La prueba de triatlón en los Juegos Olímpicos de París 2024 ya se ha convertido en una carrera que pasará a la historia. La lucha final entre Hayden Wilde y Alex Yee, con resultado positivo para el británico, dejó una sabor dulce para todos los aficionados que estuvimos pegados a la pantalla aquella mañana del 31 de julio.
Con el paso de ya un mes y días de aquella jornada, Hayden Wilde se ha sentado a hablar en el podcast ‘Face to face’ del canal oficial de la Supertri para hacer memoria de cómo vivió la prueba en París y ese desvanecimiento final que le hizo tener que conformarse con la plata.
El cambio de horario y el impacto del calor, motivos principales
El neozelandés, quien había dominado gran parte de la carrera a pie, reveló que en los últimos metros temió experimentar un colapso similar al que sufrió Jonny Brownlee en Cozumel en 2016, cuando su hermano Alistair tuvo que prácticamente cargarlo hasta la meta debido al agotamiento y el calor extremo: «llegaba a esa última vuelta e intenté aumentar el ritmo, pero mi cuerpo simplemente no respondía», dijo Wilde. «Estaba luchando por llegar a la línea de meta«.
La preparación para una carrera de este nivel no es algo que se tome a la ligera. Hayden Wilde dejó claro en la entrevista que tanto él como su equipo habían planeado meticulosamente cada detalle. Desde su entrenamiento en altitud hasta la programación de su rutina diaria, todo estaba preparado para maximizar su rendimiento en las condiciones previstas para la carrera en París. Sin embargo, una serie de condiciones alteraron ese plan.

Debido a la polémica sobre la calidad del agua en el río Sena, la carrera masculina, originalmente programada para las 8:00 de la mañana del 30 de julio, fue pospuesta en el último momento. Lo que parecía ser un cambio menor, resultó ser un desafío enorme. La prueba se reprogramó para las 10:45 de la mañana del 31 de julio, tras la carrera femenina y bajo un calor sofocante.
El subcampeón olímpico admitió que ese cambio esa modificación desbarató todas sus previsiones: «estábamos preparados para el cambio de fecha, pero no para el cambio de hora. No hicimos ningún entrenamiento de calor y creo que eso fue lo que nos afectó”, explicó el triatleta oceánico.
La batalla mental y física de los últimos metros
Hayden Wilde se encontraba en una posición envidiable durante gran parte de la carrera a pie, habiendo regulado su ritmo y abriendo una brecha de 15 segundos con respecto a su principal rival, el británico Alex Yee. Eldeportista del Bahrain Victorius tenía todo, aparentemente, controlado: «calculé que si mantenía un ritmo de 3:00 minutos por kilómetro, estaría bien. Sabía que Alex (Yee) tendría que cerrar la brecha corriendo a 2:55 o 2:50 min/km, lo cual, dadas las condiciones, iba a ser difícil«, comentó.
Sin embargo, en la última vuelta, todo cambió para Wilde. A pesar de haber reservado energía para un último empuje, su cuerpo comenzó a fallar: «el tercer kilómetro fue el más reservado porque sabía que tenía que darlo todo en la última vuelta”, explicó Wilde.
“Pero cuando traté de aumentar el ritmo en el último tramo, simplemente no podía. Mi cuerpo no respondía y, por un momento, me pregunté si siquiera podría terminar la carrera”, afirma sobre ese momento en el que perdió las opciones del oro a nada de terminar la carrera.

El fantasma de Cozumel
En ese punto crítico, los pensamientos de Hayden Wilde volaron a la famosa escena en Cozumel en 2016, cuando Jonny Brownlee, completamente agotado por el calor y la humedad, fue auxiliado por su hermano Alistair.
Wilde sintió que podría estar al borde de una situación similar a la del británico en esa histórica prueba: «si hubiera empujado aún más, siento que podría haber terminado como Jonny Brownlee en Cozumel, sin saber si podría llegar a la meta«, admitió.
Finalmente, Wilde tuvo que tomar una decisión. Optó por rebajar el ritmo en lugar de arriesgarse a un colapso total a escasos metros de la meta: «di absolutamente todo lo que tenía. Si hubiera intentado más, podría haber perdido todo en un abrir y cerrar de ojos«, reflexionó.
A pesar que le ganase Yee en los últimos metros, Wilde se mostró satisfecho con su desempeño: «así es como quieres terminar una carrera: sabiendo que lo diste todo. No me arrepentiré jamás de haberlo intentado«.
