¿Llegará Lionel Sanders a Niza con garantías?

Lionel Sanders ya ha pasado la fase de shock. La fractura por estrés en el sacro, detectada a mediados de junio, le obligó a parar por completo y renunciar a Lake Placid.

Desde entonces ha comenzado un proceso de reconstrucción física que él mismo ha bautizado como “Rebuild Series”. La incógnita, a apenas ocho semanas del Campeonato del Mundo IRONMAN en Niza, no es si llegará: es cómo.

Ocho semanas para rehacer el camino

Sanders está de nuevo acumulando horas. En piscina y sobre la bici vuelve a trabajar con normalidad, pero correr —la parte decisiva de su preparación— sigue siendo terreno inexplorado.

En su último vídeo muestra con detalle la resonancia magnética que confirma que la lesión no ha desaparecido del todo. «Llevo seis semanas desde el diagnóstico y todavía se ve claramente la inflamación en el sacro», explica, mientras revisa el CD con las imágenes médicas.

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Foto: Getty Images for IRONMAN

Su plan es volver a trotar en los próximos días, lo que le daría un margen de ocho semanas: siete de entrenamiento progresivo y una de descarga previa a la carrera. «Si esto me hubiera pasado diez años antes, probablemente no haría Niza. Pero a mi edad, no sé cuántos mundiales me quedan. Y aunque no esté al cien por cien, quiero estar en la línea de salida», confiesa.

La recuperación va por fases. Según su propio análisis, todavía no está listo para soportar el impacto de correr con intensidad. En los entrenamientos se limita a saltos a una pierna, algo de trote suave en el parque con su hijo y sesiones de fuerza. «Podría correr ya, pero probablemente volvería a lesionarme mañana», reconoce. Por eso ha decidido esperar, al menos, seis semanas completas desde el último episodio de dolor. Si es necesario, alargará el plazo a ocho.

Sin margen para ensayos

La preparación de Sanders para Niza es, en sus palabras, el inicio de una nueva etapa. No tendrá carreras previas. No sabe cómo responderá su cuerpo al impacto real del maratón. Y tampoco se marca una expectativa de resultado. «Llegar a la salida ya será un éxito», dice. Pero, al mismo tiempo, planea aprovechar la cita como test de cara al Campeonato del Mundo de IRONMAN 70.3 de 2026, que se disputará también en la ciudad francesa.

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Foto: Getty Images for IRONMAN

En este nuevo enfoque ha dejado atrás a su entrenador y ha vuelto a las fórmulas de siempre: sesiones intensas en el rodillo, trabajo aeróbico sin complicaciones y más atención a la alimentación.

Tras detectar síntomas de RED-S —déficit energético relativo—, ha duplicado su ingesta de hidratos y ha ganado peso respecto a su estado en St. George. «No puedes entrenar cuatro horas al día y dormir ocho, y luego pretender rendir si no comes 7.000 calorías. No vale con arroz blanco y verduras», reflexiona.

El circuito de Niza, con sus subidas largas y descensos técnicos, tampoco juega a su favor. «Creo que puedo subir bien, pero bajando me faltan habilidades», admite. Aun así, ve la carrera como un reto formativo: pasará varias semanas entrenando en la zona, para conocer mejor el recorrido y preparar también el Mundial del año siguiente.

Mientras tanto, mantiene abiertas otras opciones como IRONMAN Arizona o IRONMAN 70.3 Marbella, pero sin prisas: «No puedo planificar nada. Creí que todo iba bien y, de golpe, todo se paró. Ahora solo me centro en recuperarme y no cometer los mismos errores».

No hay garantías de que llegue bien. Pero sí un propósito claro: volver a estar en forma, aunque esta vez el camino se parezca más a un reinicio que a una simple recuperación.

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