Pello Osoro narra su experiencia en la Dynastar X3 Courchevel

La Dynastar X3 Courchevel no se parece a ningún otro triatlón. Con un desnivel positivo de 1.880 metros, combina ciclismo, trail y esquí de montaña sobre un recorrido de 25 kilómetros que arranca en Le Carrey y termina en La Saulire, a 2.710 metros de altitud.

Pello Osoro, dado a competir en pruebas de este calibre, tenía puesto el radar en la prueba desde hace tiempo:

«Era una carrera que llevaba años viéndola, es bastante mítica aquí y sobre todo corre mucha gente que hace esquí de montaña, trail y así», nos explica por teléfono. A pesar de su bagaje como triatleta, en Courchevel predominaban otros perfiles. «Triatletas serían muy muy pocos, de hecho al apuntarte ni siquiera acepta la licencia de triatlón».

El evento puede disputarse en modalidad individual o por relevos. El vasco optó por hacerla completa. «Nos pidieron un reconocimiento médico y nada más, y pagas, para adelante», resume. En total, la jornada se dividía en tres segmentos: 13,9 km de ciclismo, 6,3 km de trail y 4,8 km de esquí de montaña.

La subida a Curchevel no salió como esperaba

El de Alusigma llegó motivado a la primera parte, el segmento ciclista. Tenía buenas sensaciones y creía poder rendir a un nivel alto. «Esperaba hacer una buena bici, la verdad. Últimamente estaba entrenando bastante bien». Sin embargo, pronto vio que el desarrollo de la competición no iba a su favor.

«Me metieron mucho más de lo que pensaba. Tampoco creo que fuese desastroso, pero bueno, moví como 15-20 vatios menos de lo que esperaba mover», admite. Al mismo tiempo, observaba cómo los más fuertes en bici abrían hueco. «Vi que los primeros se iban, que metían muchísimo, se iban muy muy lejos».

El formato mixto, con participantes en solitario y por relevos, también condicionaba las sensaciones. «Salíamos todos juntos», explica. Aun así, tras revisar la clasificación, su percepción cambió: «Los que hacían el triatlón entero tampoco me metían tanto, tanto. Era menos de lo que a mí me parecía en un momento».

Terreno técnico y especialistas de montaña

Tras bajarse de la bici, tocaba afrontar la parte más técnica. Trail running y esquí de montaña sobre nieve primavera, con tramos muy exigentes. Aunque el de 226ers logró mantener un ritmo constante, admite que no logró alcanzar la intensidad que le hubiese gustado.

«Corriendo y esquiando es como que no consigo apretar de verdad en ese terreno tan técnico. No consigo ir a un esfuerzo alto, pero bueno, creo que fui bastante bien». En meta, cruzó la línea en la undécima posición. Muy lejos de los primeros, pero satisfecho por la experiencia.

«El primero era un tío que esquiaba mucho y que había sido dos veces campeón de Francia de kilómetro vertical», detalla. La participación estaba plagada de especialistas de montaña. «Es gente que anda mucho en el monte, probablemente no hayan hecho un triatlón en su vida, pero bueno, en estas cosas van muy rápido».

Más allá del resultado, la cita le sirvió para reencontrarse con la nieve. «Fue también una excusa para venir a esquiar unos días, porque este año entre Lanzarote y Kenia no había esquiado nada».

Fuente

X