nuevo IRONMAN en Estados Unidos

Este fin de semana, Nacho Villarruel afronta su cuarto IRONMAN de la temporada. Lo hará en Lake Placid, una prueba con gran bagaje dentro del calendario estadounidense -la primera edición data de 1999- y que forma parte del circuito IRONMAN Pro Series, donde aún mantiene vivas sus opciones de colarse entre los cincuenta mejores.

No lo tendrá fácil: la carrera llega tras un calendario apretado y con molestias físicas arrastradas desde hace semanas, pero el triatleta español no pierde ni el foco ni las ganas.

Todo por seguir sumando

Después de competir en IRONMAN Sudáfrica, Challenge Salou, Mediterranean Epic Triathlon y IRONMAN Frankfurt, Villarruel encara una nueva cita de máximo nivel con una mezcla de ilusión y fatiga asumida. «Tengo ganas de hacer buena carrera y lucharla», admite. «Aunque mentalmente parezca que agota, la verdad que estoy bien, estoy con ganas».

IRONMAN Lake Placid pondrá en juego 5.000 puntos en las Pro Series y un premio total de 125.000 dólares. En la start list figuran nombres como Trevor Foley -vigente Campeón-, Cameron Wurf, Matt Marquardt, Matt Hanson o Leon Chevalier.

A ese contexto competitivo se suma la urgencia de puntuar: «Intentar sacar buena carrera por este intento un poco suicida de las Pro Series que estoy haciendo. A ver si consigo rascar ese top 50, que está ahí, ahí. Matemáticamente todavía hay posibilidades».

Villarruel no descarta un 70.3 posterior, el último puntuable, para tratar de rematar la clasificación. Pero de momento, su atención está puesta en Lake Placid. «Ahí vamos a estar. Intentando luchar por otro top 15 más o menos. Si saliera un top 10, la verdad que estaría muy bien».

nacho villarruel
Foto: Edu Borrow

Molestias a cuestas, pero sin excusas

El volumen de carreras en tan poco tiempo le ha dejado secuelas físicas. Desde hace semanas arrastra «una sobrecarga en ambos hombros y una molestia en el talón izquierdo», que apareció tras el Epic. «Estamos intentando darle solución, pero metiéndole Frankfurt de por medio y sus entrenos es complicado», reconoce. Aun así, su situación no le impide entrenar con normalidad: «Son molestias, permiten entrenar, no son limitantes, pero bueno, ahí están».

Su última actuación en Frankfurt se saldó con una 22ª plaza y un tiempo de 8:19:57. Antes había sido tercero en el Epic con 8:11:04 y 15º en Sudáfrica con 8:37:54. Resultados que, más allá del puesto, muestran consistencia en tiempos y solvencia en todos los sectores. Su rendimiento le permite llegar a Lake Placid con una base sólida, aunque el cuerpo empiece a acusar el paso de los meses.

«Depende de mí y un poco de la suerte de lo que hagan los demás», dice sobre sus opciones en la clasificación. Pero si algo ha demostrado este año es capacidad para encadenar esfuerzos sin descomponerse. Y en un circuito como Lake Placid, eso también suma.

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