El deporte es una herramienta increíble para el desarrollo físico y mental. Sin embargo, en la búsqueda de la mejora constante, muchos deportistas caen en la trampa de la autoexigencia extrema y olvidan lo esencial: disfrutar del proceso.
Esto es precisamente lo que nos recuerda Diego Rodríguez, CEO de Planeta Triatlón, en el último vídeo que hemos publicado en nuestro canal de YouTube. En esta última publicación, nos narra su evolución en el mundo del running, las amistades que ha forjado a lo largo de los años y la importancia de la planificación adecuada en la competición.
La paradoja evolutiva del running
Desde un punto de vista evolutivo, los seres humanos han desarrollado estrategias para optimizar el gasto energético. Nuestros ancestros cazadores-recolectores usaban su energía solo para actividades esenciales como conseguir alimento, escapar de depredadores o reproducirse.
Sin embargo, hoy en día, los corredores invierten una cantidad significativa de esfuerzo y calorías solo por el placer de correr. Es una paradoja interesante: mientras que nuestros antepasados evitaban gastar energía innecesaria, los runners modernos buscan activamente desafiar sus propios límites.
Más allá del rendimiento: el deporte como espacio de desconexión
El running no es solo entrenamiento físico; también es un momento de escape y conexión con otros. En el vídeo, se resalta cómo los entrenamientos no solo mejoraban su condición física, sino que también servían como espacio para compartir anécdotas, hablar del día a día y olvidar por un rato las preocupaciones del trabajo.
Este es un aspecto fundamental del deporte que muchas veces se pasa por alto. La rutina de entrenamientos puede convertirse en una carga cuando se ve únicamente como una obligación. Sin embargo, cuando se combina con la motivación social, el deporte se transforma en una experiencia enriquecedora.
El running y otras disciplinas deportivas generan lazos que van más allá de las marcas personales o los ritmos de carrera. En la comunidad deportiva, no solo se comparten zapatillas y estrategias de entrenamiento, sino que se crean relaciones que perduran en el tiempo. Este sentimiento de comunidad es clave para mantener la motivación y el disfrute del deporte a lo largo de los años.

La autoexigencia: el arma de doble filo
Uno de los puntos más importantes en los que se quiere incidir es la crítica a la autoexigencia desmedida. En muchas ocasiones, los corredores se enfocan demasiado en su rendimiento y terminan castigándose mentalmente por detalles mínimos, como haber corrido unos segundos más lento de lo planeado.
Esta mentalidad puede llevar a la desmotivación y a la pérdida del placer por el deporte. Es fundamental recordar que los pequeños fracasos no definen el rendimiento general y que el progreso en el deporte no es lineal.
El efecto dorsal: la adrenalina de la competición
En el mundo del running, existe un fenómeno conocido como el efecto dorsal, que se refiere a ese extra de motivación y energía que sienten los corredores al participar en una carrera. La adrenalina, la atmósfera competitiva y la presencia de otros corredores pueden hacer que se rinda mejor que en los entrenamientos, reduciendo la percepción de esfuerzo.
Sin embargo, este fenómeno también puede ser peligroso si no se gestiona correctamente. La euforia de la competición puede llevar a los corredores a forzar demasiado su ritmo, aumentando el riesgo de lesiones. Es clave aprender a usar esta motivación extra con inteligencia y no dejarse llevar por la emoción del momento sin una estrategia clara.
Planificación de carreras: la importancia de distinguir entre pruebas A, B y C
Para evitar la sobreexigencia y mejorar el rendimiento a lo largo del año, es fundamental entender cómo planificar las competiciones. En el vídeo, el creador explica la diferencia entre tres tipos de pruebas:
- Prueba A: es el objetivo principal del año, la competición para la que se ha entrenado durante meses y en la que se busca el mejor rendimiento posible. Ejemplo: un IRONMAN o una maratón clave.
- Prueba B: son carreras importantes, pero no tanto como las pruebas A. No se realiza una preparación exhaustiva, pero se usan para evaluar el progreso. Ejemplo: una media maratón.
- Prueba C: son competiciones vistas como entrenamientos con dorsal. No importa el resultado y se corre sin descanso previo. Ejemplo: un 10K en medio de una preparación para una maratón.
Esta estrategia permite mantener un equilibrio entre la mejora del rendimiento y la preservación del disfrute en el deporte.

Recuerda siempre: divertirse por encima de todo
El deporte es un viaje, no un destino. Es fácil obsesionarse con marcas, ritmos y competiciones, pero al final del día, lo más importante es disfrutar de cada paso del proceso. No se trata solo de mejorar tiempos o alcanzar nuevas metas, sino de compartir experiencias, fortalecer amistades y encontrar en el deporte un refugio del estrés cotidiano.
El vídeo concluye con una invitación a todos los corredores a no tomarse el deporte tan en serio. Un recordatorio de que una prueba C es solo una prueba C, y que lo fundamental no es el tiempo final, sino la alegría de haber participado. Porque al final, lo que importa no es ganar, sino disfrutar del camino.
