¿ POR QUE NOS LESIONAMOS ?

Introducción

Todos los deportistas, sin excepción, ya sean del deporte competitivo o recreativo, presienten en algún momento o durante algún tiempo sensaciones referidas a dolor, o como escuchamos con frecuencia , “molestias” de carácter muscular o articular.

Y esto tiene mucho sentido, porque en efecto, la inmensa mayoría de los deportistas conviven con alguna forma de dolor, en este reino, la subjetividad manda, y lo que para algunos es una “molestia”, para otros será un dolor muy fuerte e incluso insostenible, y es la razón por lo que se interrumpe la actividad, muchas veces.

Si la práctica deportiva usual lesiona, ¿Cómo ocurre este proceso?

Esta pregunta tiene muchos niveles de respuesta, pero vamos a hablar del factor más importante: la especificidad.

Es simple, si soy un corredor de calle que entrena 5 veces por semana, o si juego al tenis 3 veces por semana, y así casi cualquier otro ejemplo de deportista, está claro que voy a influir preferentemente sobre un nivel específico del aparato locomotor. Simplificando el análisis, un jugador de tenis “usa más” los brazos, un corredor “usa más” las piernas, entonces, hablamos de una forma primaria de especialización.

¿Como llega un individuo, una persona común, a especializarse en algo?

No importa que actividad o profesión sea, pero el sentido común nos dice que ser especialista en lo que sea lleva mucho tiempo.

Y este es el conflicto: en la mayoría de las prácticas deportivas se fuerza al organismo con estímulos que por su alta especificidad sobrepasan la capacidad de adaptación de las estructuras involucradas.

La alta prevalencia de lesiones en el tejido conjuntivo (músculo-tendón), nos indica claramente la razón del primer nivel de lesión deportiva: la incapacidad de un tejido de absorber una carga en tiempo y espacio.

Ya sea por la velocidad de ejecución del gesto deportivo, o por su duración, o por el recorrido articular que involucra ese gesto.

El rol del entrenador (en la forma que sea) es, en primera instancia, generar las bases fisiológicas y biomecánicas para evitar los componentes nocivos que implica cualquier gesto deportivo.

Si un corredor, que entrena 3 veces por semana, se dedica exclusivamente a “correr”, no tiene suficiente elasticidad en la cadena muscular extensora y suficiente capacidad de absorción abdómino-pélvico al impacto que representa cada apoyo, entonces sufrirá lesiones de adaptación a largo plazo en la columna vertebral, que usualmente inician con “molestias” a nivel de la columna lumbar, para citar uno de los ejemplos más comunes.

 

Llevamos muchos años investigando y desarrollando lo que denominamos salud deportiva, rehabilitación y entrenamiento preventivo de lesiones. Las razones son obvias: todos los días, sin excepción, recibimos alguna consulta al respecto.

Abrimos este espacio, y agradecemos a Guiamaraton por ello, para brindar toda aquella información que sirva a fin de tender a cero la aparición de nuestro más temido adversario, la lesión.

 

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