Los nadadores y triatletas profesionales también se reinventan

La nadadora holandesa Sharon van Rouwendaal, campeona de los Juegos Olímpicos de Río 2016 de la prueba de 10 kilómetros en aguas abiertas está sufriendo en primera persona las consecuencias del confinamiento al que estamos medio mundo sometidos.

Van Rouwendaal, al igual que otros muchos atletas y nadadores, estaba concentrada en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada cuando la crisis por el coronavirus empezó a mostrar su peor cara. La holandesa tuvo que regresar a Montpellier, donde entrena con el técnico francés Phillipe Lucas, y someterse a las restricciones de movimiento implantadas por las autoridades francesas también en el país vecino. Aun con todo, la campeona olímpica probó las frías aguas del mar en esta época del año como medio para no perder las sensaciones en el agua. Poco le duró la alternativa, ya que los gendarmes franceses le advirtieron a la nadadora en su segunda incursión en el mar que la próxima vez recibiría una multa de 135 euros.

Poco después lo intentó nuevamente en un lago, pero la vigilancia extrema de la policía francesa le volvió a recordar que solo podía salir a la calle dentro de su distrito.

La solución, una piscina hinchable de plástico de un diámetro de dos metros y medio aproximadamente. La piscina le permite simular las condiciones de nado en el exterior y su cuerpo ocupa prácticamente el tamaño de la piscina por completo. Debido a la temperatura fría del agua y a pesar del neopreno, no puede nadar más de 45 minutos en cada sesión, aunque imaginamos que mentalmente nadar ahí más de ese tiempo tiene que ser para volverse loco.

Junto con una cuerda elástica atada a un árbol y fijada a su cuerpo con un arnés, Van Rouweendaal al menos puede completar la brazada completa de estilo libre sin avanzar. “Siempre hay una solución, sólo hace falta ser creativa”, dice en el vídeo que ha subido a Instagram.

Daniela Ryf se pasa la piscina desmontable

La suiza Daniela Ryf, cuatro veces campeona del mundo IRONMAN, es otro ejemplo de cómo están viviendo los profesionales del triatlón esta situación extrema cuando no cuentan con una Endless pool en su rutina habitual de entreno.

Lo intentó primero en su bañera, pero no pudo ser. Luego utilizó un patinete para entrenar la fuerza en la brazada, pero tampoco parece que le acabara de convencer. Y hoy parece que la suiza ha optado por la misma solución que la nadadora Sharon van Rouwendaal, una piscina exterior desmontable con algún metro más que el de la holandesa. Tal y como dice Ryf, se trata de no perder sensaciones en el agua. Qué no veremos estos días…

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