La fascinante historia del atleta sudanés refugiado Jamal Abdelmaji

La historia de Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed es la historia de un atleta hecho a sí mismo tras  una vida muy difícil. En el pasado Campeonato del Mundo de Cross celebrado en Aarhus, ocupó el puesto 85 de los 140 atletas que tomaron la salida en uno de los recorridos más duros y difíciles en la historia del campeonato. Era su debut en el equipo de atletas refugiados.

Ocho años antes, huyendo de la violencia de la región sudanesa de Darfur, asolada por la guerra, Jamal  pasó tres días cruzando a pie el desierto del Sinaí desde Egipto hasta Israel, donde finalmente se le concedió protección como refugiado. Entre tanto, esa vida tan complicada le ha llevado de estar al borde de la supervivencia a poderse dedicar al atletismo a tiempo completo, incluso con aspiraciones olímpicas.

La guerra en la provincia sudanesa occidental de Darfur estalló en febrero de 2003, una campaña genocida que se cobraría la vida de cientos de miles de personas y desplazaría a millones más. La aldea en la que vivía Jamal  fue asaltada y quemada, asesinando a su padre cuando tan solo tenía 10 años. Pero como era el mayor de cuatro hermanos, no tardó mucho en tener un sentido de responsabilidad superior al de cualquier niño de esa edad. En cuanto pudo irse de allí y encontrar un lugar donde estudiar y poder ayudar a sus hermanos, no lo dudó y se fue en 2010 tras cumplir 17 años. Tuvo la «suerte» de atravesar la frontera entre Egipto e Israel antes de que se construyera la valla fronteriza. Nada más atravesarla fue detenido por el ejército israelí sin hablar una palabra de hebreo y sin conocer a nadie.

Una nueva vida

Tras pasar varios día detenido en un campo de refugiados, fue liberado y sacó un billete de autobús con destino Tel Aviv. Allí empezó a ganarse la vida como pintor de casas gracias a la ayuda de un hombre que le contrató y le enseñó el oficio. Empezó su nueva vida compaginando su actividad profesional con un poco de fútbol, pero con un talento mucho mayor hacia el mundo de la carrera. Su mejor amigo le sugirió que retomara el deporte con The Alley Runners, un club local fundado en 2012 que ofrecía oportunidades a través del atletismo a jóvenes de barrios desfavorecidos de Tel Aviv. Un club que ha acogido a muchos inmigrantes entre sus filas y que se ha convertido rápidamente en uno de los clubes con mayor éxito de Israel en el que quieren inscribirse incluso atletas de otras zona de Israel por sus éxitos deportivos.

El club cuenta actualmente con 90 atletas entrenando larga distancia, de entre 14 y 35 años. Y entre ellos un total de 40 atletas forman parte del grupo de refugiados, la mayoría procedentes de Eritrea y Darfur. «No estarán en un campeonato mundial, pero este es el mejor programa para ellos», dice su gerente, que dirige el club las veinticuatro horas del día. «Trabajan de seis de la mañana a cinco de la tarde y luego vienen a entrenar. Les gusta.»

Jamal Abdelmaji se unió a Alley Runners en 2014: «Comencé a correr con ellos, y ahora estoy corriendo en los Campeonatos Mundiales de Cross, y quizás en los Campeonatos Mundiales. Este equipo significa mucho para mí, son como mi familia. Han hecho todo lo posible para que mi sueño se haga realidad».

Atleta a tiempo completo

Conforme se iba haciendo a las distancias más largas, Jamal fue mejorando poco a poco. En 2017 ya era lo suficientemente bueno como para recibir una de las 46 becas de solidaridad olímpica otorgadas por el COI desde el inicio de su programa de apoyo a los atletas refugiados. Estas becas proporcionan una modesta pero importante asignación económica mensual, lo que ayudó a Jamal  a dar un paso más en su carrera deportiva hace poco más de un año cuando empezó a llevar un entrenamiento de siete días a la semana, que está empezando a dar sus frutos.

Corriendo para su club de Tel Aviv, Jamal Abdelmaji terminó en el puesto 40 en su debut en la Copa de Europa de Cross de Clubes en 2017; el 30 en 2018 y el 22 en la edición de 2019 el pasado 3 de febrero en Albufeira. Diecinueve días más tarde mejoró su mejor marca en los 10 Kms de Tel Aviv, parando el crono en 29:37 y terminando en segundo lugar. Luego vino su primera aparición internacional en Aarhus.

Jamal Abdelmaji

Foto: Alley Runners South Tel-Aviv

En abril corrió el campeonato nacional israelí de 10.000 metros en Tel Aviv tras haber pasado cuatro semanas entrenando en altitud en Addis Abeba. El entrenamiento dio sus frutos y terminó quinto en 28:47.36, rompiendo la barrera de los 29 minutos. Fue una marca personal que también afianzó la oportunidad de ganarse un puesto en el Equipo de Atletas Refugiados para el Campeonato Mundial de Atletismo de la IAAF que se disputará en Doha.

«Jamal ha progresado a lo largo de sus cuatro años de entrenamiento, sobre todo en términos de disciplina y dedicación», afirma su entrenador, Yuval Carmi. «Siempre ha sido fuerte mentalmente y tiene una actitud muy positiva hacia la vida y el deporte. Esta mentalidad también le permite superar obstáculos y disfrutar del duro entrenamiento».

Carmi cree que si se mantiene al mismo nivel, Jamal puede entrar en el top ten europeo, tanto en cross como en pista. «Estaba muy satisfecho con su primer sub-29, pero sigo pensando que con un mejor ritmo podría haber corrido aún más rápido».

Mientras tanto, Jamal Abdelmaji está inmerso en otro training camp de cuatro semanas de duración en Etiopía, con un ojo puesto en los Campeonatos Mundiales de octubre y el otro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. «Me lo tomo en serio», dice Jamal. «Correr me da la oportunidad de competir, viajar, mejorar mi vida y ayudar a mi familia. Si no formara parte del equipo de refugiados, nunca habría podido conseguir mis sueños. Mi entrenador me dijo que si trabajaba duro podría ir a las Olimpiadas. Por eso me lo tomo en serio».

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