Menno Koolhaas y Simone Dailey se llevaron la última edición de IRONMAN Arizona con dos actuaciones incontestables.
El neerlandés firmó la carrera de su vida con 7:28:52, mientras la británica cerró su trayectoria profesional con una victoria que no estaba en ningún pronóstico, rematando el día con un anuncio de retirada en meta.
Las dos pruebas se resolvieron con patrones muy distintos. Koolhaas controló la masculina desde el agua y convirtió la maratón en una demostración de autoridad. Dailey, en cambio, llegó a pie tras un año complicado y remontó desde atrás hasta dar alcance a un grupo delantero que se había movido sin pausa desde los primeros kilómetros.
El podio de cada categoría aseguró la clasificación para Kona y dejó un arranque protagonizado por la española Lara Hernández-Tomé, que salió primera del agua y sostuvo la cabeza durante buena parte del ciclismo antes de ceder ante la remontada del grupo perseguidor.
Koolhaas aplasta y Long se queda sin respuesta
La carrera masculina quedó condicionada en cuanto Koolhaas salió primero del agua en 48:00, encabezando un grupo amplio que llegó junto a la transición pero que pronto se redujo en el Beeline Highway.
Allí se formó un cuarteto con Salvisberg, Kanute y Lewis, mientras Sam Long, que había perdido cuatro minutos nadando, comenzaba su escalada desde la distancia.
El neerlandés mantuvo el control durante todo el ciclismo. A treinta kilómetros de la T2, solo él y Kanute aguantaban en cabeza, abriendo hueco sobre Salvisberg y Lewis y obligando a Long a acelerar su remontada. El estadounidense llegó a la maratón a 3:24 del líder, suficiente para intentar un ataque temprano pero insuficiente para comprometer la autoridad del neerlandés.

Koolhaas dejó claro desde el primer kilómetro que el día iba a ser suyo. Soltó a Kanute en cuanto empezó a correr, estabilizó su ritmo y convirtió la segunda mitad del maratón en un ejercicio de control absoluto. Su 2:35:47 selló un registro global de 7:28:52 que lo coloca entre los mejores del año en larga distancia. Long terminó a más de ocho minutos tras pagar un inicio excesivamente agresivo, y Kanute cerró el podio a 7:38:57 con un esfuerzo sostenido para asegurar la tercera plaza.
Dailey firma una remontada monumental y Hernández-Tomé dinamita la salida
La prueba femenina arrancó con un golpe inesperado: Lara Hernández-Tomé salió primera del agua con 49:45, casi un minuto de ventaja, confirmando la progresión que ya había mostrado en el Campeonato de España de larga distancia, donde solo cedió bien adentrado el ciclismo.
En Arizona volvió a liderar y mantuvo la cabeza durante buena parte del recorrido, ampliando el margen en los primeros kilómetros de la bici.
El movimiento llegó desde atrás. Primero Zilinskas, después Alberts y finalmente Dailey comenzaron a recortar tiempo con un ritmo que dejó claro que la carrera iba a cambiar.
La estadounidense Alberts alcanzó a la española cerca del kilómetro 90, y Zilinskas y Dailey llegaron poco después, reordenando por completo la prueba en la entrada a la T2. La británica, en particular, firmó el mejor parcial ciclista del día que la lanzó hacia el podio tras un año plagado de DQ y DNF.
El maratón fue la sentencia. Alberts salió en cabeza, Zilinskas la alcanzó antes del ecuador y Dailey, que llegaba desde más atrás pero con paso firme, dio alcance a ambas en el tramo central. A partir del kilómetro 20 tomó la delantera y ya no la soltó.
Su 2:59:45 consolidó un tiempo final de 8:37:17 y la victoria más significativa de su carrera, justo el día en que anunció que dejaba el profesionalismo.
Zilinskas mantuvo la segunda posición en 8:41:41 y Curridori completó el podio con 8:44:46 tras sostener un ritmo de maratón que le permitió superar a Alberts en la parte final.
Fue un cierre vibrante para una edición cargada de movimiento, con una protagonista española inesperada en el inicio y una despedida que Dailey convirtió en el mejor final posible.
