Llega marzo y algunos han decidido adelantar su calendario de competiciones y, uno de ellos, es Mikel Ugarte. De hecho, el vasco ha decidido arrancar la temporada 2025 ahora, siendo la primera vez que competirá en una prueba de triatlón en el principio del mes de marzo.
El objetivo principal con el que acude a IRONMAN Nueva Zelanda es claro: asegurar cuanto antes una plaza para el Campeonato del Mundo de IRONMAN en Niza: «vi que esta prueba podría ser una buena opción para intentar sobre todo cerrar lo antes posible el slot, siempre que sea posible”, explica Ugarte.
De Granada a Taupo
El viaje hasta Nueva Zelanda ha sido largo, y con él, la necesidad de adaptarse a las condiciones que presenta Taupo, ya que en Oceanía están en los días finales de verano: «los primeros días eran un poco raros. Estás con la ilusión de que estás en Nueva Zelanda, pero las sensaciones no han sido muy buenas. Sin embargo, estos últimos días ya he entrenado bien. Conoces las carreteras, por dónde correr, dónde nadar…”.
El contraste con su reciente entrenamiento en uno de los sitios claves del invierno en nuestro país es notable: «estuve en Sierra Nevada y de allí estar entrenando, con nieve en la pista, a estar aquí a… En teoría pone que hace 24 grados, pero la sensación térmica al sol es mucho mayor”.
En cuanto a la comparativa con otras competiciones, como pueden ser sus visitas a las Islas Canarias para Challenge Mogán Gran Canaria o IRONMAN Lanzarote, destaca: “quizás no son condiciones similares a competir en Lanzarote, pero cualquier prueba de puro verano sí”.
El impacto del entrenamiento en altura
Parte clave de su preparación ha sido la concentración en altura en Sierra Nevada, algo que ya probó antes de IRONMAN Calella-Barcelona con buenos resultados: «desde que decidí venir aquí a Nueva Zelanda, casi ni lo dudé incluir el hecho de la concentración en altura. Espero que esta vez también tenga resultado”. Esperemos que esta vez haya un paso más que en la prueba catalana ya que en Barcelona se quedó a las puertas del podio.
Sin embargo, la diferencia principal radica en la logística posterior: “la diferencia con IRONMAN Calella-Barcelona fue que el viaje post Sierra Nevada fue muy corto, cinco horas en coche. Y ahora es una concentración en altura, bajar y un viaje de casi 48 horas. A ver cómo responde el cuerpo”.
El entrenamiento en altura le ha aportado mejoras significativas en el rendimiento: «no te diré que otra facilidad, pero vas y recuperas antes de las series. Tienes un puntito más. No es nada exagerado, pero esa sensación que dices ‘creo que a este ritmo antes de ir a entrenar en altura iba un poco más forzado’”.

Ganar segundos hasta en la equipación
La diferencia entre conseguir ese slot para Niza o no puede estar en segundos, y el de Oñati lo sabe bien. Este IRONMAN también supone el debut de Ugarte con su nueva equipación de la marca Mauna: «es el segundo año que estoy con ellos y la calidad del mono es muy puntera”.
La confección de la equipación ha incluido mejoras aerodinámicas clave: «han ido cambiando de materiales y pequeñas cosas como los bolsillos traseros. Al final, llevar bolsillos traseros, aunque vayan muy pegados, es una pequeña arruga en la parte de atrás del mono, y quitar eso ayuda. También cambiaron el diseño de las mangas, haciéndolas más aerodinámica y el tejido es todavía más fino, que en competiciones de calor eso se nota”.
Además de la calidad, destaca la personalización del diseño que siempre hace que compitas con una extra de comodidad: “con la ropa de este año estoy más que contento. Y el hecho de que te den la opción de diseñarlo como te guste, pues es un plus”.
«Es triste»
Una de las noticias claves de esta semana es el cambio de penalizaciones por drafting que va a implementar IRONMAN a partir del 17 de marzo, por lo que IRONMAN Nueza Zelanda será de las últimas pruebas antes de que ente la nueva normativa.
Ante la modificación de las normas, Mikel Ugarte tiene clara su opinión: «creo que es triste. En vez de reducir los tiempos deberían aumentarlos. La ventaja que le puede sacar a alguien ir a menos distancia de 12 metros de un rival durante 180 kilómetros es muy grande. Si por hacer esto estamos reduciendo las sanciones, no sé…”.
El vasco considera que la penalización que se va a imponer a partir de IRONMAN 70.3 Geelong no es ‘nada’ en comparación al rédito que le puedas sacar: “en un IRONMAN tres minutos de ‘penalty’ tampoco es tanto. O sea, tres minutos sí que son si te estás jugando la carrera, pero tampoco es tanto. Cinco ya te saca de carrera. En vez de cinco pondría ocho minutos de sanción”.
Otro aspecto del debate es la posible relajación de los jueces a la hora de imponer sanciones cuando la sanción era de cinco minutos. “Antes igual se lo pensaban más porque decían ‘si le saco cinco minutos le saco de carrera’. Y ahora dicen ‘igual le saco tres y no le saco de carrera, le fastidio menos’”.

Objetivos para 2025: la mira en Niza
La carrera en Nueva Zelanda definirá el rumbo de la temporada de Ugarte: «el sábado a la tarde os diré por dónde irá la temporada. Quizás el año pasado el objetivo principal de la temporada no era el slot. Ahora puede que sí. He venido a por eso. Depende de lo que pase, mi temporada irá por ahí”.
Si no consigue la plaza para estar en septiembre en Niza, buscará otra alternativa: «tendré que buscar otra prueba, no sé si lo antes posible o dar un poco de margen para volver a competir en junio o julio. Pero de cara a Niza, que será en septiembre, un segundo intento por lo menos lo voy a hacer”.
A pesar de su gran meta, el triatleta de Mauna es consciente de que no depende únicamente de él: «hay cuatro slots, pero el que decide es el puesto. La única cosa que está en mis manos es mi rendimiento, el puesto también depende del resto. Si los demás dan el 100% y son más fuertes, pues ya está. No hay nada que hacer contra eso”.
Si quieres escuchar las declaraciones completas de Mikel Ugarte a horas de ponerse en la línea de salida de IRONMAN Nueva Zelanda puedes hacerlo en nuestro podcast de Planeta Triatlón, a través de los canales de Ivoox y Spotify.
