La normativa de las zapatillas se ve obligada a avanzar para seguir el ritmo de la tecnología que se utiliza en ellas.
Si se compara unas zapatillas de hace diez años con unas actuales el cambio es inmenso, y no solo por la irrupción de la placa de carbono: tipología de suelas, drop, materiales en el upper… Es por ello que la regulación del máximo estamento del atletismo se ve obligada a sufrir cambio tras cambio, temporada tras temporada.
Siguiendo esta línea de actuación en los últimos años, Worlds Athletics ha vuelto a cambiar y aprobado el nuevo reglamento para el calzado de competición.
La altura de la suela, el cambio más importante
Una norma destaca por encima del resto: la altura máxima de la suela será de veinte milímetros. Esta norma se comenzará a aplicar el 1 de noviembre de 2024.

Antes de la norma se podían utilizar zapatillas con hasta 25 mm en las pruebas de 800 metros o más y de hasta 20 mm en pruebas de velocidad y vallas de hasta 400 metros.
El objetivo de esta regulación es mantener un nivel justo de competición.
El reglamento se comenzará a aplicar después de los Juegos Olímpicos de París y de la Diamond League de 2024. El objetivo de dejar esta distancia hasta su aplicación pasa también porque las grandes marcas adapten sus líneas de producción y no sea algo repentino.
Más cambios en la normativa
Todas las zapatillas con las que se compita tendrán que haber recibido el visto bueno de Worlds Athletics, tanto prototipos, como aquellas que hayan sido modificadas por motivos médicos.
A la nueva normativa se suma también la prohibición de contar con dispositivos tecnológicos sensoriales o inteligentes dentro de la zapatilla. Esto no aplica, por suerte, a los monitores de frecuencia cardíaca o a los sensores de cadencia.
También se ha redefinido el ámbito de aplicación de las nuevas normas para evitar que se empleen en clubs de aficionados, universidades o escuelas y en competiciones de nivel master.
Incremento de los controles
La Asociación Mundial de Atletismo ha advertido un mayor énfasis en los controles.
Según indican en su inscrito, será posible ver oficiales de control de zapatillas y evitar situaciones, como las vividas estos últimos años, en los que corredores son descalificados a posteriori de la celebración de la carrera por el uso de zapatillas incorrectas.




Recordemos, sin ir más lejos, el caso de Derara Hurisa, cuyo triunfo en el Maratón de Viene fue invalidado por el uso de unas Adidas, las Prime X, en competición.
Las Alphafly con las que Kipchoge logró bajar de dos horas en el proyecto INEOS 1:59 también fueron prohibidas en su momento.
Estos controles tendrán más énfasis en las pruebas de mayor relevancia: los seis Grandes Maratones, los Majors, donde la altura máxima de la suela es de 40 mm.
El modo de retorno de la energía, sin control
Si bien es cierto que se limita la altura de la suela, al retorno de energía que proporciona la zapatilla no se le pone ningún límite.
Se comenta en la nota que proporciona Worlds Athletic que se ha estudiado pero que no se establece un porcentaje de retorno máximo.
Según apuntan desde la institución, se ha decidido no interferir a causa de las distintas variables que intervienen en el retorno, muy complicadas de medir de manera individual.
