Hablábamos en artículos anteriores de que hay estar atento a Hayden Wilde para el domingo, ya que ha demostrado un gran nivel en el 2024 y compite en su tierra natal. Uno que no compite en su país pero tiene todo el hambre del mundo y sabe lo que es plantar cara al propio Wilde y a Alex Yee es el medalla de bronce en los últimos Juegos Olímpicos, Leo Bergere.
El triatleta ha publicado un vídeo en el que se muestra entrenando en Nueva Zelanda y en los 18 minutos que tiene de duración muestra cómo se está preparando a pocos días de la cita que comenzará a las 7 de la mañana en el horario local (a las 19:00 horas del sábado en el horario peninsular español).
Un viaje extenuante, pero necesario
“Nueva Zelanda no está precisamente a la vuelta de la esquina”, bromea Bergere al describir su periplo hasta Taupo. El viaje comenzó en Nantes y lo llevó por Roma y Shanghái, con una larga escala antes de aterrizar finalmente en Auckland: «en total, fueron dos días de desplazamiento. Pero es importante llegar con antelación para adaptarse al desfase horario de 12 horas”, explicó.
Para el deportista galo, los primeros tres días tras un viaje tan largo son críticos: «no puedo permitirme quedarme sin entrenar durante más de tres o cuatro días, porque eso haría que recuperar sensaciones sea mucho más difícil”, aseguró. Durante esos días iniciales, optó por sesiones de baja intensidad en natación, ciclismo y carrera, enfocadas en recuperar sensaciones y mantener el cuerpo activo.

Adaptarse a las condiciones de Taupo
Bergere también destacó las particularidades de Taupo, una región donde la naturaleza tiene un papel protagonista: «la actividad volcánica de la zona es impresionante. Hay fuentes termales que se mezclan con el agua fría del lago, creando un entorno único para entrenar y relajarse”, comenta con admiración. Aprovechó sus entrenamientos para explorar la belleza del lugar, realizando ‘footing’ y sesiones de ciclismo en medio de paisajes naturales extraordinarios.
Sin embargo, no todo es paisaje. El deportista de Asics resaltó los desafíos específicos del recorrido: “el asfalto es muy rugoso, lo que genera muchas vibraciones durante el trayecto. Es clave ajustar la presión de los neumáticos y preparar el cuerpo para estas condiciones”. También destacó la presencia constante del viento, que puede complicar las estrategias durante la carrera.
«Un detalla tan simple puede marcar la diferencia»
Uno de los aspectos más interesantes del relato es su atención al detalle en la preparación de todo el equipamiento: «he hecho varias modificaciones en mi bicicleta para optimizar la aerodinámica”, explicó, refiriéndose a un nuevo sistema de hidratación y a ruedas personalizadas en homenaje a su medalla de bronce en París. También está probando diferentes configuraciones, como ruedas de 62 mm y 80 mm, para determinar cuál se adapta mejor al recorrido.
“Un detalle tan simple como la longitud del portabidón puede marcar la diferencia”, comentó. “Si es demasiado corta, podría no alcanzar el fondo del bidón y desperdiciar líquido valioso durante la carrera”.
Bergere también destacó la importancia de probar todo el material antes del día de la competición: «no dejo nada al azar. Desde el casco hasta la presión de los neumáticos, todo debe estar ajustado para maximizar el rendimiento”, afirmó con convicción.

La importancia de las sensaciones
Además de los aspectos técnicos, Bergere enfatiza la importancia de sentirse cómodo y confiado en los días previos: «he realizado series específicas para simular las exigencias de la carrera”, relató. Estas series incluyeron bloques progresivos en bicicleta con potencias que oscilaron entre los 300 y 360 vatios, replicando las condiciones del recorrido.
“La primera parte del trayecto tiene muchos toboganes, lo que exige un esfuerzo muy particular. Es importante acostumbrarse a gestionar estos desniveles y a lidiar con un asfalto que no tiene buen rendimiento”, explicó.
De cara a la carrera, Bergere considera que todo está abierto debido a que muchos llevan a rastras un 2024 agotador: «llegamos a mediados de diciembre y todos estamos algo fatigados tras una temporada larga. Será cuestión de ver quién aún tiene energía suficiente para rendir al máximo”, pronosticó.
La atmósfera en Taupo también juega un papel clave: «hay más de 400 triatletas franceses aquí, y el ambiente es increíble. Espero que esta experiencia inspire a otros y que muchos nos sigan desde casa”, dijo para finalizar la explicación de sus primeros días en Nueva Zelanda.
