.
Un 2024 inolvidable y las lecciones aprendidas
El año pasado fue uno de los más intensos en la carrera deportiva de nuestro protagonista. Después de Peñíscola, participó en eventos como IRONMAN Lanzarote y Challenge Cagnes-sur-Mer: «fue un año tremendo«, recuerda. La clave de su éxito estuvo en la continuidad y la confianza que le dio ese primer gran resultado de la temporada.
Sin embargo, también reconoce que la carga competitiva puede pasar factura: «llegué al Enbrunman y al Alpe d’Huez muy fatigado, tanto física como mentalmente«, confiesa. Este desgaste fue determinante para tomar una de las decisiones más difíciles de su carrera: renunciar a competir en el mundial Ironman de Kona.
«A veces cumplir un sueño no es suficiente»
«Clasificarme para Kona fue un sueño hecho realidad, pero a veces cumplir un sueño no es suficiente«, reflexiona el triatleta. Después de valorar su estado de forma y las demandas económicas de participar en la isla, decidió dar un paso atrás: «había acumulado demasiada fatiga, y no estaba al 100% ni física ni mentalmente«.
Además, la falta de apoyos económicos adecuados también pesó en la decisión: «estar en Kona supone un esfuerzo económico muy grande, y no quería comprometer todo lo que había ganado en la temporada.»
A pesar de la renuncia, el triatleta no ve esta decisión como un fracaso: «quiero volver a intentarlo, pero solo cuando esté en plenas condiciones para ser competitivo«. Mientras tanto, su atención está puesta en Infintri Half Peñíscola y otras competiciones clave que pueden abrirle las puertas a futuros campeonatos del mundo.
Sin presión para estar en Niza
IRONMAN Lanzarote es otro de esos lugares especiales para Montraveta: «para mí, Lanzarote es sinónimo de dureza y de competir contra uno mismo«, explica. Este año, busca no solo mejorar su rendimiento, sino también asegurar otra clasificación para el mundial, que en 2025, para los triatletas masculinos, tendrá lugar en Niza: «me encantaría competir allí. Es un circuito que se adapta mucho mejor a mis condiciones que Kona. Además, lo tengo cerca de casa, lo que facilita la logística«.
Sin embargo, Jordi Montraveta sabe que nada está garantizado: «el triatlón de larga distancia es multifactorial, y las cosas pueden cambiar rápidamente. Mi enfoque siempre es asegurar un buen rendimiento, y si la clasificación llega, perfecto. Si no, seguiremos trabajando.»

«Si un objetivo no se cumple, no pasa nada»
Uno de los aspectos más destacados en la preparación del que fuera podio en el último Alpe D´Huez es su metodología de entrenamiento, basada en un equilibrio entre volumen e intensidad. Actualmente está acumulando unas 30 horas semanales de entrenamiento, con un enfoque especial en mejorar su eficiencia en el primer umbral: «esto es crucial para la larga distancia. Cuanto más eficiente seas, más volumen puedes asimilar sin llegar a la fatiga«.
A diferencia de otros atletas que buscan la clasificación a toda costa, Jordi Montraveta prefiere planificar su calendario con más cautela: «si un objetivo no se cumple, no pasa nada. Tengo otros retos marcados, y no voy a comprometer mi temporada por una sola carrera«. Este enfoque le ha permitido mantenerse constante y evitar lesiones, algo fundamental para rendir al máximo nivel.
A sus 30 años, Jordi Montraveta sigue demostrando que el triatlón es mucho más que una disciplina deportiva: es una filosofía de vida: «cada carrera es una oportunidad de aprender y mejorar«, concluye. Con la vista puesta en Peñíscola y un calendario repleto de retos, el triatleta catalán afronta 2025 con la motivación de seguir creciendo.
