Laidlow: «Hasta 200 metros antes de la meta no fui consciente de que había ganado»

Este fin de semana pasado Niza se convertía en el epicentro del triatlón internacional, con el primer Campeonato del Mundo de IRONMAN que, fuera ya de pandemia, se celebraba lejos de Kona. Nombres como el de Jan Frodeno, Patrick Lange o Magnus Ditlev, entre otros, estaban llamados a pelear por el triunfo.

Entre los locales, hasta seis en total, todos los ojos estaban puestos en un triatleta que lleva el triatlón en la sangre: Sam Laidlow.

«Realmente, realmente bueno» comenta él mismo por las calles de la ciudad en un vídeo grabado para Canyon, uno de sus principales patrocinadores, una vez coronado Campeón. «Cuando te entregas a algo durante más de veinte años y lo logras… ha sido un largo recorrido, aunque solo tenga 24«, añadió, haciendo alusión a su temprano inicio en este deporte.

El paisaje de Niza, además de ser un escenario idílico, fue testigo del dominio que Sam tuvo desde el comienzo. El segmento de natación ya perfilaba a los favoritos, con grandes nombres como Jan Frodeno y Clement Mignon surgiendo del agua. Pero fue el ciclismo, ese trayecto de 180 kilómetros con sus casi 2.500 metros de desnivel acumulado, donde Sam hizo historia.

La dureza de un IRONMAN

«Los últimos 15 kilómetros en un IRONMAN, sin importar cómo te sientas, si eres el primero o el último, quieres rendirte. Es muy, muy duro«, explica también pocas horas después de acabar, en una entrevista para un podcast local, evocando los momentos de agonía en los que muchos atletas hubieran cedido.

Sin embargo, en esta ocasión, había algo más en juego. Recordando su participación del año pasado en St. George, su debut, el de Canyon señaló: «Había una parte de mí que el año pasado no sentía esto porque pensé en la carrera. No tenía el mismo sentimiento porque estaba en primer lugar«.

Foto: Getty Images for IRONMAN

El ciclismo ha sido clave para definir a los favoritos, pero Sam supo gestionar su energía. «A diez kilómetros de meta, cuando estaba en primer lugar, podía casi continuar caminando y aún así terminar décimo y habría estado contento.» Sin embargo, sus aspiraciones eran claras, su objetivo era mejorar su octavo lugar del año anterior en Utah, y el segundo de Kona 2022..

La tensión de un triatleta no se apaga hasta que cruza la meta, y este sentimiento es compartido por todos, sin importar su posición en el ranking. Como él mismo lo describe: «Desde fuera, tienes la impresión de que el corredor ya ha ganado, pero nunca es seguro. Y hasta el último giro, realmente no fui consciente de que sí, de que estaba a punto de ganar«.

Un epílogo para la historia

El maratón final, a pesar del implacable sol, vio a Sam mantener un ritmo admirable, solo rivalizado por el impresionante ritmo de Patrick Lange, que fue capaz de remontar hasta la segunda posición. Pero cuando Laidlow cruzó la línea de meta, todo quedó claro. Con un tiempo de 08:06:22, con casi cuatro minutos por delante de Lange, el francés se había consagrado como el campeón indiscutible que tendrá que defender su título en Kona 2024..

Su padre Rich, entrenador suyo y de Arthur Horseau, sexto clasificado, lo resume mejor: «Solo estamos empezando

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