Los entrenamientos de los Noruegos, los métodos de Dan Plews, o la dieta de Jan Frodeno; cada paso que dan los PROs es una espejo en el que nos miramos muchos aficionados.
Queremos entrenar como ellos, comer como ellos y descansar igual de bien que lo hacen ellos -salvando las inmensas distancias, claro está-. Por eso, cada vez que uno de nuestros ídolos explica algún aspecto de su estilo de vida o revela alguno de sus métodos, nosotros abrimos bien los ojos y escuchamos atentamente.
Esta vez ha sido Daniela Ryf la que ha hablado sobre su nutrición en una entrevista para Red Bull, uno de sus principales patrocinadores. Aunque no es la primera vez que la campeona del mundo de IRONMAN habla sobre su alimentación, merece la pena hacer un repaso de sus palabras.
Abordar la nutrición de una manera más relajada
La especificidad es una de la claves del entrenamiento deportivo. Y la suiza lo lleva a rajatabla. «En cada carrera se llega inevitablemente a la situación de no poder suministrar al cuerpo suficientes calorías«, explica Ryf, que siempre arranca el día con una simple taza de café negro, sea lo que sea que le espere después.
Es una forma de entrenar el metabolismo celular, además de una vía para lograr «un beneficio emocional: Cuando estás realmente vacío, el desayuno sabe mucho mejor«.

De la entrevista de Hannes Kropik a Daniela Ryf se extrae que la suiza, una de la mejores triatletas del mundo -y de la historia- «debe su dominio deportivo, entre otras cosas, a la constatación de que la cuestión, igualmente personal y delicada, de la nutrición se aborda sencillamente de forma algo más relajada que al principio de su carrera«, explica el periodista.
La de Felt comenzó a «pensar en lo que comía y por qué» a los 14 años. Por aquella época ya competía en triatlón y «como muchas mujeres adolescentes (….) a esa edad te das cuenta de que algo está ocurriendo también en tu cuerpo a causa de tu dieta».
Años más tarde, su entrenador llevó al extremo la nutrición como parte de la estrategia para preparar los Juegos Olímpicos de 2008: «Fue una experiencia extrema. Nos centramos mucho en el peso, y por eso no se me permitió comer un solo trozo de chocolate durante ocho meses, por ejemplo», recuerda Ryf.
«Me gusta tomar una copa de vino en la cena»
Pero la suiza acabaría dándose cuenta de que aquello no era saludable, «especialmente para mi cabeza». La ex pupila de Brett Sutton sabe que «el cuerpo de cada uno es diferente, y la misma receta para el éxito no funciona para todos«, pero ha descubierto la importancia del equilibrio.
Por eso ha empezado a «renunciar a cosas si son supuestamente saludables pero no me hacen ningún bien«. Como los aguacates, un producto estrella entre los amantes del deporte y el estilo de vida saludable -por su alto contenido en ácidos grasos insaturados y vitaminas- que el estómago de Ryf no tolera bien, aunque no es alérgica. .
Al igual que la leche. Tampoco se trata de intolerancia, simplemente «no me gusta el olor de la leche en el muesli«, explica. Por el contrario, la deportista de ASICS se permite comer unas patatas fritas de vez en cuando, y afirma que le gusta «tomar una copa de vino con la cena«. Siempre y cuando «el momento y la compañía son adecuados».
La múltiple campeona del mundo cuenta también que evita contar las calorías y que prefiere comer con gusto y cocinar para sí misma cuando el tiempo se lo permite.
Como regla general, Ryf explica que hace tres comidas principales y dos tentempiés cada día. Aunque depende, en cierto modo, de su calendario de entrenamientos. «Si tengo otra larga sesión de entrenamiento después del desayuno, puede ocurrir que no almuerce hasta las 3 de la tarde», dice.
Cambios de cara a la competición
Aunque en su día a día las verduras, los productos integrales, la fruta y las ensaladas o los platos de pasta son habituales en su alimentación, dos días antes de la carrera, las cosas cambian por completo.
«Una competición no consiste en comer sano. Al contrario: hay que comer de forma funcional y lo más sencilla posible. La fibra, por ejemplo, tiene un peso vacío y puede provocar problemas estomacales», explica Ryf, para quien en los días previos a sus citas importantes esta nutriente es tabú.




Durante la competición, la de Mercedes ha encontrado en los líquidos y los geles sus mejores aliados. «En el pasado, intentaba ingerir energía a través de galletas o una barrita. Pero, sinceramente, también es demasiado esfuerzo tomar un bocado durante una carrera».
«Quiero ver hasta dónde puedo llegar y qué es posible«
A sus 35 años, Ryf, que ha cursado una licenciatura en Ciencia y Gestión de los Alimentos, tiene claro que será «difícil superar mis últimos cinco años«, pero quiere más. «Creo que aún no he alcanzado el máximo de mi rendimiento. Me fascina trabajar en ello; quiero ver hasta dónde puedo llegar y qué es posible«.
Ahora, el gran objetivo es volver a Hawái y saldar la deuda pendiente tras su 13ª posición en 2019.
